jueves, 22 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
MARCEL MARCEAU 1923 - 22/09/2007
Hoy se cumplen cuatro años de la desaparición física del
gran artista Marcel Marceau.
El legendario mimo Marcel Marceau, el hombre que resucitó el
arte de la pantomima y de la expresión corporal como forma artística, falleció
el 22 de septiembre del 2007, en su casa de París a los 84 años de edad.
Con su rostro pintado de blanco, sus zapatos blandos y un
sombrero maltrecho coronado con una flor roja, el famoso mimo abarcó toda la
gama de las emociones humanas en el escenario durante más de 50 años, sin
pronunciar palabra. Fuera del escenario, sin embargo, se definió a sí mismo
como un parlanchín sin remedio. “Nunca hagas hablar a un mimo. No se detendrá”,
aseguraba alguna vez.
Marceau, judío francés, sobrevivió a la invasión de los
nazis y trabajó también con la resistencia en Francia para proteger a los niños
de su religión. Su mayor inspiración fue Charlie Chaplin. Marceau, por su
parte, influyó en el trabajo de innumerables artistas como Michael Jackson que
tomó su famoso paso de baile, conocido como “Moonwalk” de un número de Marceau
llamado ‘Caminata contra el Viento’.
Marceau actuó incansablemente por todo el mundo hasta una
edad avanzada, sin perder su agilidad jamás y sin salirse de su estilo.
En uno de sus actos más punzantes y cargados de filosofía:
“Juventud, Madurez, Vejez y Muerte”, mostraba sin palabras el paso de toda una
vida en cuestión de minutos. “Acaso los momentos más conmovedores de nuestra
vida no nos encuentran sin palabras”, aseguraba.
Fuente: http://noticiaaldia.con
UN CUENTO PARA LA PAZ
Había una vez una paz pequeña. Una paz débil, tan débil que
un poquito de aire le hacía estornudar, y un vientecillo cálido la hacía sudar
hasta derretirse. Estaba tan enferma que por cualquier excusa, con o sin razón,
surgían guerras. Guerras frías, guerras calientes, guerras de todas las clases.
La paz enviaba a sus palomas por todas las partes del mundo,
pero las palomas estaban tan débiles como la paz. Algunas se quedaban a medio
camino, agotadas por el esfuerzo; otras se veían atacadas por los halcones de
la guerra; las menos llegaba a su destino, pero tenían un aspecto tan
deplorable que todos se burlaban de ellas. ¡Pobre paz y pobres palomas!
Los médicos le hicieron un chequeo a la paz.
-¡Muchas bombas atómicas! – recetó un doctor.
-¡Tanques, mísiles! –Aconsejo otro- ¡Torpedos, bombas,
cohetes, granadas, armas químicas!
Y la armaron hasta los dientes. Todo ello, en lugar de
fortalecer la paz, trajo más miedo, más odios, más enemistades y, en
consecuencia, más guerras. Y es que las armas no le van a la paz ni a sus
palomas, que no han llevado otra cosa que un brote de olivo en el pico.
La paz estaba cada día más enferma, y mucha gente pensó que
se moriría. El cielo se cubrió de halcones, y las palomas no se atrevían a
salir. Más tarde llegaron otros médicos que decían:
-¡Fuera bombas, tanques, mísiles, armas químicas...!
-Lo que la paz necesita son inyecciones de generosidad –
opinó uno de los doctores.
-Vitaminas de comprensión, píldoras de justicia, pastillas
de cultura, jarabes de amistad, gotitas de sonrisa – dijo otro.
Entonces la paz fue recuperándose y, con ella, las palomas.
Ya no se cansaban de volar y, muy valientes, se enfrentaban a los halcones y
llegaban a su destino, donde eran respetadas y nadie se burlaba de ellas. Las
guerras se acabaron, y desde entonces no hubo guerras frías ni calientes ni de
ninguna clase. En el cielo tan sólo se veía volar palomas.
ORACIÓN POR LA PAZ
Dame, Señor, la paz tuya.
Jesús, sé para nosotros el Salvador. Esperamos la paz y tenemos
la guerra
Jesús, fuente de la gracia, venimos confiados a suplicar la
paz para la Iglesia
Jesús, Verbo del Padre, envía la paz en medio de tu pueblo.
Jesús, Hijo de María, Tú eres el hombre de nuestra paz, en
quien esperamos.
Jesús, Rey de la Gloria, sea contigo la gloria en el cielo,
sea con nosotros la paz en la tierra.
Jesús, Autor de la fe, haz que tengamos paz, ya que fijamos
en Ti nuestra mirada.
Jesús, esperanza de los Santos, da la paz a todos los que
esperan en Ti.
Jesús, Fuente de amor, con la fuerza de tu Espíritu, crea la
paz.
Jesús Misericordioso, conserva pensamientos de paz, no de
aflicción.
Jesús, Ayuda nuestra, haz descender como un río la paz sobre
la tierra.
Jesús, Fidelísimo, recuerda la alianza de paz pactada con
nuestros padres.
Jesús, Perfeccionador de la ley, predispone los corazones de
tus fieles a tus mandamientos y crea la paz.
Jesús, Buen Pastor, mira las lágrimas de las madres que,
como Raquel, lloran a sus hijos.
Jesús, Maestro sabio, déjanos tu paz y danos la paz.
Jesús, Consolador perfecto, con un signo de Tu bondad hacia
nosotros, descorazona a los que han odiado la paz.
Jesús, Nuestro Reposo, haz que tu pueblo experimente el
esplendor de la paz.
Jesús, Sol de justicia, da a nuestros días la riqueza de la paz.
Jesús, Redentor del mundo, que no sea derramada la sangre de
aquellos a quienes Tú has redimido con Tu Sangre Preciosa.
Jesús, Luz verdadera, ilumina a los gobernantes de los
pueblos para que encuentros el camino de la paz.
Jesús, el Príncipe de la paz, evita la violencia de toda
agresión, de toda guerra.
Jesús, Guerrero valiente, cantaremos Tu fortaleza y
exaltaremos Tu misericordia.
Jesús, Vencedor de la de la muerte, armoniza en el amor a
aquellos que sacias con el único pan celestial.
Jesús, Rey de la paz, bendice a tu pueblo con la paz.
María, Reina de la paz, ruega por nosotros.
Oración compuesta por el obispo de Split, venerable Stefano Cupilli, en el año 1700, ante la invasión de los turcos con expresiones de las Sagradas Escrituras.
"LA PAZ NO ES AUSENCIA DE VIOLENCIA
"Bienaventurados los que trabajan por la paz"
Nuestro mundo está dividido en grandes y pequeños hechos de
todo tipo. Guerras, violencia terrorista, económica, social.
El poder puesto al servicio del egoísmo y la supremacía crea
barreras insalvables para el diálogo y la solidaridad.
Esto también pasa en las familias, en el corazón mismo del
hombre, de cada uno de nosotros.
Trabajar por el valor de la paz implica: Asumir el desafío
del diálogo, Aceptar al otro, No ponerse
en primer lugar, ni poner en primer lugar lo que es generador de
violencia, Aprender a resolver
pacíficamente los conflictos.
La paz, no significa solo la ausencia de conflicto, implica
el vivir de tal modo que los conflictos puedan ser superados en el marco de la
convivencia fraterna y respetuosa.
La paz es un espacio de encuentro y un tiempo de relaciones
humanas gozosas. Ni es solo ausencia de guerra, ni significa ausencia de
conflictos. Convivir en tolerancia y armonía puede suponer un conflicto
continuo, pero es positivo en el sentido que es una derrota continuada de la
violencia. Las relaciones humanas son siempre conflictivas y la superación
pacífica y positiva de estas situaciones es precisamente la forma de
convivencia armónica de las distintas culturas, pueblos, religiones, sexos,
razas y demás diferencias que puedan servir de excusa para la división, el
antagonismo, el odio o la incomprensión.
Manuel Méndez y Pilar Llanderas
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