miércoles, 31 de julio de 2019

¿CÓMO HAS PODIDO HACER ALGO ASÍ?




“Fábula de la Rana y el Escorpión”
(atribuida a Esopo)


Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa.
Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del río.

Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.

También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. -Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda.

La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: -¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré! El inteligente escorpión le dijo: -No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado. La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola… y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger.

Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.
Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino… Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:

«¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos»

El escorpión respondió:  «No he tenido elección; es mi naturaleza».

Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas aguas del río Níger.

Moraleja: No trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que tú; hay seres que sacarán su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, ni dañarse incluso a sí mismos.


Hay personas cuya ambición es tan desmedida que no tienen empacho en destruir las propias circunstancias que los mantienen a flote.




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