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domingo, 3 de marzo de 2019

POEMAS ENMASCARADOS










Fernando Pessoa - [35 SONNETS - VIII]
{sin fecha}



¿Cuántas máscaras portamos, cuántas sub-máscaras
sobre nuestro rostro del alma, y cuando,
por jugar consigo misma el alma se desenmascara,
conoce ella su propio rostro tras la última máscara?
La verdadera máscara no siente dentro de la máscara
pero ve más allá de la máscara a través de los ojos enmascarados.
Cualquier tarea que la conciencia comienza
con su aceptado uso al ensueño enlaza.
Como un niño asustado por sus rostros espejados,
nuestras almas que son niñas, siendo distraídas,
otredad imponen a sus muecas vistas
y un mundo entero obtienen causando su olvido;
y, cuando un pensamiento desenmascarar pudiera nuestra enmascarada alma,
no irá desenmascarado al desenmascaramiento.




Original inglés:

How many masks wear we, and undermasks, / Upon our countenance of soul, and when, / If for self-sport the soul itself unmasks, / Knows it the last mask off and the face plain? / The true mask feels no inside to the mask / But looks out of the mask by co-masked eyes. / Whatever consciousness begins the task / The task's accepted use to sleepness ties. / Like a child frighted by its mirrored faces, / Our souls, that children are, being thought-losing, / Foist otherness upon their seen grimaces / And get a whole world on their forgot causing; / And, when a thought would unmask our soul's masking, / Itself goes not unmasked to the unmasking.

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Edição Crítica de Fernando Pessoa. Volume V. Poemas ingleses. Tomo I (Edición crítica de Fernando Pessoa. v.5 t.1). Lisboa, IN-CM, 1999 [35 Sonnets - VIII]








Álvaro de Campos [É Carnaval]
{sin fecha}



Es Carnaval, y están las calles llenas
de gentes que la sensación conservan.
Tengo intenciones, pensamiento, ideas,
pero no puedo tener máscara ni pan.



Esta gente es igual, yo soy diverso
–incluso entre los poetas no me aceptarían–.
Y a veces ni siquiera pongo esto en verso
–y cuanto digo, ellos nunca lo dirían–.


¡Cuán poca gente es mucha gente aquí!
Estoy cansado, con cerebro y cansancio.
Veo esto, y quedo, extremadamente aquí
solitario con el tiempo y con espacio.


Detrás de máscaras nuestro ser espía,
Detrás de bocas un misterio acude
que mis versos anodinos repudia.


¿Soy mayor o menor? Con manos y pies
y boca hablo y me muevo en el mundo.
Hoy, cuando todos son máscaras, eres
un ser máscara-gestos, en lo más profundo...




Original portugués:

É Carnaval, e estão as ruas cheias / De gente que conserva a sensação. / Tenho intenções, pensamento, ideias, / Mas não posso ter máscara nem pão. // Esta gente é igual, eu sou diverso — / Mesmo entre os poetas não me aceitariam. / Às vezes nem sequer ponho isto em verso — / E o que digo, eles nunca assim diriam. // Que pouca gente é muita gente aqui! / Estou cansado, com cérebro e cansaço. / Vejo isto, e fico, extremamente aqui / Sozinho com o tempo e com o espaço. / Detrás de máscaras nosso ser espreita, // Detrás de bocas um mistério acode / Que meus versos anódinos enjeita. // Sou maior ou menor? Com mãos e pés / E boca falo e mexo-me no mundo. / Hoje, que todos são máscaras, és / Um ser máscara-gestos, em tão fundo....

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Álvaro de Campos. Livro de Versos (Edição crítica, introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes). Lisboa, Ed. Estampa, 1993.






martes, 28 de noviembre de 2017

CARTA A MIGUEL OTERO SILVA, EN CARACAS





Carta a Miguel Otero Silva, en Caracas (1948) de Pablo Neruda


Un viajero me trajo tu carta escrita con palabras invisibles, sobre su traje, en sus ojos.


Qué alegre eres, Miguel, qué alegres somos!


Ya no queda en un mundo de úlceras estucadas sino nosotros, indefinidamente alegres.


Veo pasar al cuervo y no me puede hacer daño.


Tú observas al escorpión y limpias tu guitarra.


Vivimos entre las fieras, cantando, y cuando tocamos un hombre, la materia de alguien en quien creíamos, y éste se desmorona como un pastel podrido, tú en tu venezolano patrimonio recoges lo que puede salvarse, mientras que yo defiendo la brasa de la vida.


Qué alegría, Miguel!


Tú me preguntarás dónde estoy? Te contaré - dando sólo detalles útiles al Gobierno que en esta costa llena de piedras salvajes se unen el mar y el campo, olas y pinos, águilas y petreles, espumas y praderas.


Has visto desde muy cerca y todo el día cómo vuelan los pájaros del mar? Parece que llevaran las cartas del mundo a sus destinos.

Pasan los alcatraces como barcos del viento, otras aves que vuelan como flechas y traen los mensajes de reyes difuntos, de los príncipes enterrados con hilos de turquesa en las costas andinas y las gaviotas hechas de blancura redonda, que olvidan continuamente sus mensajes.


Qué azul es la vida, Miguel, cuando hemos puesto en ella amor y lucha, palabras que son el pan y el vino, palabras que ellos no pueden deshonrar todavía porque nosotros salimos a la calle con escopeta y cantos.


Están perdidos con nosotros, Miguel.


Qué pueden hacer sino matarnos y aun así les resulta un mal negocio, sólo pueden tratar de alquilar un piso frente a nosotros y seguirnos para aprender a reír y a llorar como nosotros.



Cuando yo escribía versos de amor, que me brotaban por todas partes, y me moría de tristeza, errante, abandonado, royendo el alfabeto, me decían: "Qué grande eres, oh Teócrito!" Yo no soy Teócrito: tomé a la vida, me puse frente a ella, la 
besé hasta vencerla, y luego me fuí por los callejones de las minas a ver cómo vivían otros hombres.

Y cuando salí con las manos teñidas de basura y dolores las levanté mostrándolas en las cuerdas de oro, y dije: "Yo no comparto el crimen."


Tosieron, se disgustaron mucho, me quitaron el saludo, me dejaron de llamar Teócrito, y terminaron por insultarme y mandar toda la policía a encarcelarme, porque no seguía preocupado exclusivamente de asuntos metafísicos.

Pero yo había conquistado la alegría.

Desde entonces me levanté leyendo las cartas que traen las aves del mar desde tan lejos, cartas que vienen mojadas, mensajes que poco a poco voy traduciendo con lentitud y seguridad: soy meticuloso como un ingeniero en este extraño oficio.



Y salgo de repente a la ventana. Es un cuadrado de transparencia, es pura la distancia de hierbas y peñascos, y así voy trabajando entre las cosas que amo: olas, piedras, avispas, con una embriagadora felicidad marina.


Pero a nadie le gusta que estemos alegres, a ti te asignaron un papel bonachón: "Pero no exagere, no se preocupe," y a mí me quisieron clavar en un insectario, entre las lágrimas, para que éstas me ahogaran y ellos pudieran decir sus discursos en mi tumba.


Yo recuerdo un día en la pampa arenosa del salitre, había quinientos hombres en huelga. Era la tarde abrazadora de Tarapacá. Y cuando los rostros habían recogido toda la arena y el desangrado sol seco del desierto, yo vi llegar a mi corazón, como una copa que odio, la vieja melancolía.


Aquella hora de crisis, en la desolación de los salares, en ese minuto débil de la lucha en que podríamos haber sido vencidos, una niña pequeñita y pálida venida de las minas dijo con una voz valiente en que se juntaban el cristal y el acero un poema tuyo, un viejo poema tuyo que rueda entre los ojos arrugados de todos los obreros y labradores de mi patria, de América.


Y aquel trozo de canto tuyo refulgió de repente en mi boca como una flor purpúrea y bajó hacia mi sangre, llenándola de nuevo con una alegría desbordante, nacida de tu canto.


Y yo pensé no sólo en ti, sino en tu Venezuela amarga.


Hace años, vi un estudiante que tenía en los tobillos la señal de las cadenas que un general le había impuesto, y me contó cómo los encadenados trabajaban en los caminos y los calabozos donde la gente se perdía. Porque así ha sido nuestra América: una llanura con ríos devorantes y constelaciones de mariposas (en algunos sitios, las esmeraldas son espesas como manzanas), pero siempre a lo largo de la noche y de los ríos hay tobillos que sangran, antes cerca del petróleo, hoy cerca del nitrato, en Pisagua, donde un déspota sucio ha enterrado la flor de mi patria para que muera, y él pueda comerciar con los huesos.


Por eso cantas, por eso, para que América deshonrada y herida haga temblar sus mariposas y recoja sus esmeraldas sin la espantosa sangre del castigo, coagulada en las manos de los verdugos y de los mercaderes.


 Yo comprendí que alegre estarías, cerca del Orinoco, cantando, seguramente, o bien comprando vino para tu casa, ocupando tu puesto en la lucha y en la alegría, ancho de hombros, como son los poetas de este tiempo - con trajes claros y zapatos de camino -.



Desde entonces, he ido pensando que alguna vez te escribiría, y cuando el viajero llegó, todo lleno de historias tuyas que se le desprendían de todo el traje y que bajo los castaños de mi casa se derramaron, me dije: "Ahora", y tampoco comencé a escribirte. Pero hoy ha sido demasiado: pasó por mi ventana no sólo un ave del mar, sino millares,
y recogí las cartas que nadie lee y que ellas llevan por las orillas del mundo, hasta perderlas.

Y entonces, en cada una leía palabras tuyas y eran como las que yo escribo y sueño y canto, y entonces decidí enviarte esta carta, que termino aquí para mirar por la ventana el mundo que nos pertenece.


PABLO NERUDA

lunes, 27 de febrero de 2017

POEMAS ENMASCARADOS










Fernando Pessoa - [35 SONNETS - VIII]
{sin fecha}



¿Cuántas máscaras portamos, cuántas sub-máscaras
sobre nuestro rostro del alma, y cuando,
por jugar consigo misma el alma se desenmascara,
conoce ella su propio rostro tras la última máscara?
La verdadera máscara no siente dentro de la máscara
pero ve más allá de la máscara a través de los ojos enmascarados.
Cualquier tarea que la conciencia comienza
con su aceptado uso al ensueño enlaza.
Como un niño asustado por sus rostros espejados,
nuestras almas que son niñas, siendo distraídas,
otredad imponen a sus muecas vistas
y un mundo entero obtienen causando su olvido;
y, cuando un pensamiento desenmascarar pudiera nuestra enmascarada alma,
no irá desenmascarado al desenmascaramiento.




Original inglés:

How many masks wear we, and undermasks, / Upon our countenance of soul, and when, / If for self-sport the soul itself unmasks, / Knows it the last mask off and the face plain? / The true mask feels no inside to the mask / But looks out of the mask by co-masked eyes. / Whatever consciousness begins the task / The task's accepted use to sleepness ties. / Like a child frighted by its mirrored faces, / Our souls, that children are, being thought-losing, / Foist otherness upon their seen grimaces / And get a whole world on their forgot causing; / And, when a thought would unmask our soul's masking, / Itself goes not unmasked to the unmasking.

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Edição Crítica de Fernando Pessoa. Volume V. Poemas ingleses. Tomo I (Edición crítica de Fernando Pessoa. v.5 t.1). Lisboa, IN-CM, 1999 [35 Sonnets - VIII]








Álvaro de Campos [É Carnaval]
{sin fecha}



Es Carnaval, y están las calles llenas
de gentes que la sensación conservan.
Tengo intenciones, pensamiento, ideas,
pero no puedo tener máscara ni pan.



Esta gente es igual, yo soy diverso
–incluso entre los poetas no me aceptarían–.
Y a veces ni siquiera pongo esto en verso
–y cuanto digo, ellos nunca lo dirían–.


¡Cuán poca gente es mucha gente aquí!
Estoy cansado, con cerebro y cansancio.
Veo esto, y quedo, extremadamente aquí
solitario con el tiempo y con espacio.


Detrás de máscaras nuestro ser espía,
Detrás de bocas un misterio acude
que mis versos anodinos repudia.


¿Soy mayor o menor? Con manos y pies
y boca hablo y me muevo en el mundo.
Hoy, cuando todos son máscaras, eres
un ser máscara-gestos, en lo más profundo...




Original portugués:

É Carnaval, e estão as ruas cheias / De gente que conserva a sensação. / Tenho intenções, pensamento, ideias, / Mas não posso ter máscara nem pão. // Esta gente é igual, eu sou diverso — / Mesmo entre os poetas não me aceitariam. / Às vezes nem sequer ponho isto em verso — / E o que digo, eles nunca assim diriam. // Que pouca gente é muita gente aqui! / Estou cansado, com cérebro e cansaço. / Vejo isto, e fico, extremamente aqui / Sozinho com o tempo e com o espaço. / Detrás de máscaras nosso ser espreita, // Detrás de bocas um mistério acode / Que meus versos anódinos enjeita. // Sou maior ou menor? Com mãos e pés / E boca falo e mexo-me no mundo. / Hoje, que todos são máscaras, és / Um ser máscara-gestos, em tão fundo....

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Álvaro de Campos. Livro de Versos (Edição crítica, introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes). Lisboa, Ed. Estampa, 1993.







lunes, 8 de febrero de 2016

POEMAS ENMASCARADOS









Fernando Pessoa - [35 SONNETS - VIII]
{sin fecha}



¿Cuántas máscaras portamos, cuántas sub-máscaras
sobre nuestro rostro del alma, y cuando,
por jugar consigo misma el alma se desenmascara,
conoce ella su propio rostro tras la última máscara?
La verdadera máscara no siente dentro de la máscara
pero ve más allá de la máscara a través de los ojos enmascarados.
Cualquier tarea que la conciencia comienza
con su aceptado uso al ensueño enlaza.
Como un niño asustado por sus rostros espejados,
nuestras almas que son niñas, siendo distraídas,
otredad imponen a sus muecas vistas
y un mundo entero obtienen causando su olvido;
y, cuando un pensamiento desenmascarar pudiera nuestra enmascarada alma,
no irá desenmascarado al desenmascaramiento.




Original inglés:

How many masks wear we, and undermasks, / Upon our countenance of soul, and when, / If for self-sport the soul itself unmasks, / Knows it the last mask off and the face plain? / The true mask feels no inside to the mask / But looks out of the mask by co-masked eyes. / Whatever consciousness begins the task / The task's accepted use to sleepness ties. / Like a child frighted by its mirrored faces, / Our souls, that children are, being thought-losing, / Foist otherness upon their seen grimaces / And get a whole world on their forgot causing; / And, when a thought would unmask our soul's masking, / Itself goes not unmasked to the unmasking.

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Edição Crítica de Fernando Pessoa. Volume V. Poemas ingleses. Tomo I (Edición crítica de Fernando Pessoa. v.5 t.1). Lisboa, IN-CM, 1999 [35 Sonnets - VIII]








Álvaro de Campos [É Carnaval]
{sin fecha}



Es Carnaval, y están las calles llenas
de gentes que la sensación conservan.
Tengo intenciones, pensamiento, ideas,
pero no puedo tener máscara ni pan.



Esta gente es igual, yo soy diverso
–incluso entre los poetas no me aceptarían–.
Y a veces ni siquiera pongo esto en verso
–y cuanto digo, ellos nunca lo dirían–.


¡Cuán poca gente es mucha gente aquí!
Estoy cansado, con cerebro y cansancio.
Veo esto, y quedo, extremadamente aquí
solitario con el tiempo y con espacio.


Detrás de máscaras nuestro ser espía,
Detrás de bocas un misterio acude
que mis versos anodinos repudia.


¿Soy mayor o menor? Con manos y pies
y boca hablo y me muevo en el mundo.
Hoy, cuando todos son máscaras, eres
un ser máscara-gestos, en lo más profundo...




Original portugués:

É Carnaval, e estão as ruas cheias / De gente que conserva a sensação. / Tenho intenções, pensamento, ideias, / Mas não posso ter máscara nem pão. // Esta gente é igual, eu sou diverso — / Mesmo entre os poetas não me aceitariam. / Às vezes nem sequer ponho isto em verso — / E o que digo, eles nunca assim diriam. // Que pouca gente é muita gente aqui! / Estou cansado, com cérebro e cansaço. / Vejo isto, e fico, extremamente aqui / Sozinho com o tempo e com o espaço. / Detrás de máscaras nosso ser espreita, // Detrás de bocas um mistério acode / Que meus versos anódinos enjeita. // Sou maior ou menor? Com mãos e pés / E boca falo e mexo-me no mundo. / Hoje, que todos são máscaras, és / Um ser máscara-gestos, em tão fundo....

Tomado de:

Pessoa. Fernando. Álvaro de Campos. Livro de Versos (Edição crítica, introdução, transcrição, organização e notas de Teresa Rita Lopes). Lisboa, Ed. Estampa, 1993.







 

sábado, 17 de mayo de 2014

LA CASA DE LAS PALABRAS



A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.

En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino…

Eduardo Galeano




sábado, 29 de marzo de 2014

ME SIRVE.....


Me sirve y no me sirve

La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve no me sirve
no me sirve tan mansa
la esperanza
la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve
no me sirve tan sabia
tanta rabia
el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve
no me sirve tan bueno
tanto trueno
el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve
no me sirve tan fría
la osadía
sí me sirve la vida
que es vida hasta morirse
el corazón alerta
sí me sirve
me sirve cuando avanza
la confianza
me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
sí me sirve
me sirve la medida
de tu vida
me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
sí me sirve
me sirve tu batalla
sin medalla
me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve
me sirve tu sendero
compañero.

Mario Benedetti