miércoles, 4 de julio de 2018

EL PARO NACIONAL DE LAS MENTES


 

"El Paro Nacional de las Mentes"


Al paro nacional, por su inconveniencia, deberían llamarlo el paro de las mentes.
Antes que nada, la destrucción total no ha ocurrido, porque no es un hecho material.
La destrucción total solo ocurre cuando las mentes dejan de razonar.
Para el proyecto chavista, la "ruptura histórica" solo puede ocurrir en medio de un conflicto.
Ellos necesitan una guerra, para justificar una destrucción final, de aparatos y estructuras.
No se trata de renunciar a darles guerra, se trata de escoger cómo se la daremos, por dónde, y en qué momento.
Es lo que menos desean, no saber dónde estamos y lo que hacemos, no poder anticipar dónde estaremos y lo que haremos.
La resistencia es guerra asimétrica, y la primera asimetría indispensable, debe ser un silencio inteligente.
Evitemos la tragedia máxima de no poder salvarnos, de nosotros mismos.

Federico Boccanera


FUENTE: www.lacabilla.com
26/06/2018
Federico Boccanera: Comentarista, articulista, comunicador ciudadano. Apasionado estudioso de la Política, autodidacta. Siempre del lado de la Libertad. Director Editor de La Cabilla. En twitter es @FBoccanera

jueves, 14 de junio de 2018

EXPULSARME...


 

Expulsarme...

 

Expulsarme a mí misma de mí misma,
ojalá yo supiera.
Son siempre inexpugnables
las murallas de todo corazón.

Mas, puesto que combato en contra mía,
¿cómo alcanzar la paz,
de no ser subyugando
a mi propia conciencia?

Y si somos las dos mutuo monarca,
¿cómo lo podré hacer,
de no ser abdicando
yo de mí?


Emily Dickinson




lunes, 11 de junio de 2018

LA TIERRA GIRÓ PARA ACERCARNOS


 

 

La tierra giró para acercarnos



La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.

Eugenio Montejo

 

TAN TRISTE Y TAN CIERTO






La tristeza es causada por la inteligencia. Cuanto más comprendes ciertas cosas, más desearías no comprenderlas.

― Charles Bukowski


viernes, 8 de junio de 2018

MUDANZAS


 

 

Mudanzas



Mudanzas por el mar o por el tiempo,
en un navío, en una carreta con libros,
cambiando de casas, palabras, paisajes,
separándonos siempre para que alguien se quede
y algún otro se vaya.

Despedirnos de un cuerpo de mujer
que se mira ya lejos como un pueblo,
donde las noches fueron más largas que los siglos
en lámparas y hoteles.

Mudanzas de uno mismo, de su sombra,
en espejos con pozos de olvido
que nada retienen.

No ser nunca quien parte ni quien vuelve
sino algo entre los dos,
algo en el medio;
lo que la vida arranca y no es ausencia,
lo que entrega y no es sueño,
el relámpago que deja entre las manos
la grieta de una piedra.

 
Eugenio Montejo



 

MURAL ESCRITO POR EL VIENTO


 

Mural escrito por el viento

A Jesús Sanoja Hernández


Adora a tu ciudad, pero no mucho tiempo,
olvida el tacto de sus piedras,
sé gentil a tu paso y prosigue de largo,
no proyectes quedarte entre sus muros,
hasta fundirte en el paisaje.
Una ciudad no es fiel a un río ni a un árbol,
mucho menos a un hombre.

Quien amó una ciudad solamente en la tierra,
casa por casa, bajo soles o lluvias
y fue por años tatuándola en sus ojos,
sabe cómo engañan de pronto sus colinas,
cómo se tornan crueles esas tardes doradas
que tanto nos seducen.

Las ciudades se prometen al que llega
pero no aman a nadie.
Cuando se ven por la ventana de un avión
todas atraen
con sus cumbres azules
y largos bulevares rumorosos,
pero al tiempo son sombras amargas.
Sus edificios nos vuelven solitarios,
sus cementerios están llenos de suicidas
que no dejan ni una carta.
Por eso el río pasa y no vuelve,
por eso el árbol que crece a sus orillas
elige siempre la madera más leve
y termina de barco.

Eugenio Montejo
(DeTrópico absoluto, 1982)