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lunes, 6 de abril de 2020
viernes, 13 de mayo de 2016
OTRA VEZ!!!
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jueves, 22 de mayo de 2014
DA VINCI: ENTRE LA COCINA Y LA FILOSOFÍA
En la inquietud y en el esfuerzo de escribir, lo que sostiene es la certeza de que en la página queda algo no dicho, algo que sólo el autor sabe y el lector debe encontrar. Por eso, leer es más que ese simple acto; es, al igual que en la vida, descubrir que tras una palabra, una frase, una escena descrita, se esconde algo más.
Leonardo Da Vinci sostenía que quienes se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber adónde van. Por esta razón, documentaba cada uno de sus experimentos y realizaba una pequeña descripción de sus obras artísticas en las que utilizaba la escritura especular para plasmar en letras la idea esencial.
El filósofo, inventor, ingeniero, pintor, escultor, músico, anatomista y científico, además de ser la inspiración para diferentes títulos, escribió una extensa cantidad de libros que van desde instrucciones para armar algún invento, hasta manuales de modales para la mesa; esta es una pequeña lista de los libros que sustentan el trabajo, pensamiento y posición de una de las figuras clave en la historia de la ciencia y la cultura occidental; palabras de alguien que era consciente de lo existe y lo que puede ser.
Fábulas
Aunque estos textos no son muy conocidos, reflejan su gran interés por la naturaleza, sus dotes de observación, su gusto por la experimentación, el ejemplo y la paradoja. Las fábulas muestran la ironía, su gusto por extender la moral y elige como forma de enseñanza a su posición algo tan gráfico como sólo ellas lo permiten, a través animales, plantas, ríos y fenómenos naturales para “enseñar a vivir”.
El perro y la pulga
Un perro dormía sobre la piel de un cordero capón, cuando una de sus pulgas, sintiendo el olor de lana grasienta, juzgó que allí encontraría mejor vida y más abrigo de los dientes y las uñas del perro de cuya sangre se nutría; y sin pensarlo más abandonó al perro y se introdujo en la espesa lana. Quiso, primero, con sumo trabajo, llegar hasta las raíces de los pelos; pero, tras mucho sudar, vio lo inútil de su empresa, porque estos pelos estaban tan apretados que casi se tocaban, y no había sitio entre ellos para atacar la piel. Después de mucho trabajo y fatiga, resolvió, finalmente, volver a su perro, y como éste se había ido entretanto, la pulga, quejosa y arrepentida, acabó por morirse de hambre.
Alegorías, pensamientos y profecías
Reflexiones sobre los secretos de la naturaleza y en el corazón del hombre, en su alma y en su mal. Guerras, fenómenos naturales, avances científicos y viajes al espacio, son algunos de los temas que Da Vinci retoma en sus profecías, fragmentos que resultaban, en realidad, una amplia lista de adivinanzas. Mientras sus pensamientos y alegorías muestran quién fue y qué era lo que el artista quería y esperaba que fuera la humanidad.
Aforismos
Resultado de la experiencia, Leonardo Da Vinci escribió una amplia lista de aforismos, estos son declaración u oración concisa que pretende expresar un principio de una manera coherente. Es una escritura mediante la cual se puede emitir una idea fulminante. Una idea poética, literaria. Se trata de una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte.
“Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz”.
Escritos literarios
Los escritos literarios comprenden los fragmentos de la obra de Leonardo que quedan fuera de los grandes temas de la Pintura, la Anatomía, la Mecánica o alguno de los tópicos del florentino. Se trata de pensamientos que conciernen a la vida moral, a la fantasía y costumbres de los animales, a adivinanzas que Da Vinci llamaba Profecías, a chistes y ocurrencias. También presenta cartas personales o algún fragmento narrativo. Entre esas letras, además, se encuentran obras proyectadas y no llevadas a cabo, pero que fueron planes y preocupaciones sobre los problemas literarios que preveía abordar.
Entre los pasajes literarios reunidos se encuentran los géneros narrativos, los tratados, el discurso, el diálogo y la epístola.
Sus textos incorporan escritos de los dos volúmenes que yacían olvidados en la Biblioteca Nacional de Madrid, y fueron descubiertos en 1967.
El códice Atlántico
Vuelo, armamento, instrumentos musicales, matemáticas y botánica son los temas que aborda el códice de doce volúmenes que Leonardo Da Vinci escribió en mil 119 hojas. Éste fue reunido, a finales del siglo XVI, por Pompeo Leoni. El compilado se encuentra resguardado en la Biblioteca Ambrisiana, en Milán.
Este códice ha recibido tratamiento de conservación por parte de laboratorios para manuscritos antiguos; uno de estos, en 2008, arrojó que en las hojas habían sido añadidos colores para protegerlas del moho que pudiera dañarlas en el futuro.
Apuntes de filosofía y ciencia
Publicado en 1982, apuntes de filosofía y ciencia expone la aspiración del conocimiento total del hombre y la naturaleza al que se refería Da Vinci. En estos textos, el florentino admitía sólo como verdaderos métodos científicos la observación de la naturaleza y la experimentación.
En algunas referencias, Leonardo se considera como pionero en comprender y utilizar el auténtico método experimental, pues lo empleó un siglo antes que Francis Bacon y antes de que Galileo lo pusiera en práctica.
Leonardo afirma que las ciencias exactas llegan a la certeza absoluta, pues manejan conceptos de valor universal. Pero la verdadera ciencia se basa en la observación (refiriéndose a las ciencias empíricas) y, si a éstas se aplica el razonamiento matemático, se puede llegar a un mayor grado de certeza. Este es, hasta hoy, uno de los fundamentos del método científico: “No hay certeza en la ciencia si no se puede aplicar una de las ciencias matemáticas”.
“Al abordar un problema científico, dispongo, primero, diversos experimentos, ya que pretendo determinar el problema de acuerdo con la experiencia, mostrando luego por qué los cuerpos se ven obligados a actuar de ese modo. Ese es el método que hay que seguir en todas las investigaciones sobre los fenómenos de la naturaleza”.
La divina proporción
Escrito por Luca Paccioli, fue ilustrado por Leonardo; a través del hombre de Vitruvio, en él se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza.
Las ilustraciones de este libro muestran su gran interés por las matemáticas del arte y de la naturaleza. Leonardo hizo un estudio en profundidad de la figura humana, demostrando que todas las partes fundamentales guardaban relación con la sección áurea, a la que el renacentista llamó el “número de oro”.
Notas de cocina
Este texto resulta de la reproducción del Codx Romanoff, una libreta en la que Leonardo anotó recetas con comentarios acerca de los modales en la mesa, y dibujó bocetos para facilitar el quehacer de los cocineros y el comportamiento de los comensales.
La cocina era uno de los grandes placeres de Da Vinci, se dice que dejaba abandonado alguno de sus encargos pictóricos para realizar mezclas de ingredientes y elaborar platillos junto al jefe de cocina de la corte de Ludovico.
Cabra en gelatina, pudín de mosquito blanco, medallones de anguila, intestinos hervidos, lomo de serpiente o pastel de abeja, son algunos de los platillos que Leonardo creó para todo tipo de personas: tristes, groseras, pobres o los que se limpiaban las manos en el mantel.
Da Vinci escribió, cocinó, filosofó y creó objetos que ayudaron a la evolución social. Descubre qué otros secretos guardaba el renacentista a través de Da Vinci’s Demons, serie que se transmitirá, a partir del martes 16 de abril, a las 22:00 horas, por Fox.
Luz Espinosa
Fuente: CULTURA COLECTIVA
lunes, 21 de abril de 2014
LEONARDO DA VINCI Y EL PENSAMIENTO COMPLEJO
Este es un siglo difícil, lleno de conocimientos diversos y, al parecer, desunidos: Matemáticas, Pintura, Biología, Ingeniería, Filosofía… Las universidades se jactan de ofrecer lo que el mundo celebra: Doctorados y Post-doctorados son el anhelo de miles de personas quienes creen haber encontrado en una sola disciplina lo que los define como personas. Pero, ¿en realidad un físico no tiene un intelecto capaz de crear música, o un químico la habilidad para filosofar?
Este afán por la híper-especialización, empero, no ha marcado la vida de todos. Hay personajes que han maravillado por su mente flexible y sus habilidades transdisciplinares. Como Leonardo Da Vinci, el famoso florentino que no se pudo dedicar únicamente al mundo artístico, ni al científico, ni al técnico. En la cabeza de Leonardo todo parecía unido en una maraña de conocimiento e imaginación.
El inquieto italiano utilizó la observación de las aves para diseñar una máquina voladora, aplicó su conocimiento de la anatomía humana para pintar famosas obras, y echó mano de su erudición en ingeniería para desarrollar sistemas mecánicos de uso bélico. Algo impresionante para cualquiera, y quien creó ese dicho de “quien mucho abarca poco aprieta”, seguro no tomó en cuenta a Leonardo.
El sólo pensar en cuántas carreras y años de estudio se le habrían pedido a Da Vinci hoy para realizar todo lo que hizo, es abrumador. No obstante, Leonardo nunca acudió a universidad alguna (ni siquiera existían), su motor creativo eran su imaginación e intelecto, no los estudios formales.
Tan grande ha sido la influencia de Da Vinci y el espíritu de su época, que para muchos pensadores actuales sigue siendo inspiradora su forma de actuar y de pensar. Como Edgar Morin, una de las mentes más lúcidas de Francia hoy en día, quien pese a no alabar públicamente al renacentista italiano, sí lo hace a través de sus teorías y paradigmas. Él opina que la fragmentación de los saberes no es la respuesta, sino uno de los más tozudos problemas de la humanidad.
El francés aboga por el homo complexus y un pensamiento complejo capaz de ser invadido por la imaginación, pero también de reconocer la realidad sin problemas; crear mitos y magia a la par de ciencia y filosofía. Algo como Leonardo, creando aparatos funcionales y piezas artísticas, o interesándose por la biología lo mismo que por la guerra.
Incluso, dice Morin, este hombre puede ser poseído por los dioses y, también, por las ideas, pero duda de los dioses y critica las ideas.
De acuerdo con el paradigma del pensamiento complejo, confiar en un conocimiento dividido por las disciplinas, además, es irresponsable para resolver problemas globales. Las dificultades a las que el hombre se enfrenta no saben de ramas de conocimiento o de grados académicos. Inclusive, para crear algo original es necesario pensar más allá de los límites que las disciplinas erigen. Esto, sin duda, lo demostró Leonardo en su tiempo, al abordar las situaciones de la vida desde múltiples ángulos y no sólo desde una postura fija e inamovible.
Como dice Morin, son las múltiples interrelaciones, interacciones e interferencias de la vida del hombre y su entorno lo que ha permitido al humano ser capaz de intervenir en el mundo como lo ha hecho. No se necesita una mente diferente para acceder a cada disciplina, práctica o manera de pensar. Todo el Universo cabe en un hombre, tal como Leonardo lo demostró.
Entonces, ¿por qué insistir en la idea de especializarse en algo? Tal vez porque hacer algo bien es siempre mejor que hacer muchas cosas medianamente logradas. Pero ser curioso, inquieto, dedicado y hábil en diversos ámbitos es insuperable. Como diría Edgar Morin: “No seas de quienes tienen una carrera, se de quienes tienen una vida”.
Giancarlo Pisa S.
15/04/2014
Fuente: http://culturacolectiva.com/leonardo-da-vinci-y-el-pensamiento-complejo/#sthash.igr1lzXg.dpuf
domingo, 15 de abril de 2012
FRASES PARA PENSAR XXI "DA VINCI"
“El que
no valora la vida no se la merece”
“Quien
poco piensa, mucho yerra”
“Quien
no castiga el mal, ordena que se haga”
“Nuestras
mayores tonterías pueden ser muy sabias”
“La
sabiduría es hija de la experiencia”
“La amenaza
es el arma del amenazado”
“Todo
nuestro conocimiento tiene su principio en los sentimientos”
“Mediocre
alumno el que no sobrepase a su maestro”
Leonardo Da Vinci
(1452-1519)
CUATRO PINTURAS DE LEONARDO DA VINCI
LA MONA LISA. La
pintura -dijo Leonardo- es una poesía que se ve. La desconocida dama llamada
Mona Lisa o Gioconda ha pasado a la historia por esa enigmática sonrisa de la
que tanto se ha especulado, pues cada época y cada especulador le ha dado una
interpretación como si fuera un profundo espejo en el que todos se reflejan.
¿Qué misterio encierra para que se la considere como la Esfinge de Occidente?
Nada destaca en este personaje tan sencillamente vestido y ataviado, algo
inhabitual en la época. No es la belleza física, sino la expresión de su rostro
la que atrae e inquieta al espectador, hay en ese esbozo de sonrisa contenida
una similitud con las estatuas de la Grecia arcaica y el viejo Egipto. Sus ojos
parecen sonreír más que su boca, la suya es una felicidad que viene de adentro
y esa plenitud es un misterio para el hombre que no encuentra puentes que le
lleven hacia su armonía interna.
SANTA ANA LA VIRGEN Y EL NIÑO. Contradictoriamente esta bella pintura inacabada es quizás uno de
los más contundentes ejemplos de la maestría de Leonardo. La escena se
desarrolla en un paisaje atemporal rocoso. Los picos montañosos parecen
evaporarse en una atmósfera azulada que inunda toda la composición. Las pinceladas son ligeras, en el típico sfumato
leonardesco, mediante una técnica de veladuras sucesivas que crean un efecto
evanescente.
La composición (clásica piramidal) presenta a María y Ana
(madre de María), con la primera sentada sobre las rodillas de la segunda.
María se inclina hacia delante para sujetar al Niño Jesús mientras este juega, con
un cordero, símbolo de su propio sacrificio. Pero más allá de los valores
plásticos y estéticos se destaca el
simbolismo de Cristo jugando con el cordero y se especula que la serena
expresión de Santa Ana, que contrasta con la ansiedad de María hacia el Niño,
«quizá representa a la Iglesia, que no desea evitar la Pasión de Cristo».
Da Vinci trabajó unos 20 años en esta pintura, razón por la
cual algunos especialistas la consideran como la obra de su vida, una
proclamación de su arte y su legado artístico.
SAN JUAN Y EL BACO.
En el museo del Louvre podemos ver los cuadros de estos dos personajes
representados por Leonardo y son tal vez las más enigmáticas obras realizadas
en la última etapa de su vida. Tienen al mismo tiempo esa expresión sonriente y
misteriosa de la Gioconda y de la Santa Ana inacabada, pero esta vez en versión
masculina. Con San Juan y Baco le da forma artística al símbolo del andrógino
yendo más allá de la lógica humana.
EL HOMBRE DE VITRUVIO
A mediados del año de 1492, quizás en el mismo momento en el
que Cristóbal Colón navegaba esperanzado
hacia el “Mar Tenebroso”, un amigo de Leonardo le solicitó una ilustración para
la portada de un libro que pensaba publicar titulado “De divina proportione”,
basado a su vez en un antiguo tratado de arquitectura escrito por Marcus
Vitruvio Pollio, arquitecto romano del siglo I a. C., titulado “De
architectura”.
El arquitecto Vitruvio a quien Julio Cesar le encarga la
construcción de máquinas de guerra, escribió los diez tomos
de su obra De architectura, que trata de la construcción hidráulica, de
cuadrantes solares, de mecánica y de sus aplicaciones en arquitectura civil e
ingeniería militar. Vitrubio tuvo escasa influencia en su época pero no así en
el renacimiento ya que fue el punto de partida de sus intentos y la
justificación de sus teorías. Es innegable que la obra de este arquitecto
romano fue de gran inspiración para el joven Leonardo.
LA PROPORCIONES DEL HOMBRE DE VITRUVIO
En el Hombre de Vitrubio Leonardo da Vinci plasma una visión del hombre como centro del Universo
al quedar inscrito en un círculo y un cuadrado. El cuadrado es la base de lo
clásico: el módulo del cuadrado se emplea en toda la arquitectura clásica, el
uso del ángulo de 90º y la simetría son bases grecolatinas de la arquitectura.
En él se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo
humano, el canon clásico o ideal de belleza.
El dibujo a pluma y tinta es la representación gráfica de la
descripción que hace Vitruvio sobre las medidas del cuerpo humano, la cual dice
así:
“….que
4 dedos hacen 1 palma, y 4 palmas hacen 1 pie, 6 palmas hacen 1 codo, 4 codos
hacen la altura del hombre. Y 4 codos hacen 1 paso, y que 24 palmas hacen un
hombre; y estas medidas son las que él usaba en sus edilicios. Si separas la
piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes
los hombros hasta que los dedos estén al
nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de
tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre
las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos
de un hombre es igual a su altura. Desde el nacimiento del pelo hasta la punta
de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de
la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde
la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre.
Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte
del hombre completo. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será
la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí
misma la cuarta parte de un hombre. Desde el codo a la punta de la mano será la
quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava
parte del hombre. La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo
de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del
hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte
del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la
cuarta parte del hombre. La distancia desde la parte inferior de la barbilla a
la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma,
y, como la oreja, una tercera parte del rostro”
La anterior es la traducción completa del texto que acompaña
al Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Se basa por entero en el tratado
del propio Vitruvio sobre las
dimensiones del cuerpo humano, que ha probado ser en buena parte correcto.
Leonardo realiza la composición poniendo
énfasis en la racionalización de la geometría.
El hombre de Vitrubio es un claro ejemplo del enfoque globalizador
de Leonardo que se desarrolló muy rápidamente durante la segunda mitad de la
década de 1480. Trataba de vincular la arquitectura y el cuerpo humano, un
aspecto de su interpretación de la naturaleza y del lugar de la humanidad en el
"plan global de las cosas". En este dibujo representa las
proporciones que podían establecerse en el cuerpo humano (por ejemplo, la
proporción áurea). Para Leonardo, el hombre era el modelo del universo y lo más
importante era vincular lo que descubría en el interior del cuerpo humano con
lo que observaba en la naturaleza.
El HOMBRE DE VITRUVIO TRASCENDENCIA
Son numerosas las interpretaciones sobre el dibujo de
Leonardo Da Vinci, pero casi todas coinciden que para entender los significados
del Hombre de Vitrubio hay que hacerlo en dos ámbitos: el matemático en donde Leonardo realiza una de las más
relevantes demostraciones matemáticas “la cuadratura del círculo” (http://webs.adam.es/rllorens/picuad/leonardo.htm)
y el filosófico.
En la descripción que da Leonardo acompañando al dibujo, se
limita a señalar las proporciones del cuerpo humano, que, curiosamente, pueden
considerarse las proporciones universales de la simetría universal. Pero el que
verdaderamente tiene su encanto, es el filosófico. Y el significado que esta
imagen representa.
El hombre como centro del universo es una imagen poderosa,
revolucionaria, humanista pero sobre todo profundamente perturbadora para la
época. El hombre actuando sobre el mundo físico es quizás su significado más
global.
El cuerpo humano es el único organismo que posee estas
proporciones, este hecho hacia pensar a los filósofos del Renacimiento que el
hombre era “El Centro del Universo”. Ahora bien, la idea de que; el Ser Humano
sea extraordinario, ha sido el fundamento del avance del pensamiento, del
inicio de la Modernidad, del desarrollo actual de la Ciencia y de la
Civilización Occidental; pero a mediados del siglo XIX e inicios del siglo XX,
sucedió un viraje hacia el error, error muy lamentable, con el cual se
pretendió defenestrar de su merecido pedestal al ser humano. Fue el día que; el
“Evolucionismo” afirmo que;…”El hombre era simplemente un animal como cualquier
otro, pensante sí, pero animal al fin y al cabo”. Se afirma que; a partir de
ese día la humanidad sufrió un duro golpe en su ego, al hecharse por tierra la
idea del origen divino del hombre, y en general del origen divino del Universo
por causa de un “Dios Creador”, pero es evidente que las proporciones
matemáticas del “Hombre de Vitruvio” atestiguan lo contrario. La existencia de
Dios es más probable que la no-existencia. “El Ser es y el No-ser, no es”,
decía Parménides. (Es la afirmación más trascendente de toda la historia del
pensamiento filosófico). Dicho de otra manera;
“Dios existe debido a que su No-existencia es imposible”
Pero esta es solo una visión, lo realmente significativo es
la enseñanza que nos deja esta historia y lo que ha permitido al hombre
evolucionar. No dejemos que la ficción supere nunca nuestra
curiosidad.
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