Existe una leyenda japonesa que dice:
“Si perdiste el autobús, quizás hayas escapado de un accidente.
Si fuiste rechazado, tal vez fuiste salvado del lugar equivocado.
No todo lo que parece mala suerte es realmente mala suerte. A veces, es la vida desviándote de algo que todavía no puedes ver.
Si alquien se fue, tal vez haya abierto espacio para quien necesitaba llegar.
Sufrimos porque queríamos mucho esa ruta. Pero que el camino haya cambiado no significa que todo haya salido mal.
Confía en el desvio. Hay cosas que solo tendrán sentido cuando mires atrás.”




