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domingo, 12 de febrero de 2017

CANCION DE OTOÑO EN PRIMAVERA





Canción de Otoño en Primavera


A Gregorio Martínez Sierra



Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Rubén Darío








PARA PENSAR “LA JUVENTUD”







“El camino de la juventud lleva toda una vida”
Pablo Picasso (1881-1973) Pintor español.





“La juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo”
George Herbert (1593-1633) Poeta religioso inglés.





“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”
Mateo Alemán (1547-1613) Novelista español.





“La sangre joven no obedece un viejo mandato”
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.





“Se dicen que las nuevas generaciones serán difíciles de gobernar. Así lo espero”
Alain (1868-1951) Filósofo y ensayista francés.





“El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud”
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.





“Lleva tiempo llegar a ser joven”
Pablo Picasso (1881-1973) Pintor español.





JUVENTUD








JUVENTUD
  
La juventud no es sólo una época de la vida,
 es también un estado de ánimo.
No tiene que ver con el color de tus mejillas,
 tus labios rojos o lindas rodillas.
Es tener dominio de la voluntad; calidad en la imaginación;
 vigor en la emoción; es algo refrescante
 que emana del manantial de nuestras vidas.
La juventud es una etapa temperamental
 donde predomina el coraje sobre la timidez,
 y el apetito por aventura sobre una vida monótona.
 Pero esto ocurre más frecuentemente
 en un hombre de cincuenta,
 que en un joven de veinte.
Nadie envejece simplemente por vivir cierto número de años.
 Únicamente envejece quien abandona sus ideales.
Los años pueden arrugar la piel,
 pero abandonar un ideal, arruga el alma.
Las preocupaciones, las dudas, la desconfianza en uno mismo,
 el temor y la desesperación, son las cosas que transforman los años
 en tiempos interminables, hacen agachar la cabeza
 y provocan que el espíritu que se encuentra en crecimiento,
 regrese al polvo.
Uno es tan joven como la fe que tiene, y tan viejo como sus dudas;
 tan joven como su confianza en sí mismo,
 y tan viejo como sus temores;
 tan joven como sus esperanzas y tan viejo como su desesperación.
En el centro de tu corazón existe una estación inalámbrica.
 Siempre y cuando recibas mensajes positivos de belleza,
 esperanza, alegría, grandeza, valor y poder,
 ya sea de la Tierra, de los hombres o del Infinito,
 continuarás siendo joven.
Pero si la conexión está caída y el centro de tu corazón
 está cubierto con la nieve del pesimismo y el hielo del cinismo,
 entonces sí, realmente haz envejecido.
La juventud no es sólo una época de la vida,
 es también un estado de ánimo.


Samuel Ullman




DISFRÚTALO



viernes, 12 de febrero de 2016

CUANDO SE ES JOVEN...



CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA





Canción de Otoño en Primavera


A Gregorio Martínez Sierra



Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Rubén Darío









POR SIEMPRE JOVEN




FELIZ DÍA DE LA JUVENTUD





jueves, 12 de febrero de 2015

CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA




Canción de Otoño en Primavera

A Gregorio Martínez Sierra

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Rubén Darío



FELIZ DÍA DE LA JUVENTUD



sábado, 26 de abril de 2014

JUAN PABLO II MENSAJE A LOS JÓVENES


Durante un viaje apostólico realizado en el año 1985 a Venezuela, Perú, Ecuador y Trinidad y Tobago, el entonces Papa Juan Pablo II pronunció en un encuentro con los jóvenes en el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela en  Caracas el que yo considero es  uno de sus  discursos más impactantes y que definitivamente marco a toda una generación de Jóvenes.

A pocas horas de su canonización les dejo algunos fragmentos en audio, realizados por la Radio Vaticana, para que escuchen en viva voz, las palabras de este hombre y  próximamente santo que transformó  la vida de mucha gente y la historia del mundo hasta donde la habíamos conocido.

Hoy 29 años después, no dejan de conmoverme hasta las lágrimas sus palabras, las comparto con los jóvenes guerreros y con los que no siendo ya tan jóvenes, mantiene su espíritu tan joven como hace 30 años.



“Vuestra presencia feliz y festiva, vuestra sed de verdad y de ideales nobles y elevados, me animan a seguir creyendo y esperando en los jóvenes (...) La Iglesia os mira con confianza y amor”.

¿Cuáles son tus temores y esperanzas para el futuro? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué crees que debe hacer la Iglesia frente a la situación del país? Éstas fueron algunas preguntas que los jóvenes le hicieron al Papa y él, gustoso, les respondió en su discurso.
  
Seguimos con el discurso del Papa a los jóvenes venezolanos, que se convirtió en un diálogo, una forma coloquial que lo caracterizó desde siempre al dirigirse a la juventud.