“Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas”
Pablo Neruda
La lealtad no exige grandes demostraciones ni condiciones; le basta con encontrar un espacio seguro en el otro, un lugar donde descansar sin miedo a ser juzgado. Es la certeza de saber que, en medio del ruido del mundo, la sola presencia del amigo es un hogar.
La verdadera amistad no encadena: sostiene y da impulso. Ofrecerle tus "alas" a alguien significa poner tu fuerza, tu fe y tu apoyo incondicional a su disposición para que pueda volar tan alto como sueñe, sabiendo que siempre tendrá una red si llega a caer.
Es la definición perfecta de una lealtad noble. Ser refugio en momentos de tormenta y viento a favor cuando toca emprender el vuelo.


