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martes, 31 de marzo de 2020

REDARQUÍA





Necesitamos nuevas palabras para representar la actual realidad. La redarquía es la estructura organizativa natural para la innovación en redes colaborativas, abiertas y transparentes, basadas en la confianza y el valor añadido de las personas; organizaciones que nos permitan dar una respuesta colectiva –la única posible– a los nuevos retos a que nos enfrentamos.


La ruptura progresiva entre la ciudadanía y las élites extractivas, que ostentan el poder en muchas de nuestras instituciones y partidos políticos de forma arbitraria y personalista, están poniendo en riesgo los valores y principios básicos sobre los que hemos constituido el estado de bienestar y nuestra convivencia durante los último años. Cuanto más nos aferramos a las jerarquías de poder tradicionales, más nos alejamos de las enormes posibilidades que nos brinda la nueva Era de la Colaboración para crear nuevas organizaciones verdaderamente centradas en las personas, transparentes, ágiles y flexibles, donde verdaderamente podamos dar lo mejor de nosotros mismos creando valor económico y social de forma sostenible.

La realidad nos muestra cada día que la jerarquía tiene un coste muy elevado en términos de valores, transparencia, iniciativa, creatividad y compromiso. Y es que desde su lógica fundamental —como maquina de poder— tiende al clientelismo premiando la lealtad, al mismo tiempo que sobrevalora el legado y las experiencias anteriores a expensas de la innovación y la adaptabilidad a los nuevos desafíos.

Las estructuras jerárquicas están fracasando en sus intentos para ajustarse a una nueva  realidad mas global, compleja e incierta. Necesariamente tenemos que repensar cómo queremos que sean nuestras organizaciones en el futuro. Todo apunta a que las estructuras jerárquicas y altamente burocratizadas no podrán adaptarse. Cada día es mas evidente que necesitamos nuevos modelos organizativos para la coordinación de los esfuerzos colectivos.



La redarquía ya está aquí



“Las élites y las estructuras dominantes se verán sobrepasadas por los nuevos movimientos sociales, que basan su legitimidad en la transparencia y la confianza.” Manuel Castells (2002)

Los resultados electorales de las recientes elecciones europeas han puesto en evidencia que la redarquía social, adoptando la forma de nuevas movilizaciones y partidos políticos como Podemos, constituye un nuevo orden social específico de la sociedad red imperante en nuestra era. Esta redarquía social emerge como resultado de las nuevas relaciones sociales de comunicación horizontal y global entre ciudadanos, que no solo manifiestan su frustración, sino que han comenzado a movilizarse desde la realidad de sus problemas cotidianos: la sanidad, los desahucios, la educación, etc. Finalmente han comenzado a interesarse por la política y a participar en ella de forma activa ocupando las calles, haciendo oposición y buscando respuestas colectivas y solidarias a las diferentes problemáticas cuya solución hasta ahora dejaban en manos de la administración pública.

La crispación de los ciudadanos ha derivado en una clara desafección, y esta los ha conducido a la redarquía social, a la movilización política para buscar soluciones a sus problemas de forma colectiva.

Los ciudadanos han descubierto su poder para cambiarlo todo. Las redes sociales han cambiado para siempre la forma de hacer política; la web social como medio para la difusión de las nuevas ideas tiene un alcance multiplicador, y como plataforma colaborativa permite la coordinación de la acción política sin necesidad de las estructuras tradicionales de los partidos. Y es esta implicación directa de los ciudadanos en la acción política la gran esperanza para la regeneración de nuestro sistema político.

Los nuevos medios de comunicación social tienen el potencial de transformar radicalmente nuestras organizaciones en base a los propios valores de la web social: colaboración, autenticidad y transparencia. Nuestros jóvenes no comprenden las estructuras cerradas y opacas de las instituciones y partidos políticos actuales, y se preguntan, no sin razón, por qué no coordinar el esfuerzo colectivo en base a estructuras más transparentes y abiertas a la participación como las que ellos mismos utilizan cada día en la Web Social. Para cualquiera de nuestras instituciones, incluyendo la monarquía, el riesgo de no hacerlo es convertirse en irrelevantes en un futuro no muy lejano.

El Manifesto Redarquía es una lista de diez desafíos críticos a los que se enfrentan nuestras organizaciones en la búsqueda de este  nuevo equilibrio. Cada punto del manifiesto llama la atención sobre un desafío específico de la nueva Era de la Colaboración.

1. Más propósito, menos retórica

En la mayoría de las organizaciones la realidad de sus valores no está a la altura de su retórica. Decimos una cosa y hacemos otra. La mayoría de las compañías afirman que las personas son su activo más importante, pero lo cierto es que su preocupación fundamental es maximizar la riqueza de los accionistas, algo inaceptable si lo que queremos es movilizar la energía humana. Los jóvenes de hoy quieren que su trabajo sea vida, que tenga un sentido.

El problema no está en lo que decimos como gestores, sino en lo que hacemos. Hablamos de dar mas autonomía a las personas, pero las decisiones siguen tomándolas unos pocos; hablamos de aplanar las jerarquías, pero no hemos cambiado sus estructuras de poder; hablamos de dar mas transparencia a nuestras organizaciones, pero las decisiones siguen siendo opacas. Resulta evidente que el verdadero problema no está en lo que dicen nuestros líderes, sino en lo que hacen.

2. Más colaboración, menos competencia

La colaboración se ha convertido en la clave para dar un paso más en el nivel de productividad de nuestras organizaciones. Es a través de la colaboración como podemos poner en práctica las nuevas formas de trabajo, la ruptura de los silos verticales y las nuevas formas de relacionarnos con los clientes. Tanto es así que, en la actualidad, una organización solo puede ser realmente competitiva si aprovecha al máximo las herramientas y modelos que la Era de la Colaboración pone a nuestro alcance.

Los nuevos medios de comunicación social y los modelos mentales que los acompañan nos permiten acercarnos a los clientes de una manera diferente y nos ayuda a potenciar la comunicación interna de la organización; facilita que reforcemos las relaciones y el compromiso, que encontremos y retengamos el talento que necesitamos.

La innovación abierta solo puede prosperar en organizaciones redárquicas en base a la confianza y con un alto nivel de transparencia entre todos los agentes involucrados.

3. Más experimentación, menos planificación extratégica 

Ante un entorno disruptivo como el actual, la experimentación es la nueva planificación. La estrategia real en las organizaciones no es algo que se planifica, sino que emerge como resultado de la experimentación y la búsqueda de alternativas en un futuro que ya está aquí.

Así como la planificación deliberada depende de los líderes para establecer metas y desarrollar planes y estrategias a 3-5 años para alcanzarlos, las estrategia emergente surge de todos los eslabones de la empresa. La Estrategia emergente esta orientada a responder a los cambios, experimentar y lograr los mejores resultados con los medios disponibles. Requiere que la empresa genere continuamente una amplia gama de hipótesis, ponerlas a prueba en base a mínimos proyectos viables, escalar los experimentos mas exitosos y descartar los experimentos fracasados. La estrategia emergente no es la estrategia por predicción, es la estrategia por descubrimiento.



4. Más confianza, menos control

Los estilos administrativos de control de mando refuerzan las luchas de poder y una cultura general de paranoia, y aunque están pensados para asegurar un alto nivel de cumplimiento y predictibilidad su coste es muy elevado en términos de la autonomía, la creatividad y el compromiso de las personas que forman la organización.

Los sistemas de mando y control reflejan una enorme desconfianza hacia el compromiso y las competencias de los empleados. La colaboración solo puede prosperar en un entorno de confianza y transparencia, estos valores son esenciales para conectar a las personas emocionalmente con la organización.

La falta de confianza desmoraliza y el miedo paraliza. La adaptabilidad, la innovación y el compromiso requieren un ambiente de trabajo donde la información sea compartida, la diversidad de opiniones puedan ser expresadas con total libertad se hagan las preguntas valientes y se promuevan conductas dispuestas a asumir riesgos.

En las redarquía el control se realiza en base a la transparencia de las contribuciones individuales y la evaluación que los demás miembros de la red hagan de tus propias aportaciones. 



5. Más innovación, menos miedo

En este nuevo contexto ya no podemos basar nuestra estrategias en una mera innovación continua de nuestros productos y servicios para asegurar su competitividad en el mercado. Ya no solo se trata de defender nuestra posición en el mercado; hoy es igualmente importante explorar nuevas oportunidades, experimentar y expandirse en nuevos mercados.

El proceso de innovación lleva siempre una dosis de improvisación, por lo que es importante que lo tolere la organización, sobre todo durante las fases iniciales de ideación y prototipado. Asimismo, es importante contar con personas creativas, pero a la vez persistentes que luchen para que las cosas sucedan a pesar de las resistencias internas. Es importante ser tolerante a los fallos y trabajar por emergencia, creando el entorno que haga posible que las nuevas experiencias ocurran de forma natural en vez de intentar planificar y controlar cada paso del proceso.

Una de las grandes ventajas de la redarquía como arquitectura natural para la innovación, es que tiende de forma natural, como los mercados, a asignar los recursos en función de sus capacidades y motivaciones reales, por lo que las personas acaban en los puestos de mayor contribución a la organización.

6. Más influencia, menos autoridad

La necesidad de prepararnos para un mundo digitalizado ha puesto de manifiesto la necesidad de nuevos modelos de liderazgo. En la Era de la Colaboración el nuevo rol del líder como arquitecto social será encontrar el equilibrio necesario entre las necesidades de productividad de las organizaciones y las necesidades de propósito de las personas.

Este nuevo tipo de liderazgo se ejercerá en base a la influencia, la autenticidad, la credibilidad personal y el valor añadido que el líder aporta a la comunidad, y no de la habilidad de acumular poder posicional.

La redarquía es dirigida por líderes auténticos, personas con capacidad para energizar y ensanchar la comunidad en lugar de manejarla desde arriba, lo que requiere una gran capacidad de credibilidad personal para conectar con la inteligencia colectiva de la organización, movilizar y coordinar los esfuerzos humanos.

7. Más comunidad, menos fronteras

La Web Social nos permite participar, crear y aprender de forma colaborativa en estructuras abiertas y basadas en la confianza. Las fronteras de nuestras organizaciones se están volviendo líquidas. Los procesos de decisión deben estar libres de prejuicios, y deben aprovechar el conocimiento colectivo de toda la organización.

Los “silos” funcionales no aportan valor a las organizaciones y la pirámide organizativa tradicional debe ser complementada por una redarquía emergente donde el estatus y la influencia se correspondan con el valor añadido y la contribución a la comunidad. Los nuevos modelos de negocio se basan cada vez mas en la creación de redes informales, la colaboración en masas y ecosistemas de producción que traspasan las fronteras de la organización.

8. Más transparencia, menos opacidad

La Era de la Colaboración está triturando a velocidad acelerada, y para siempre, el telón que siempre ha ocultado la realidad de las organizaciones de la vista pública. Sin embargo, todavía son pocas las empresas dispuestas a aceptar y manejar este nuevo escrutinio. Para la mayoría, la transparencia es un elemento costoso y perturbador que amenaza su supervivencia.

La transparencia es una nueva fuerza que está desencadenando, ahora mismo, cambios profundos en todos los ámbitos; cambios que van a afectar de manera definitiva a la viabilidad futura de todas las organizaciones.

La redarquía nos ha descubierto un aspecto crucial: la validez de nuestra reputación y proposición de valor de nuestras organizaciones está “a un solo clic de distancia”, como nunca antes, de los clientes y usuarios de nuestros servicios, que pueden emitir su veredicto, positivo o negativo, al instante.

9. Más dialogo, menos imposición

“El mercado son conversaciones”. Esta frase, repetida hasta la saciedad por cientos de conversos, y que es la base para entender cómo están cambiando los clientes, todavía suena nueva en muchas organizaciones. Los clientes quieren hablar con gente real, con cara y ojos que realmente representen a las organizaciones, y no que se les grite en los oídos como hace la publicidad tradicional.

En la redarquía todos podemos participar activamente en las conversaciones con nuestros compañeros, con nuestros clientes, y con nuestros suministradores. Solo así podremos saber qué hay que hacer y qué hay que dejar de hacer; qué nuevos productos y servicios demandan nuestros clientes; y qué tipo de organizaciones debemos diseñar para atraer y retener el nuevo talento digital. Son estas conversaciones las que nos permiten cultivar la inteligencia colectiva y crear valor económico y social.

10. Más redarquía, menos jerarquía

La web social no muestra cada día como las medios de comunicación social hacen posible coordinar el esfuerzo humano sin sacrificar la creatividad y la pasión de las personas. Y a la vez hacen posible nuevas organizaciones abiertas donde las ideas puedan competir en igualdad de condiciones, las personas puedan contribuir en las áreas que más les interesan, la autoridad esté en consonancia con el valor que se aporta a la organización y el liderazgo y la innovación sea el trabajo de todos.

Mientras que la jerarquía ha dado la escalabilidad a nuestras organizaciones, su coste ha sido elevado en términos de iniciativa y creatividad. Hoy en día, gracias a las tecnologías sociales hay una alternativa: la redarquía.

Cada día surgen en la Web Social nuevas organizaciones capaces de escalar sin necesidad de un control jerárquico y centralizado de la gestión. Las nuevas tecnologías sociales nos permiten abordar la complejidad sin necesidad de grandes estructuras jerárquicas, lo que nos hace pensar que en un futuro no muy lejano vamos a poder superar la paradoja histórica de la gestión entre control y confianza. Vamos a ser capaces de construir organizaciones escalables y eficientes sin incurrir en el alto coste de las burocracias centralizadas.

Preparar nuestras organizaciones para abordar el futuro requiere dotarlas de unos atributos muy similares a los que vemos cada día en la web social. La redarquía como nuevo orden emergente en nuestras organizaciones no está basada en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.

La redarquía, como estructura complementaria a la jerarquía, no necesariamente excluyente, hace posibles nuevos marcos de contribución en las organizaciones, no necesariamente ligados a ocupar posiciones de poder y autoridad en el organigrama, sino a la credibilidad y valor añadido de las personas. La redarquía si es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchas personas han hecho de la burocracia para obtener un provecho propio. Estos abusos destruyen valor, crean organizaciones injustas y desmotivan a las personas.

De hecho, creo que la mayoría de los conflictos entre redarquía y jerarquía, surgirán en la línea que separa a los que quieren preservar los privilegios y el poder de las èlites extractivas, de aquellos que aspiramos a construir un mundo menos orientado al poder, más justo, equitativo y sostenible.

Esta es la verdadera frontera entre redarquía y jerarquía. ¿De qué lado estás?

José Cabrera




martes, 21 de enero de 2020

MANIFIESTO REDARQUÍA



Necesitamos nuevas palabras para representar la nueva realidad. La redarquía es la estructura organizativa natural para la innovación en redes colaborativas, abiertas y transparentes, basadas en la confianza y el valor añadido de las personas; organizaciones que nos permitan dar una respuesta colectiva –la única posible– a los nuevos retos a que nos enfrentamos.


La ruptura progresiva entre la ciudadanía y las élites extractivas, que ostentan el poder en muchas de nuestras instituciones y partidos políticos de forma arbitraria y personalista, están poniendo en riesgo los valores y principios básicos sobre los que hemos constituido el estado de bienestar y nuestra convivencia durante los último años. Cuanto más nos aferramos a las jerarquías de poder tradicionales, más nos alejamos de las enormes posibilidades que nos brinda la nueva Era de la Colaboración para crear nuevas organizaciones verdaderamente centradas en las personas, transparentes, ágiles y flexibles, donde verdaderamente podamos dar lo mejor de nosotros mismos creando valor económico y social de forma sostenible.

La realidad nos muestra cada día que la jerarquía tiene un coste muy elevado en términos de valores, transparencia, iniciativa, creatividad y compromiso. Y es que desde su lógica fundamental —como maquina de poder— tiende al clientelismo premiando la lealtad, al mismo tiempo que sobrevalora el legado y las experiencias anteriores a expensas de la innovación y la adaptabilidad a los nuevos desafíos.

Las estructuras jerárquicas están fracasando en sus intentos para ajustarse a una nueva  realidad mas global, compleja e incierta. Necesariamente tenemos que repensar cómo queremos que sean nuestras organizaciones en el futuro. Todo apunta a que las estructuras jerárquicas y altamente burocratizadas no podrán adaptarse. Cada día es mas evidente que necesitamos nuevos modelos organizativos para la coordinación de los esfuerzos colectivos.


La redarquía ya está aquí


“Las élites y las estructuras dominantes se verán sobrepasadas por los nuevos movimientos sociales, que basan su legitimidad en la transparencia y la confianza.” Manuel Castells (2002)

Los resultados electorales de las recientes elecciones europeas han puesto en evidencia que la redarquía social, adoptando la forma de nuevas movilizaciones y partidos políticos como Podemos, constituye un nuevo orden social específico de la sociedad red imperante en nuestra era. Esta redarquía social emerge como resultado de las nuevas relaciones sociales de comunicación horizontal y global entre ciudadanos, que no solo manifiestan su frustración, sino que han comenzado a movilizarse desde la realidad de sus problemas cotidianos: la sanidad, los desahucios, la educación, etc. Finalmente han comenzado a interesarse por la política y a participar en ella de forma activa ocupando las calles, haciendo oposición y buscando respuestas colectivas y solidarias a las diferentes problemáticas cuya solución hasta ahora dejaban en manos de la administración pública.

La crispación de los ciudadanos ha derivado en una clara desafección, y esta los ha conducido a la redarquía social, a la movilización política para buscar soluciones a sus problemas de forma colectiva.

Los ciudadanos han descubierto su poder para cambiarlo todo. Las redes sociales han cambiado para siempre la forma de hacer política; la web social como medio para la difusión de las nuevas ideas tiene un alcance multiplicador, y como plataforma colaborativa permite la coordinación de la acción política sin necesidad de las estructuras tradicionales de los partidos. Y es esta implicación directa de los ciudadanos en la acción política la gran esperanza para la regeneración de nuestro sistema político.

Los nuevos medios de comunicación social tienen el potencial de transformar radicalmente nuestras organizaciones en base a los propios valores de la web social: colaboración, autenticidad y transparencia. Nuestros jóvenes no comprenden las estructuras cerradas y opacas de las instituciones y partidos políticos actuales, y se preguntan, no sin razón, por qué no coordinar el esfuerzo colectivo en base a estructuras más transparentes y abiertas a la participación como las que ellos mismos utilizan cada día en la Web Social. Para cualquiera de nuestras instituciones, incluyendo la monarquía, el riesgo de no hacerlo es convertirse en irrelevantes en un futuro no muy lejano.

El Manifesto Redarquía es una lista de diez desafíos críticos a los que se enfrentan nuestras organizaciones en la búsqueda de este  nuevo equilibrio. Cada punto del manifiesto llama la atención sobre un desafío específico de la nueva Era de la Colaboración.

1. Más propósito, menos retórica

En la mayoría de las organizaciones la realidad de sus valores no está a la altura de su retórica. Decimos una cosa y hacemos otra. La mayoría de las compañías afirman que las personas son su activo más importante, pero lo cierto es que su preocupación fundamental es maximizar la riqueza de los accionistas, algo inaceptable si lo que queremos es movilizar la energía humana. Los jóvenes de hoy quieren que su trabajo sea vida, que tenga un sentido.

El problema no está en lo que decimos como gestores, sino en lo que hacemos. Hablamos de dar mas autonomía a las personas, pero las decisiones siguen tomándolas unos pocos; hablamos de aplanar las jerarquías, pero no hemos cambiado sus estructuras de poder; hablamos de dar mas transparencia a nuestras organizaciones, pero las decisiones siguen siendo opacas. Resulta evidente que el verdadero problema no está en lo que dicen nuestros líderes, sino en lo que hacen.

2. Más colaboración, menos competencia

La colaboración se ha convertido en la clave para dar un paso más en el nivel de productividad de nuestras organizaciones. Es a través de la colaboración como podemos poner en práctica las nuevas formas de trabajo, la ruptura de los silos verticales y las nuevas formas de relacionarnos con los clientes. Tanto es así que, en la actualidad, una organización solo puede ser realmente competitiva si aprovecha al máximo las herramientas y modelos que la Era de la Colaboración pone a nuestro alcance.

Los nuevos medios de comunicación social y los modelos mentales que los acompañan nos permiten acercarnos a los clientes de una manera diferente y nos ayuda a potenciar la comunicación interna de la organización; facilita que reforcemos las relaciones y el compromiso, que encontremos y retengamos el talento que necesitamos.

La innovación abierta solo puede prosperar en organizaciones redárquicas en base a la confianza y con un alto nivel de transparencia entre todos los agentes involucrados.

3. Más experimentación, menos planificación extratégica

Ante un entorno disruptivo como el actual, la experimentación es la nueva planificación. La estrategia real en las organizaciones no es algo que se planifica, sino que emerge como resultado de la experimentación y la búsqueda de alternativas en un futuro que ya está aquí.

Así como la planificación deliberada depende de los líderes para establecer metas y desarrollar planes y estrategias a 3-5 años para alcanzarlos, las estrategia emergente surge de todos los eslabones de la empresa. La Estrategia emergente esta orientada a responder a los cambios, experimentar y lograr los mejores resultados con los medios disponibles. Requiere que la empresa genere continuamente una amplia gama de hipótesis, ponerlas a prueba en base a mínimos proyectos viables, escalar los experimentos mas exitosos y descartar los experimentos fracasados. La estrategia emergente no es la estrategia por predicción, es la estrategia por descubrimiento.


4. Más confianza, menos control

Los estilos administrativos de control de mando refuerzan las luchas de poder y una cultura general de paranoia, y aunque están pensados para asegurar un alto nivel de cumplimiento y predictibilidad su coste es muy elevado en términos de la autonomía, la creatividad y el compromiso de las personas que forman la organización.

Los sistemas de mando y control reflejan una enorme desconfianza hacia el compromiso y las competencias de los empleados. La colaboración solo puede prosperar en un entorno de confianza y transparencia, estos valores son esenciales para conectar a las personas emocionalmente con la organización.

La falta de confianza desmoraliza y el miedo paraliza. La adaptabilidad, la innovación y el compromiso requieren un ambiente de trabajo donde la información sea compartida, la diversidad de opiniones puedan ser expresadas con total libertad se hagan las preguntas valientes y se promuevan conductas dispuestas a asumir riesgos.

En las redarquía el control se realiza en base a la transparencia de las contribuciones individuales y la evaluación que los demás miembros de la red hagan de tus propias aportaciones. 


5. Más innovación, menos miedo

En este nuevo contexto ya no podemos basar nuestra estrategias en una mera innovación continua de nuestros productos y servicios para asegurar su competitividad en el mercado. Ya no solo se trata de defender nuestra posición en el mercado; hoy es igualmente importante explorar nuevas oportunidades, experimentar y expandirse en nuevos mercados.

El proceso de innovación lleva siempre una dosis de improvisación, por lo que es importante que lo tolere la organización, sobre todo durante las fases iniciales de ideación y prototipado. Asimismo, es importante contar con personas creativas, pero a la vez persistentes que luchen para que las cosas sucedan a pesar de las resistencias internas. Es importante ser tolerante a los fallos y trabajar por emergencia, creando el entorno que haga posible que las nuevas experiencias ocurran de forma natural en vez de intentar planificar y controlar cada paso del proceso.

Una de las grandes ventajas de la redarquía como arquitectura natural para la innovación, es que tiende de forma natural, como los mercados, a asignar los recursos en función de sus capacidades y motivaciones reales, por lo que las personas acaban en los puestos de mayor contribución a la organización.

6. Más influencia, menos autoridad

La necesidad de prepararnos para un mundo digitalizado ha puesto de manifiesto la necesidad de nuevos modelos de liderazgo. En la Era de la Colaboración el nuevo rol del líder como arquitecto social será encontrar el equilibrio necesario entre las necesidades de productividad de las organizaciones y las necesidades de propósito de las personas.

Este nuevo tipo de liderazgo se ejercerá en base a la influencia, la autenticidad, la credibilidad personal y el valor añadido que el líder aporta a la comunidad, y no de la habilidad de acumular poder posicional.

La redarquía es dirigida por líderes auténticos, personas con capacidad para energizar y ensanchar la comunidad en lugar de manejarla desde arriba, lo que requiere una gran capacidad de credibilidad personal para conectar con la inteligencia colectiva de la organización, movilizar y coordinar los esfuerzos humanos.

7. Más comunidad, menos fronteras

La Web Social nos permite participar, crear y aprender de forma colaborativa en estructuras abiertas y basadas en la confianza. Las fronteras de nuestras organizaciones se están volviendo líquidas. Los procesos de decisión deben estar libres de prejuicios, y deben aprovechar el conocimiento colectivo de toda la organización.

Los “silos” funcionales no aportan valor a las organizaciones y la pirámide organizativa tradicional debe ser complementada por una redarquía emergente donde el estatus y la influencia se correspondan con el valor añadido y la contribución a la comunidad. Los nuevos modelos de negocio se basan cada vez mas en la creación de redes informales, la colaboración en masas y ecosistemas de producción que traspasan las fronteras de la organización.

8. Más transparencia, menos opacidad

La Era de la Colaboración está triturando a velocidad acelerada, y para siempre, el telón que siempre ha ocultado la realidad de las organizaciones de la vista pública. Sin embargo, todavía son pocas las empresas dispuestas a aceptar y manejar este nuevo escrutinio. Para la mayoría, la transparencia es un elemento costoso y perturbador que amenaza su supervivencia.

La transparencia es una nueva fuerza que está desencadenando, ahora mismo, cambios profundos en todos los ámbitos; cambios que van a afectar de manera definitiva a la viabilidad futura de todas las organizaciones.

La redarquía nos ha descubierto un aspecto crucial: la validez de nuestra reputación y proposición de valor de nuestras organizaciones está “a un solo clic de distancia”, como nunca antes, de los clientes y usuarios de nuestros servicios, que pueden emitir su veredicto, positivo o negativo, al instante.

9. Más dialogo, menos imposición

“El mercado son conversaciones”. Esta frase, repetida hasta la saciedad por cientos de conversos, y que es la base para entender cómo están cambiando los clientes, todavía suena nueva en muchas organizaciones. Los clientes quieren hablar con gente real, con cara y ojos que realmente representen a las organizaciones, y no que se les grite en los oídos como hace la publicidad tradicional.

En la redarquía todos podemos participar activamente en las conversaciones con nuestros compañeros, con nuestros clientes, y con nuestros suministradores. Solo así podremos saber qué hay que hacer y qué hay que dejar de hacer; qué nuevos productos y servicios demandan nuestros clientes; y qué tipo de organizaciones debemos diseñar para atraer y retener el nuevo talento digital. Son estas conversaciones las que nos permiten cultivar la inteligencia colectiva y crear valor económico y social.

10. Más redarquía, menos jerarquía

La web social no muestra cada día como las medios de comunicación social hacen posible coordinar el esfuerzo humano sin sacrificar la creatividad y la pasión de las personas. Y a la vez hacen posible nuevas organizaciones abiertas donde las ideas puedan competir en igualdad de condiciones, las personas puedan contribuir en las áreas que más les interesan, la autoridad esté en consonancia con el valor que se aporta a la organización y el liderazgo y la innovación sea el trabajo de todos.

Mientras que la jerarquía ha dado la escalabilidad a nuestras organizaciones, su coste ha sido elevado en términos de iniciativa y creatividad. Hoy en día, gracias a las tecnologías sociales hay una alternativa: la redarquía.

Cada día surgen en la Web Social nuevas organizaciones capaces de escalar sin necesidad de un control jerárquico y centralizado de la gestión. Las nuevas tecnologías sociales nos permiten abordar la complejidad sin necesidad de grandes estructuras jerárquicas, lo que nos hace pensar que en un futuro no muy lejano vamos a poder superar la paradoja histórica de la gestión entre control y confianza. Vamos a ser capaces de construir organizaciones escalables y eficientes sin incurrir en el alto coste de las burocracias centralizadas.

Preparar nuestras organizaciones para abordar el futuro requiere dotarlas de unos atributos muy similares a los que vemos cada día en la web social. La redarquía como nuevo orden emergente en nuestras organizaciones no está basada en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.

La redarquía, como estructura complementaria a la jerarquía, no necesariamente excluyente, hace posibles nuevos marcos de contribución en las organizaciones, no necesariamente ligados a ocupar posiciones de poder y autoridad en el organigrama, sino a la credibilidad y valor añadido de las personas. La redarquía si es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchas personas han hecho de la burocracia para obtener un provecho propio. Estos abusos destruyen valor, crean organizaciones injustas y desmotivan a las personas.

De hecho, creo que la mayoría de los conflictos entre redarquía y jerarquía, surgirán en la línea que separa a los que quieren preservar los privilegios y el poder de las èlites extractivas, de aquellos que aspiramos a construir un mundo menos orientado al poder, más justo, equitativo y sostenible.

Esta es la verdadera frontera entre redarquía y jerarquía. ¿De qué lado estás?

José Cabrera



martes, 7 de enero de 2020

JERARQUÍA Y REDARQUIA






“Cuanto más poder le des a un solo individuo frente a la complejidad y la incertidumbre, más probable será que tome malas decisiones. Como consecuencia, hoy en día hay muy buenas razones para que las empresas traten de pensar más allá de la jerarquía” .  

James Surowiecki – Wisdom of Crowds


La jerarquía es un orden impuesto (de arriba a
abajo) que establece las relaciones de autoridad y poder formal entre superiores y subordinados en el seno de las organizaciones tradicionales. La redarquía, en cambio, es un orden emergente (de abajo arriba) que surge como resultado de las relaciones de participación y los flujos de actividad generados en los entornos colaborativos.

La redarquía establece, pues, un orden alternativo en las organizaciones. Un orden no necesariamente basado en el poder y la autoridad de la jerarquía formal, sino en las relaciones de participación y los flujos de actividad que, de forma natural, surgen en las redes de colaboración, basadas en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.

El mero hecho de colaborar y compartir de igual a igual genera interacciones, propuestas y soluciones innovadoras, y permite que la actividad se traslade, de forma natural, a los nodos en los que realmente se está aportando valor a la organización. En otras palabras, la decisión no desciende desde arriba, en cascada, sino que emerge desde abajo, fruto de las relaciones de colaboración. 

La jerarquía tiene un carácter marcadamente unidireccional: las relaciones se producen entre dos agentes, pero uno de ellos -el superior- hace valer su poder para imponer su visión al otro -el subordinado-. En la redarquía, en cambio, las

 relaciones son multidireccionales, como en una red: los agentes se relacionan los unos con los otros de forma abierta, y el trabajo se realiza de forma distribuida, aprovechando las conexiones entre los diferentes nodos de generación de valor.

Lo esencial es entender que la jerarquía se basa en un orden de poder impuesto, y que la redarquía se basa en un orden emergente de colaboración; lprimera se se basa en órdenes y relaciones de dependencia, en las que el superior administra los recursos, mientras que la segunda se basa en conversaciones; la jerarquía, en fin, está basada en premios y castigos, y la redarquía se fundamenta en el reconocimiento y la autoestima de sus miembros.

La redarquía es la estructura propicia para resolver los problemas complejos a los que nos enfrentamos, porque es capaz de abordar el problema desde una perspectiva global, en la que todos los agentes involucrados formamos parte del problema en la misma medida en que formamos parte de la solución.

Este modelo asume que la solución no va a bajar del cielo, tampoco de la cúspide de la pirámide en la que se encuentra el líder todopoderoso. Muy al contrario. Es la colaboración en redes abiertas de todos los agentes la que genera nuevas interacciones, la que hace aflorar todas las propuestas, y la que, en última instancia, hace posible que la solución emerja de forma natural, de abajo arriba.






Extracto del artículo de José Cabrera “Redarquía: el nuevo orden emergente en la Era de la Colaboración”
Fuente: http://blog.cabreramc.com

martes, 5 de febrero de 2019

PARA ENTENDER LA PROPAGANDA REVOLUCIONARIA






Breve reseña de la propaganda contemporánea




"Todos los que hayan vivido en un ambiente de fuerte propaganda y hayan estado sujetos a sus efectos (mientras procuraban no ser afectados), todos los que hayan visto a la propaganda en acción, coinciden en que es efectiva. Quienes lo niegan viven en países que aún son liberales y no están sujetos a la propaganda intensa. Actualmente, casi no hay alemanes, soviéticos o argelinos que discutan la eficacia de la propaganda."

Jacques Ellul



La primera guerra

La primera guerra mundial marcaría un hito fundamental en la historia de la propaganda ya que a partir de entonces, se convertiría en un proceso organizado y profesionalizado que dejaría significativos aportes en diferentes ámbitos.

Es en esta primera guerra cuando aparece el concepto de "Guerra de masas", la guerra, ya no será un acontecimiento que involucraría no sólo a unos cuantos militares sino que afectaría directamente a la población civil.

Por primera vez se hablaría de una "Guerra total" ya que, como nunca antes, serían decisivos tanto los recursos humanos como los tecnológicos. Tal es así que, es en esta primera guerra cuando la fabricación de armas bélicas comienza a transformarse en una industria poderosa. En otras palabras, la artillería se vuelve sofisticada. Aparecen las ametralladoras y con ellas, la guerra se mecaniza. Las trincheras son parte de un nuevo esquema de batalla en el que el enemigo avanza lentamente sobre la debilidad del bando contrario. Hay una enorme cantidad de pérdidas humanas, calculemos unas 600,000 personas por cada bando. Ante esta realidad, que pone en evidencia la proximidad de la muerte y jaquea la moral de las tropas, sería la propaganda el recurso que permitiría sostener la motivación de los soldados para la lucha.

Estos antecedentes hicieron que en el ámbito militar, la propaganda sea entendida como una acción psicológica cuyo objetivo es la "motivación" de los combatientes.



Alemania

Alemania es el único país que, una vez involucrado en la primera guerra, utilizó una propaganda de tipo "defensiva" reaccionando a los mensajes difundidos por el enemigo. Esta decisión política sería criticada por Hitler tiempo después.

Características de una campaña defensiva

En una campaña defensiva, el sector (un partido político, un país) que inicia los mensajes, fija la agenda , es decir, determina los ejes temáticos sobre los cuales se planteará el debate. El sector que se incorpora en segundo lugar deberá responder a las acusaciones (reacción), esto es "defenderse". Para revertir la situación, lo que suele intentarse es destruir la agenda planteada por el primero para así orientar la discusión hacia los temas que resulten más favorables.

Este esquema se observa también en las campañas políticas actuales.



Inglaterra

En el caso de Inglaterra, hacia 1918, un comité de propaganda política trabajó sobre las tropas propias, pero sin descuidar las relaciones exteriores. Así es que se concentraron también sobre los Estados Unidos ya que el objetivo era conseguir un aliado.



Estados Unidos de América 

Antes del estallido de la primera guerra, la opinión pública norteamericana se encontraba tironeada por dos posiciones antagónicas como consecuencia de dos fuentes europeas que "presionaban" en dirección opuesta. Gran parte de la población veía con cierta simpatía la causa alemana. Naturalmente, en contraposición estaban quienes tomaban partido por Inglaterra, que propiciaba la incorporación de los EEUU en la contienda, haciéndolo un aliado, y por consiguiente, enemigo de Alemania.

Dentro de este contexto, las cadenas periodísticas defendían posiciones diferentes. Por ejemplo Pulitzer era favorable a la intervención norteamericana, mientras que Hertz se manifestaba partidario de la neutralidad.

Cuando finalmente los EEUU entraron en guerra, se creó un comité de información pública. Este comité tendría como objetivo dos tipos de acción propagandística:

La primera acción, cuyos destinatarios serían los propios ciudadanos norteamericanos, tendría la misión de trabajar sobre la moral, elevándola o, por lo menos, mateniéndola.

La segunda tendría como "target" a los países extranejeros. El objetivo sería explicar y justificar la entrada de los EEUU en la guerra. Estados Unidos sería el "justiciero" del mundo y sus nobles causas, la justicia, la democracia y la paz.

El trabajo propagandístico de los EEUU durante la primera guerra ha dejado como legado un modelo de organización. Del mismo modo, también se han obtenido numerosos aportes de gran utilidad para la psicología, la sociología y las técnicas de persuación publicitarias que aún se utilizan en la actualidad.



Aparición de la propaganda moderna

Con la llegada del comunismo a Rusia y de Hitler a Alemania, las técnicas de propaganda se fueron perfeccionando y se volvieron cada vez más complejas. En ambos casos fueron herramientas que lograron sostener un sistema totalitario y necesitaron de una enorme organización que demandó importantes recursos humanos y económicos.



La revolución soviética

Hacia 1917 finalizaba el período de los zares en la Rusia pre-revolucionaria. Se iniciaba así una etapa que duraría varías décadas y que marcaría un estilo de comunicación persuasiva de poderosa influencia ideológica sobre las masas. Para comprender el funcionamiento de la propaganda Leninista deberemos revisar algunos aspectos ideológicos.

El marxismo, ingresó en Rusia hacia 1880. Sin embargo, hasta casi dos décadas después, en 1898, el Partido Social Demócrata Ruso, funcionaba aún en forma clandestina. La OKRANA, un organismo antecesor de la KGB, detectaba a los miembros del partido clandestino y los hacía desaparecer. Esta persecución obligó a numerosos militantes a refugiarse en el exilio. El grupo más importante se marcharía a Londres desde donde lucharían por la reconstrucción del país. Hacia 1912, Lenin (El verdadero nombre de Lenin era Vladimir Ilich Ulianov) se agregaría a éste al grupo. A partir de ese momento comenzó a delinearse una división interna en el partido. Si bien ambos sectores coincidían en la teoría política, disentían respecto a la organización y el modo en que llevarían acabo sus objetivos. Se distinguían por entonces dos grupos:

Los Bolcheviques ( "Bolche" significa "más" y "Menche", "menos")

Representaban la conspiración clandestina y estaba integrada por revolucionarios dedicados completamente a la causa. Disciplinados rigurosamente, su organización guardaba cierto parecido con las logias europeas del siglo XVII. Tal como hemos mencionado, Lenin formaba parte de este grupo.

Los Mencheviques

De perfil moderado, podrían describirse como una organización de masas descentralizada porque la estructura de la agrupación era democrática. En cierta forma, reflejaba la relación que existía entre obreros y sindicatos que existía por la Europa de entonces siendo en parte similar a las organizaciones de otros que ya estaban funcionando en algunos países europeos.

Los Mencheviques, luego de la revolución rusa de 1905 en la que tomaron el poder, proclamaron la disolución de las organizaciones ilegales. Ante esta situación, los bolcheviques decidieron entonces separarse del partido que les había dado origen y constituyeron una organización política independiente.

Pero finalmente, como ya sabemos, en la revolución de 1917, los bolcheviques, encabezados por Lenin, tomaron definitivamente el poder de Rusia.

Lenin, una vez en el gobierno, nacionalizó la propiedad privada y la industria. En 1922 proclamó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). En enero de 1924, con la muerte de Lenin se inició una lucha por de poder entre los dos hombres más fuertes del régimen: Stalin (Stalin era un seudónimo que significaba "acero", su verdadero nombre era Josif Vissarianovic Dzugasvili) y Trotsky (Trotski o Lev Davidovic Bronstein, era partidario de extender la revolución socialista por todos los paises del globo. Acusó al gobierno ruso de abandonar la causa revolucionaria. En 1940, Stalin mandó asesinar a Trotski a través de un agente soviético en México) Finalmente, Stalin obtuvo el gobierno y hacia 1929 expulsó a Trotsky del partido. Ideológicamente, Stalin se oponía a la visión de Trotsky de la "revolución permanente". La idea de Stalin era la "edificación de un socialismo de un sólo país", basado en la colectivización forzosa.

Stalin representa tal vez el período más oscuro del Socialismo Soviético, ya que durante su gobierno se realizaron purgas cruentas en las que se aseguraba que todos sus opositores fueran eliminados.

En este breve repaso hemos hecho mención de las diferentes corrientes ideológicas del socialismo revolucionario: marxismo, trotkismo, leninismo y stalinismo; intentaremos reconocer los recursos propagandísticos de cada ideología.



Fundamentos filosóficos de la revolución

Marx plantea que el motor de la historia es la lucha de clases . Luego de un "comunismo primitivo", algunos hombres comienzan a apropiarse de una cantidad de bienes, lo cual, al generar desigualdades, desata la lucha de clases. A través de los siglos, como consecuencia de la posesión de los bienes de producción siempre existen dos clases en conflicto, una de ellas es explotada en beneficio de la otra, propietaria de los medios de producción. Este conflicto generara el nacimiento una nueva estructura social y económica. De acuerdo a la interpretación marxista de la historia, en la última fase de lucha, los proletarios toman conciencia de la explotación capitalista y acceden al poder y al control de los medios de producción. De esta forma, desaparece la lucha ya que la sociedad resultante es una "sociedad sin clases".




La justificación de la acción propagandística

Para Lenin, los proletarios no tenían posibilidades de adquirir por sí mismos la conciencia de la explotación capitalista. El proletariado sólo podría alcanzar una "conciencia sindical".

De acuerdo a este razonamiento, el pueblo no se transformaría en revolucionario por iniciativa propia sino que serán los intelectuales de la elite política los que tendrían el deber de despertar la conciencia revolucionaria de las clases proletarias. Esta elite al frente del partido es la que realmente tendría la inteligencia de poder anticiparse a la historia. La masa sólo posee fuerza ciega y espontánea.

Este postulado justifica la misión "educativa" que se le otorga a la propaganda dentro del sistema soviético.

Desde esta perspectiva, la masa y el partido son complementarios, porque el uno no puede actuar sin el otro. La masa aporta la fuerza, la espontaneidad y el partido forma la conciencia revolucionaria.

Sin embargo, la posibilidad de comprender la historia le otorga al partido una superioridad moral sobre la masa. Tal superioridad estaría apuntada en el deber de salvar a los proletarios, y, en última instancia, a la especie humana. En orden a alcanzar estos logros, el Partido sería el encargado de trabajar para el progreso de la humanidad, y esto implicaría intervenir de modo directo en todos los aspectos de la cultura a fin de formar a un "hombre nuevo".

En el terreno de la práctica, los revolucionarios encontraron algunas dificultades para poner en marcha la acción de propaganda a través de la educación política:

Importante analfabetismo.

Diversidad cultural de los diferentes pueblos.

Grandes distancias geográficas.

Hacia 1917, cuando los bolcheviques acceden al poder, Rusia se retira del frente de guerra. En la convulsionada Rusia se sumaban por entonces importantes dificultades vinculadas los ejércitos propios y a los enemigos. Pero por sobre todas las cosas el hambre doblegaba a la población que sufría de la escasez de alimentos.

Así fueron las circunstancias en las que fue organizado la propaganda del primer período soviético. Una de las primeras medidas, fue la creación del OSVAG, un organismo en el que trabajaban propagandistas y agitadores.

Propagandista : Aquellas personas cuya misión es transmitir una gran cantidad de ideas a un grupo reducido de personas. El método utilizado se denomina "Revelación política" y consiste en relacionar un hecho puntal con el contexto general de la doctrina. Por ejemplo: "la gente no va al cine por que no tiene plata, y no tiene plata por culpa del FMI."

Agitador: A la inversa de los propagandistas, inculcaban pocas ideas a un número importante de personas. El método utilizado en este caso se denomina "Voz de orden". Las voces de orden suelen expresar objetivos a través de un "slogan" que actúa como control emotivo. Sin embargo, la voz de orden tiene un trasfondo racional. Por ejemplo: "Unidad del proletariado".



Trotski: Medios de comunicación y propaganda

Trotski, que se había iniciado en el marxismo hacia principios de siglo durante un destierro en Siberia, era partidario de iniciar una cruzada mundial que derrotara el capitalismo. Es así que no coincidía con el enfoque nacionalista de Stalin.

Sus primeros vínculos con la propaganda política fueron a través de un periódico de nominado "Pravda" (Verdad) que había dirigido en Viena, antes de la revolución del 17.

Respecto a los instrumentos de propaganda utilizados por Trotski cabe recordar los "trenes de propaganda", que consistían en salas de cine con imprentas móviles, verdaderas unidades tácticas de propaganda política.

Lo significativo de Trotski fue que supo utilizar los últimos adelantos tecnológicos de los que se disponía hasta el momento al servicio de la persuasión ideológica.

En general, los bolcheviques fueron pioneros en la utilización de la radio como vehículo de propaganda. El medio resultaba ideal para resolver el problema de las grandes distancias del territorio ruso y el analfabetismo de las masas.

Sin embargo, el medio de comunicación de la época era el diario. Lenin propuso fundar un diario principal que influyera sobre otros periódicos creando una red de control ideológico sobre los periódicos regionales. De este modo, todos los diarios que circularan tendría un claro perfil: un diario propagandista no se limita a informar sino que realiza una interpretación intencional de la noticia.



Educación

En 1918 se realizó un congreso de "trabajadores de la instrucción popular" para sentar las bases de la educación comunista y formar una generación de hombres nuevos ("Homo sovieticus"). En primer lugar se planteó el objetivo de intentar eliminar todo vestigio educativo dado por el entorno familiar. Todas las asignaturas que comprender el currículo escolar debieron adherir a la interpretación marxista.



Cultura

Para Stalin, el artista sería considerado un "Ingeniero del alma", por lo cual su labor se consideraba de altísima importancia para la formación del hombre nuevo. De allí el control ejercido sobre las manifestaciones artísticas de todo tipo. Los artistas que se expresaron dentro de la sociedad comunista tomaron la revolución como inspiración central de su obra.




Lenguaje

La "Neolengua" de G. Orwell en "1984", recuerda la manipulación de la realidad intentada desde el poder a través de la normativa del lenguaje. Posiblemente esta idea esté basada en el modo en que la propaganda Leninista utilizó la lengua rusa como instrumento de propaganda.

En los discursos, Lenin utilizaba tres tiempos verbales al mismo tiempo, por ejemplo:

"El pueblo fue, es y será revolucionario". Este planteo dogmático, impide que los receptores tengan algún tipo de libertad de pensamiento.

Por otra parte, un diccionario oficial regulaba la semántica con el objetivo de limitar significados no "peligrosos" para la ideología dominante. Por ejemplo, en 1930 "Disidente" se definía como "no-católico" en la antigua colonia". En 1978 la misma palabra recibe como definición "término empleado por la propaganda imperialista para designar a los renegados que traban el desarrollo socialista"




La guerra fría

Tanto la URSS, como su opositor ideológico, los EEUU, han emitido mensajes propagandísticos a través de diversos medios. Muchos de estos mensajes podrían reconocerse tanto en producciones de Hollywood o en ciertas publicaciones de partidos de extrema izquierda. Con la caída del sistema soviético, las Repúblicas de la ex-URSS, se encuentran ya alejadas de la propaganda política comunista oficialista. Tal vez como consecuencia de la fuerte marca ideológica dejada por tantos años de influencia propagandística, la opinión pública, descreída, gira en torno a la idealización del "estilo de vida norteamericano" o bien de la nostalgia por el perdido "imperio soviético".



La propaganda Nacional Socialista

La ideología nacionalsocialista tienen que diferenciarse fundamentalmente de la del marxismo por el hecho de reconocer no sólo el valor de la raza, sino también la significación de la personalidad, constituyendo ambas las columnas básicas de toda la estructura de su construcción"(...) "Una ideología que irrumpe, tiene que ser intolerante y no podrá reducirse al simple rol de un partido junto a otros, sino que exigirá imperiosamente que se la reconozca como exclusiva y única, aparte de la transformación total –de acuerdo a su criterio- del conjunto de la vida pública" (...)

"El primer fundamento inherente a la noción de autoridad es siempre la popularidad. Pero una autoridad que solo descansa sobre este fundamento es en extremo débil, inestable y vacilante. De ahí que todo representante de una autoridad cimentada exclusivmente en la popularidad tenga que esforzarse por mejorar y asegurara la base de esta autoridad mediante la formación del poder. En el poder, esto es, en la fuerza, vemos representado el segundo fundamento de toda autoridad. Sólo cuando se reúnan los tres factores: popularidad, fuerza y tradición, puede una autoridad considerarse incomovible" Hittler, Mi Lucha

El Nacional Socialismo perfeccionaría aún más la organización creada por la propaganda leninista.

A diferencia del marxismo, el Nacional Socialismo carece de una macroteoría que suponga una interpretación de los hechos sociales. Para esta ideología, los programas políticos son considerados inútiles, lo único realmente válido, es la voluntad. Tal es así que la obra que escribiera Adolf Hitler, "Mi lucha" no es otra cosa que un llamado a la acción.




Volk

Un concepto importante es el de "volk" que significa "pueblo", pero implica algo más que las personas que lo integran. Incluye toda la tradición cultural transmitida a través de las generaciones, en otras palabras, su historia.

El Volk trasciende al individuo. Tal es así que de acuerdo a esta idea, el hombre debe someterse a la comunidad porque carece de un destino individual. El fin último del hombre es su sacrificio por la comunidad a la que pertenece. Esta idea implica consecuentemente la existencia de una supremacía dentro de la sociedad. Significa que existe un "Principio de jefatura" que guía a la comunidad, en el cual el jefe orienta y hay que someterse. El conductor o Führer encarna así el espíritu objetivo del pueblo.



El Partido Nacional – Socialista Obrero Alemán (N.S.D.A.P.)

Dentro del marco doctrinario, el Partido constituye el instrumento de propagación de la ideología y es el intermediario entre el pueblo y el Führer.

Al principio, el partido obrero Alemán era una organización pequeña que, representante de la derecha, se opone a los gremios sindicales. Más tarde, Hitler se consolidaría como líder y se le sumaría Joseph Goebbels, que posteriormente, se convertiría en Ministro de Propaganda.

El partido se transforma así en una élite cuya misión es conducir, propagar y defender el nacional-socialismo en el pueblo. La propaganda es algo más que una técnica de comunicación, ya que es el vehículo que permite la identificación entre el pueblo y su jefe.




La propaganda

La efectividad de la propaganda del Tercer Reich se logró sobre una compleja organización centralizada que cristalizó los postulados teóricos en un sistema de control que intetaba no descuirdar ningún frente. El objetivo era, naturalmente propagar el "nuevo credo".

En su libro, "Mein Kampf" (Mi lucha), Hitler da gran importancia a la propaganda no sólo como medio para obtener el poder sino también para conservarlo. En él se afirma:

"Toda acción de propaganda tiene que ser necesariamente popular y adaptar su nivel intelectual a la capacidad receptiva del mas limitado de aquellos a los cuales está destinada. De ahí que su complejidad intelectual deberá regularse tanto más hacia abajo, cuanto más grande sea el conjunto de la masa humana que ha de abarcarse (…) La capacidad receptiva de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña la facultad de comprensión. En cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concretarse sólo a muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas hasta que el último hijo del pueblo se forme una idea de aquello que se persigue"

Estas palabras dan pie a la famosa consigna de Goebbels: "para convencer hay que afirmar, repetir y dar ejemplos".

En su libro, Hitler destacó también la importancia del orador. Describió en él, una técnica intuitiva que aplicaría con éxito en numerosas oportunidades: lo primero que hacía era refutar lo que le iban a decir, y ante la perplejidad del adversario podía ya exponer tranquilamente su mensaje.

El 13 de mayo de 1933 fue creado el Ministerio de Reich para la Educación del Pueblo y la Propaganda. La organización de esta institución pone en evidencia la enorme importancia que el Tercer Reich otorgó al control de la opinión pública como herramienta de gobierno.

Este ministerio, conducido por Goebbels, estaba dividido en varias secciones que cubrían la bastas áreas vinculadas a la cultura y a la comunicación.



La Cámara de Cultura

La Cámara de la cultura (R.K.K.) era un organismo que concentraba a todos aquellos que formaran parte del ámbito cultural. Esto incluía tanto a las artes como a los medios de comunicación social.



Los medios de Comunicación Social

La utilización de los medios a través de la propaganda nacional-socialista, se encuadra dentro de los criterios descriptos por Hitler en "Mi lucha":

a. Contenido de la información: intolerante y parcial con el objetivo de nacionalizar a las masas.

b. Concepción del destinatario: ignorante, débil e inclinada hacia quien domina, limitada en su capacidad de asimilación, carente de memoria, predominante sensibilidad por sobre la reflexión, tendencia a la polarización conceptual, suceptible a la influencia del discurso persuasivo (oratoria).

c. Naturaleza de la propaganda:

    Doctrina intransigente

    Mensaje adaptado a la limitada capacidad del destinatario

    Concentración en pocas ideas

    Apelación a lo emotivo

    Fomento de la polarización conceptual (simplificación)

    Uniformidad de los mensajes (orquestación)


* La radio

Cuando el nacional-socialismo llegó al poder, en 1933, la radio ya estaba difundida y había desplazado al cartel y a los panfletos como medios de propaganda. Este nuevo medio, requería un tratamiento diferente de los mensajes. Los mensajes escritos pueden ser releídos y transmitir conceptos de mayor profundidad que requieran una reflexión más importante. Pero un texto radial no permite más que una única lectura, por lo que es mejor que este sea repetido varias veces en sus conceptos fundamentales. Por otra parte, la radio puede llegar incluso hasta aquellas personas no alfabetizadas del mismo modo que a las de educación superior. De esta forma, el discurso, una vieja técnica persuasiva, volvió a ser utilizada explotando sus aspectos teatrales: la arenga, el verbalismo, la repetición, la utilización de frases desprovistas de contenido y las ideas repetitivas.

Goebbels decía que la radio era la gran institutriz de pueblos. Tal es así que promueven la construcción masiva de receptores de bajo costo y construyen más emisoras.

Cuando la radio transmitía los discursos de Hitler, no era tan importante lo que decía sino cómo lo hacía: el famoso "Heil Hitler!" desde millones de personas llegaba a los odios de otros tantos millones de radioescuchas.

También se produjeron programas radiales para los alemanes radicados en el exterior. Dado que planeaban iniciar una expansión territorial, el objetivo del gobierno era generar el apoyo de los ciudadanos que habían emigrado y persuadirlos respecto a la ideología del poder. También tenían interés en conseguir adeptos en el extranjero.

* La prensa y la censura

En febrero de 1933 cuando asume el partido Nacional Socialista, una de las primeras medidas fue secuestrar el material considerado peligroso: periódicos socialistas y comunistas. La libertad de prensa fue suprimida y se creó el Ministerio de Propangda, del cual Joseph Goebbels se haría cargo. Para el flamante ministro de propaganda, la misión de los diarios no podía ser otra que colaborar con la acción de gobierno, y esto se lograría a través de una apoyo incondicional, es decir: no podrían quebrantar la fe del pueblo.

Organizarán así una cámara de prensa que reunirá toda la actividad periodística, la cual estaría regida por el estatuto de periodista. El periodista, no sería otra cosa que un funcionario público.

* El cine

El cine, con su capacidad de trabajar al nivel de las emociones, tiene en tiempos de la propaganda nazi, su época dorada. No será casual entonces su utilización con fines propagandísticos.

El 80% de la industria cinematográfica estará controlada por el gobierno alemán. Una cámara, al igual que con la prensa, concentraba a todos los hombres vinculados a la producción de cine. Incluso se crearía un banco de crédito con el objetivo de financiar la filmación de películas. Los contenidos de estos filmes son, al principio de tipo documental. El fundamento es valorar costumbres y paisajes alemanes, e indirectamente, fomentar el nacionalismo. Luego son introducidos noticieros infiltrados con propaganda comercial. Estos noticieros eran de proyección obligatoria antes de cada película comercial.

Y finalmente fueron producidos largometrajes de claros objetivos de propagandísticos. Un ejemplo es "El triunfo de la voluntad". Este largrometraje expresa a través de elocuentes imágenes, la fuerza del régimen, su poder de convocatoria y pondera la fortaleza física y espiritual del pueblo alemán. El estado contrataba a artistas renombrados para que colaboraran con el gobierno.

* La literatura

Como la consigna era formar el espíritu del pueblo, todo libro ajeno a la ideología gobernante era destruido. Se censuraba así todo texto pacifista, marxista o judaico

Por otra parte, obras como "Mi lucha" (Hitler) o "El mito del siglo XX" (Rosemberg) son considerados clásicos. Sin embargo, se trata de trabajos simples cuyo objetivo es difundir una ideología a las masas.

* Artes plásticas

Desde el punto de vista de la representación de la figura humana en las artes plásticas es el soldado ario, quien expresa la belleza y es la encarnación del régimen.

En la escultura, por ejemplo, aparece la acción como símbolo de la voluntad: son motivos frecuentes, el luchador y el atleta. El culto por el físico se manifiesta desde la misma educación que privilegiaba lo físico por sobre lo intelectual.

En la pintura también se refleja el interés por el nacionalismo a través de escenas de la vida colectiva y la cultura tradicional alemana.

* Arquitectura

La arquitectura es utilizada como un vehículo para:

a. Fomentar el nacionalismo: a través de la reivindicación de la típica casa alemana.

b. Expresar el poderío de la autoridad: La realización de grandes obras como el Estadio Olímpico de Berlin. Las obras de dimensiones importantes son una consigna de todo gobierno dictatorial, porque estas colosales estructuras representan la grandeza y la perdurabilidad del poder.

* Música y teatro

Wagner, autor emblemático del período expresa el romanticismo y el heroísmo a través de sus obras. Las marchas militares formaban también parte de espíritu promovido desde el poder.

Con respecto al teatro, se realizaban espectáculos públicos en los que el espectador participaba activamente, por ejemplo, a través de los coros.



La educación

La formación del niño es un asunto de estado, de allí que la Escuela Popular Alemana del Tercer Reich haya sido obligatoria.

Después de la escuela, el partido obligaba a hombres y mujeres a participar de la "Juventud Hitleriana". Los jóvenes más destacados, eran incorporados al partido. De allí saldrían los futuros dirigentes, perfectamente adoctrinados.

Se aplicaba una abierta discriminación ya que sólo podían asistir a estas instituciones "arios puros".

La disciplina era sumamente estricta y se daba gran importancia a la educación física. El racismo era la ideología que se intentaba inculcar.



Unidad de conducción

Para concluir diremos que la organización de la propaganda nacional-socialista estaba basada en la centralización: el ministerio de Propaganda, la Cámara de la cultura y el Partido, eran los tres ejes que permitían mantener una estructura de control sobre las masas a través de una fuerte acción ideológica.





Bibliografía

Calcagno Eduardo, Propaganda, la comunicación política en el siglo XX, Comunicación Gráfica Edición y Diseño, 1992

Domenach, Jean Marie, La Propaganda política, Eudeba, Buenos Aires, 1966

Furones Miguel, El mundo de la publicidad, Salvat, Barcelona, 1982

Salvador Valverde Freire, Diferencias y coincidencias entre la propaganda y Publicidad, Bs. As., 1987

Fuente: IDÓNEOS