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lunes, 13 de abril de 2026

LA FRUSTRACIÓN ES TU PEOR ENEMIGO

 



Cuando la frustración se convierte en un problema 


La frustración se convierte en un problema cuando no se gestiona adecuadamente, afectando negativamente la salud mental y física, las relaciones interpersonales y la capacidad para alcanzar objetivos. Las consecuencias incluyen estrés, ansiedad, baja autoestima, problemas para dormir, e incluso la posibilidad de desarrollar síntomas como la procrastinación, el abuso de sustancias o la depresión. La clave está en desarrollar habilidades de afrontamiento saludables para superar los obstáculos y mantener un bienestar emocional. 


Impacto en la salud mental y física


  • Estrés y ansiedad: La frustración persistente alimenta el estrés y puede desencadenar síntomas de ansiedad. 
  • Baja autoestima: Puede llevar a una percepción negativa de uno mismo y a dudar de las propias capacidades. 
  • Problemas físicos: La frustración puede manifestarse a través de dolores de cabeza, problemas digestivos, tensión muscular y alteraciones del sueño.
  • Depresión y aislamiento: Si no se maneja, puede conducir a la pérdida de interés, sentimientos de desesperanza y aislamiento social. 

Impacto en las relaciones y la vida diaria


  • Conflictos interpersonales: La irritabilidad puede dañar las relaciones con otras personas. 
  • Pérdida de motivación y procrastinación:Sentir que no se puede avanzar puede generar desmotivación y el deseo de evitar problemas, como la procrastinación. 
  • Dificultades en el afrontamiento: Una baja tolerancia a la frustración puede paralizar a las personas y hacer que abandonen sus objetivos ante la menor dificultad. 

Cómo se relaciona con las expectativas


  • Desajuste entre expectativas y realidad: La frustración surge cuando la realidad no coincide con las ideas o expectativas que tenemos. 
  • Rigidez en las expectativas: Las expectativas rígidas, especialmente en temas sensibles, intensifican el malestar cuando no se cumplen. 

Cómo superar la frustración


  • Desarrollar habilidades de afrontamiento:Aprender a gestionar el estrés, manejar las expectativas y ser más flexible es fundamental. 
  • Buscar apoyo profesional: Un terapeuta puede ofrecer herramientas y técnicas específicas para abordar y superar la frustración. 
  • Aterrizar las expectativas: Es importante ajustar las expectativas a la realidad y manifestar claramente las expectativas a otras personas. 


Estrategias para superar la frustración 


Para manejar la frustración de manera efectiva, es clave entender que es una emoción normal y luego aplicar estrategias para gestionarla en el momento y a largo plazo. 


Estrategias inmediatas para manejar la frustración


Si sientes que la frustración te desborda, estas técnicas te ayudarán a calmarte rápidamente:


  • Haz una pausa. Cuando te sientas abrumado, aléjate de la situación por unos minutos. Contar hasta diez o dar un pequeño paseo puede darte la perspectiva que necesitas.
  • Respira profundamente. La respiración profunda activa el sistema nervioso parasimpático, lo que relaja el cuerpo. Inhala lentamente por la nariz y exhala por la boca. Puedes repetir una frase tranquilizadora mientras lo haces, como "tómatelo con calma".
  • Utiliza la visualización. Cierra los ojos e imagina una escena o lugar que te transmita paz.
  • Descarga la energía reprimida. El ejercicio físico es una excelente manera de liberar la tensión acumulada. Puedes salir a caminar, bailar, correr o hacer yoga. 


Estrategias a largo plazo para manejar la frustración


Estas tácticas te ayudarán a construir una mayor tolerancia a la frustración con el tiempo:


  • Analiza la situación. Acepta que la frustración es una señal de que la realidad no coincide con tus expectativas. Identifica la causa de tu frustración y evalúa si está en tu control o no.
  • Cuestiona tus pensamientos. A menudo, la frustración se intensifica por una forma de pensar exagerada. En lugar de pensar "todo está arruinado", sustitúyelo por una afirmación más racional como: "Es frustrante, pero no es el fin del mundo".
  • Ajusta tus expectativas. Asegúrate de que tus metas sean realistas. Ten en cuenta los posibles obstáculos y acepta que el fracaso y los errores son parte del proceso.
  • Mejora tus habilidades para resolver problemas. Si la frustración surge por un obstáculo que sí puedes controlar, dedícale tiempo a encontrar una solución. Puedes escribir las opciones o pedir la opinión de otra persona.
  • Prioriza el bienestar general. Dormir lo suficiente, ejercitarte con regularidad y comer bien son fundamentales para manejar el estrés. Si estás descansado, será más fácil abordar situaciones frustrantes.
  • Busca apoyo. Hablar de lo que te frustra con un amigo, familiar o terapeuta puede aliviar la carga. Expresar tus sentimientos abiertamente puede ayudarte a procesarlos mejor. 


¿Cuándo buscar ayuda profesional?


Si sientes que tu frustración está fuera de control, te lleva a actuar de forma que luego lamentas o interfiere con tu vida, considera buscar la ayuda de un profesional. Un psicólogo o terapeuta puede enseñarte herramientas y técnicas para manejar la frustración y la ira de forma más efectiva. 


@gantillano




jueves, 12 de junio de 2025

ENTORNO ESTOICO



El "entorno estoico" se refiere a una perspectiva de vida y un enfoque práctico basado en los principios del estoicismo, una filosofía antigua que enfatiza la razón, el autocontrol, la virtud y la aceptación de lo que no podemos cambiar. En esencia, se trata de vivir de acuerdo con la naturaleza y la razón, buscando la paz interior y la tranquilidad a pesar de las adversidades externas. 


El estoicismo como enfoque práctico se plantea como principios básicos:

 

  • Aceptación:
    La aceptación es un componente fundamental, reconociendo que no podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. 
  • Razón y virtud:
    Se enfatiza el uso de la razón para tomar decisiones y la búsqueda de la virtud como guía para una vida plena. 
  • Autocontrol:
    Se busca el dominio de las emociones y el control de nuestras reacciones ante los eventos externos. 
  • Resiliencia:
    Se anima a ver los desafíos como oportunidades de crecimiento, en lugar de obstáculos a evitar. 
  • Sabiduría y práctica:
    Se promueve la sabiduría práctica, la capacidad de aplicar la razón y la virtud en la vida cotidiana. 
  • Comunidad y sociedad:
    Se enfatiza la importancia de la razón para mejorar la sociedad, a través de la mejora individual. 

El entorno estoico en la vida diaria:


  • Aplicación a la vida personal:
    Los principios estoicos se pueden aplicar en diversos ámbitos de la vida, desde la salud mental y emocional hasta las relaciones interpersonales y el trabajo. 
  • El entorno laboral:
    Los principios estoicos pueden ayudar a gestionar la presión laboral, enfrentar desafíos con mayor resiliencia y mantener la calma en situaciones estresantes. 
  • El entorno social:
    La búsqueda de la virtud y la aplicación de la razón en las relaciones interpersonales puede promover la armonía y la comprensión mutua. 
  • La naturaleza:
    Se enfatiza la conexión con la naturaleza como una fuente de paz y tranquilidad, así como una fuente de sabiduría. 

El "entorno estoico" es un enfoque de vida que busca la paz interior, la virtud y la tranquilidad a través de la razón, la aceptación, el autocontrol y la resiliencia. Se trata de una forma de vivir que puede ser aplicada en diversos ámbitos de la vida para lograr una mayor felicidad y bienestar. 

Los antiguos decían: "Si habitas con un cojo, aprenderás a cojear". No se referían solo a caminar, sino al alma.

Absorbes el ánimo, la visión, los hábitos de quienes te rodean. Si te juntas con quienes viven quejándose, terminas creyendo que todo es injusto. Si te rodeas de ambiciosos sin medida, pronto te parecerá poco lo que tienes.

Pero si eliges compañía sabia, aprendes a vivir con más calma. Si te rodeas de quien actúa con virtud, tú también elevas tu estándar. La libertad no solo es interior: también es elegir bien con quién compartes tu tiempo. Porque no todo se contagia, pero casi todo se pega.

¿Quieres paz? Busca almas en paz.

¿Quieres crecer? Rodéate de quienes no se conforman. ¿Quieres ser libre?

Aléjate de lo que te arrastra. Ahí empieza la sabiduría práctica. Ahí empieza el alma que camina recta


@gantillano





viernes, 6 de junio de 2025

PATOLOGÍA DE LA MENTIRA

 



La patología de la mentira, también conocida como mitomanía o pseudología fantástica, es un trastorno psicológico caracterizado por la tendencia compulsiva a mentir de manera sistemática, incluso cuando no hay un beneficio claro o motivo aparente. Se caracteriza por la creación de historias falsas o exageradas, a menudo sin conciencia de que se está mintiendo. 


Más detalles: 

  • Mitomanía: Este término se refiere a la tendencia a mentir compulsivamente. 
  • Mentira patológica: Es un término alternativo para referirse a la mitomanía. 
  • Pseudología fantástica: Otro nombre para la mitomanía, que enfatiza la creación de fantasías. 
  • Síntomas:
    • Creación de historias falsas: La persona elabora historias inventadas, a veces con gran detalle y elaboradas. 
    • Mentir sin razón aparente: La mentira puede ser para obtener atención, evadir problemas, o simplemente por placer. 
    • Dificultad para reconocer la verdad: En algunos casos, la persona cree firmemente en sus mentiras y puede crear recuerdos falsos. 
    • Relación con la baja autoestima: Algunos mitómanos pueden utilizar la mentira para compensar sentimientos de inseguridad o baja autoestima. 
    • En algunos casos, la persona no es consciente de que está mintiendo: 
  • Causas:
    • Baja autoestima: 
    • Necesidad de ser aceptado: 
    • Trastornos de personalidad: 
    • Falta de habilidades sociales: 
    • Intolerancia emocional: 
  • Tratamiento:
    • Terapia psicológica: 
    • Terapia individual o de grupo: 
    • Apoyo emocional: 
    • Aprendizaje de habilidades sociales: 
    • Identificación y modificación de patrones de pensamiento: 


@gantillano




martes, 3 de junio de 2025

EL VALOR DE LA AMISTAD



La amistad es un vínculo que nos proporciona la posibilidad de compartir experiencias, conocimientos e incluso medios económicos. Los lazos de amistad se potencian recíprocamente y  no puede existir por separado. La realidad de la amistad es dual. Implica  la existencia de al menos dos personas. La amistad necesita a un interlocutor para compartir, crecer mutuamente y descubrir (se) en él sus  valores y también sus deficiencias.

El buen amigo no anula al otro sino que lo potencia, es su compañero y un facilitador de sus muchas posibilidades. Sufre cuando tu sufres y se alegra cuando tu te alegras. No es envidioso, ni prepotente ni se aprovecha de ti

La amistad se basa en la mutua confianza, donde el objetivo es ayudar al otro consecuentemente así mismo.

La amistad no se impone, ni se programa, como todo en la vida requiere de un esfuerzo para conseguirlo y lo más importante es poner los medios para lograrlo y mantenerlo.

La amistad se muestra en los momentos felices: el nacimiento de un hijo, la celebración de un ascenso laboral, la inauguración de una casa. En otras ocasiones la amistad se concretiza en una llamada telefónica para pedir un consejo o compartir un proyecto o intercambiar ideas políticas, religiosas o de la propia existencia, o simplemente por esa sensación que tenemos de que existe una persona, aunque sea a cientos de Km., a la que podemos recurrir solamente para hablar y saludarla.

En todas las situaciones, tanto buenas como en los momentos difíciles aparece nuestro amigo al que podemos recurrir y dejarnos aconsejar, descargar, llorar, reír  y escuchar. De una u otra forma comunicarnos con él.

La amistad es una relación entre iguales con alguna característica en común. Por eso los profesores, los padres, los jefes no pueden ser amigos de sus alumnos, de sus hijos o de sus empleados.

La amistad no se centra en las cualidades del otro sino más bien en su propia esencia: cómo es como persona, qué cualidades tiene, qué sentimientos provoca.

La amistad no origina simpatía hacia la persona sino empatía: capacidad para comprender y para compartir alegrías y tristezas.

Cuando un amigo nos relata sus confidencias, lo dice según su criterio, y la amistad requiere corregir los errores subjetivos, para poder aprender la objetividad de los hechos.

El amigo es una persona que lo sabe todo de ti y te quiere tal cual eres.

LA AMISTAD abarca la lealtad y confidencialidad. Lograr la sinceridad mutua.

Los amigos son aquellas personas que en los momentos difíciles esta contigo. La distinción para verdaderos y falsos amigos es la presencia común en los buenos momentos y la sola ayuda de los verdaderos en los malos.

En la amistad buscamos la ayuda incondicional, nos apoyamos con los amigos para pasar mejor las tristezas, duplicar las alegrías y dividir las angustias por la mitad.

Un proverbio sobre la amistad en el que estoy de acuerdo es el siguiente: “El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”.

A un amigo lo llamas cuando estás pasando por una situación insegura para que nos aconseje según su parecer, le pedimos su opinión,  para que luego nosotros elijamos nuestro propio criterio, sin que eso perjudique nuestra relación.

Existen diferencias en la relación de Amistad con la relación del Amor. Diferencias entre los amigos de los conocidos.

La amistad sincera es recíproca, ambas personas enriquecen esa relación, creciendo  y aprendiendo de ella.

La sinceridad, la generosidad, la comprensión, el afecto mutuo son pilares sobre los que se construye una mistad que va consolidando con el tiempo. Esto hace falta para  lograr una amistad sana y constructiva.

Por eso en el refrán “Amistad por interés, no dura porque no lo es”  Amistades de conveniencia,  en las que ciertas personas se  acercan a quien les puede dar prestigio, y hay otras de verdad en que importa el fortalecimiento del amigo.

En la sociedad actual impera el materialismo al mismo tiempo que es  pragmática, prevalece entre la gente el sentimiento de la amistad.

La amistad exige el fiel sentimiento de la sinceridad, la comunicación sin trampas ni exigencias, la entrega mutua sin egoísmo, la preocupación por el otro, la confianza sin límites, la paciencia, el respeto a las ideas, aceptar la  forma de vida del amigo, la confianza sin límites, el saber escuchar, saber perdonar, el ser fiel a la amistad aunque este lejos o haya pasado mucho tiempo.
  
En resumen con el amigo existen dos componentes importantes: confiar y compartir desde tus proyectos, problemas, inquietudes, sueños y fracasos. Todo lo anterior se aprende desde la infancia hasta la edad adulta, pasando por el joven-adolescente que en esta etapa su medio social y los apoyos de amistad encuentra una gran liberación en muchas ocasiones en su confusión mental y emocional, su maduración personal depende de su integración en el mundo adulto. Se siente y tiene la imperiosa necesidad de “aliarse”, de relacionarse con otras personas de su condición y edad.

@gantillano


miércoles, 13 de octubre de 2021

SOBERBIA, ORGULLO Y VANIDAD

 

 

La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal.

Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad. La otra es percibida como sentimiento cursa de forma mas suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.

La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base. El balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento público de sus logros. Para un psiquiatra, estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.

Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño.

 Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el ritornello que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno. En general estos dos conceptos se manejan como términos sinónimos, aunque se pueden espigar algunas diferencias interesantes.

La soberbia es más cerebral, se da en alguien que objetivamente tiene una cierta superioridad, que realmente sobresale en alguna faceta de su vida. Facetas concretas de su andadura tienen un relieve que las realzaba sobre los demás. Hay una evidencia por la que puede ser tentado por la soberbia, no necesitando del halago de los otros y haciendo él mismo su propio y permanente elogio de forma clara y difusa, rotunda y desdibujada, a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella. Sus manifestaciones son más internas y privadas, aunque pueden ser observadas por una atmósfera grandiosa que él crea sobre su persona y además, a través de sus máscaras; hay arrogancia, altanería, tono despectivo hacia los demás, que se mezclan con desprecio, desconsideración, frialdad en el trato, distancia gélida, impertinencia e incluso, tendencia a humillar. Otras veces, esas máscaras son de una insolencia cínica, mordaz, con un ritintín de magnificencia que provoca en el interlocutor un rechazo frontal. En los casos algo más leves, baja la hoguera del engreimiento y entonces la relación personal se hace más soportable.

El orgullo es más emocional. Es una alta opinión de uno mismo mediante la cual la persona se presenta con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario. Puede ser lícito y hasta respetable. Decía Luis Vives que «es un amor a uno mismo por méritos propios». Puede ponerse de manifiesto en circunstancias positivas, en donde el lenguaje coloquial se mezcla con hechos e intenciones. En esos casos dimana de causas nobles y puede ser hasta justo. El orgullo de ser un buen cirujano, un buen padre, un excelente poeta, ser de una región concreta de un país… Todo esto está dentro de unos límites normales. Puede encuadrarse en el reconocimiento a una labor bien hecha.

La palabra vanidad procede del latín vanitas,-tatis, que significa falto de sustancia, hueco, sin solidez. Se dice, también, de algunos frutos cuyo interior está vacío, en donde sólo hay apariencia. Mientras la soberbia es concéntrica, la vanidad es excéntrica. La primera tiene su centro de gravedad dentro, en los territorios más profundos de la arqueología íntima. La segunda es más periférica, se instala en los aledaños de la ciudadela exterior. La soberbia es subterránea. La vanidad está en la pleamar del comportamiento. En la soberbia uno tiene una enfermedad en el modo de estimarse uno a sí mismo, en una pasión que tiene sus raíces en los sótanos de la personalidad en donde brota el error por exceso de autonivel. En la vanidad la estimación exagerada procede de fuera y se acrecienta del elogio, la adulación, el halago, la coba más o menos afectada y obsequiosa que lleva a dilatar alguna faceta externa y que de verdad tiene un fondo falso, porque no contempla más que un segmento de la conducta.

En la soberbia y en la vanidad hay una sublevación del amor propio que pide un reconocimiento general. La primera es mas grave, porque a ella se suele añadir la dificultad para descubrir los defectos personales en su justa medida y apreciar las cosas positivas que hay en los demás, al permanecer encerrado en su geografía ampulosa.

Se pueden distinguir dos modalidades clínicas de la soberbia, entre las cuales cabe un espectro intermedio de formas soberbias. Una es la soberbia manifiesta que es notarial y que se la registra a borbotones, con una claridad absoluta, lo cual suele ser poco frecuente. Hay petulancia y presunción. La otra es la soberbia enmascarada, que es la más habitual y que se camufla a soto voce por los entresijos de la forma de ser y que es más propia de las personas inteligentes y teniendo un sentido amplio y desparramado que asoma, se esconde, salta y bulle y revolotea por su mundo personal. ¿Cuáles son estos síntomas? Voy a resumirlos esquemáticamente: 

 1.- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.

2.- La borrachera de sí mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones más relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamento; gran dificultad para pasar desapercibido; tendencia a hablar siempre de sí mismo, si éste no es el tema central de conversación, enseguida decae su interés en la participación y el diálogo con los demás; desprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza. Esta embriaguez puede disfrazarse de los más variados ropajes.

3.- La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo. No podemos olvidar, que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo.

4.- En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo, que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardear, jactarse, vanagloriarse.

Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades.

Entre la soberbia, el orgullo y la vanidad hay grados, matices, vertientes y cruzamientos recíprocos. Por esos linderos se suele acabar en el narcisismo, patrón de conducta presidido por el complejo de superioridad, la necesidad enfermiza de reconocimiento de sus valías por parte de la gente del entorno y la permanente autocontemplación gustosa.

Lasch, en su libro La cultura del narcisismo, dice que en la cultura americana éste es un emblema de nuestro tiempo. Freud puso de moda este término, recordando a la planta del narciso, que crece a orillas de los estanques y se mira en el espejo que el agua le ofrece. Lipovetsky, en su obra La sociedad perdida, habla del interés desmedido por la propia imagen: por la personalidad, por el cuerpo y sus partes descubiertas (la cara y las manos) y por la necesidad de aprobación de los demás que tienen este tipo de personas. El análisis se complica más de lo que quisiéramos y hay un terreno magnético e imantado entre estas tres estirpes mencionadas.

Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia, ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar. A lo sencillo se tarda tiempo en llegar.

 

@gantillano