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jueves, 26 de marzo de 2020
¡TAN CORTO ES EL VIVIR!
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lunes, 17 de febrero de 2020
domingo, 19 de junio de 2016
domingo, 28 de febrero de 2016
INCONSISTENCIAS
"INCONSISTENCIAS"
Gustavo Adolfo Becquer - junio de 1868
“Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Fecunda como el lecho de amor de la miseria y parecida a esos padres que engendran mas hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña (...).Conmigo van, destinados a morir conmigo sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de medianoche que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida y agitándose en terrible aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. Pero ¡ay! que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que solo puede salvar la palabra, y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos. Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillentas que levantó el remolino!.
Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres; ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.(...) No obstante, necesito descansar; ...desahogar el cerebro, insuficiente a conatener tantos absurdos. No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión pidiéndome, con gestos y contorsiones, que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís semejantes a fantasmas sin consistencia.
No quiero que al romperse esta arpa vieja y cascada ya, se pierdan a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber que cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado con los de días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándolos de la cabeza de una vez para siempre.
Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.
Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.”
viernes, 9 de enero de 2015
INCONSISTENCIAS - Gustavo Adolfo Becquer
“Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Fecunda como el lecho de amor de la miseria y parecida a esos padres que engendran mas hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña (...).Conmigo van, destinados a morir conmigo sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de medianoche que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida y agitándose en terrible aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. Pero ¡ay! que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que solo puede salvar la palabra, y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos. Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillentas que levantó el remolino!.
Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres; ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.(...) No obstante, necesito descansar; ...desahogar el cerebro, insuficiente a conatener tantos absurdos. No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión pidiéndome, con gestos y contorsiones, que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís semejantes a fantasmas sin consistencia.
No quiero que al romperse esta arpa vieja y cascada ya, se pierdan a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber que cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado con los de días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándolos de la cabeza de una vez para siempre.
Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.
Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.”
"INCONSISTENCIAS"
Gustavo Adolfo Becquer - junio de 1868
domingo, 15 de junio de 2014
MI PAPÁ Y YO
Amor Eterno
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Bécquer
domingo, 17 de junio de 2012
A MI PADRE
Amor Eterno
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Bécquer
domingo, 8 de enero de 2012
INCONSISTENCIAS
"INCONSISTENCIAS"
Gustavo Adolfo Becquer
Fecunda como el lecho de amor de la miseria y parecida a
esos padres que engendran mas hijos de los que
pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de
la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni
todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en
indescriptible confusión los siento a veces agitarse y vivir con una vida
oscura y extraña (...).Conmigo van, destinados a morir conmigo sin que de ellos
quede otro rastro que el que deja un sueño de medianoche que a la mañana no
puede recordarse. En algunas ocasiones
y ante esta idea terrible, se subleva en
ellos el instinto de la vida y agitándose en terrible aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a
la luz, de las tinieblas en que viven. Pero ¡ay! que entre el mundo de la idea
y el de la forma existe un abismo que solo puede salvar la palabra, y la
palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos. Mudos, sombríos
e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo.
¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas
amarillentas que levantó el remolino!.
Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación
explican algunas de mis fiebres; ellas son la causa, desconocida para la
ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo
viviendo hasta aquí paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa
tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un
término, y a éstas hay que ponerles punto.(...) No obstante, necesito
descansar; ...desahogar el cerebro, insuficiente a conatener tantos absurdos.
No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos
en extravagante procesión pidiéndome, con gestos y contorsiones, que os saque a
la vida de la realidad del limbo en que vivís semejantes a fantasmas sin
consistencia.
No quiero que al romperse esta arpa vieja y cascada ya, se
pierdan a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo
ocuparme un poco del mundo que me rodea pudiendo, una vez vacío, apartar los
ojos de este otro mundo que llevo dentro
de la cabeza. El sentido común que es la barrera de los sueños, comienza a
flaquear y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta
trabajo saber que cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se
reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria
clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han
pasado con los de días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso
es acabar arrojándolos de la cabeza de una vez para siempre.
Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la
muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a
la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis
engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por
la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.
Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran
viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para
remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo
como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui el tesoro de oropeles y guiñapos
que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.
Escrito de Gustavo Adolfo Bécquer - junio de 1868
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