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martes, 11 de agosto de 2026

INTELIGENCIA ESPIRITUAL EN TIEMPOS DE CAMBIO




El término inteligencia proviene del latín “intelligentia”, que a su vez deriva de “inteligere”, palabra compuesta por otros dos términos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). Por lo tanto, el origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe escoger: la inteligencia permite seleccionar las mejores opciones para solucionar un problema.

Existen tres niveles de inteligencia que un ser humano debería desarrollar para realizarse y vivir la vida con plenitud, en especial en estos tiempos de cambios profundos en nuestra sociedad.


La inteligencia racional u operativa. Es la que se nos enseña en las escuelas: la habilidad de razonar paso a paso e ir tomando decisiones en base a la información que vamos recibiendo. Esta inteligencia nos permite retener datos, procesar la información, relacionarla, e ir resolviendo situaciones prácticas. Sin embargo, aunque una persona tenga un alto cociente de esta inteligencia operativa, eso no significa que vaya a ser capaz de crear unas buenas relaciones afectivas, encontrarle un sentido a la vida o ser más feliz.


La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Inteligencia emocional. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones. Con esta inteligencia desarrollamos ciertas capacidades personales para resolver problemas que afectan a nuestras relaciones o la buena convivencia social.


La inteligencia espiritual: Danah Zoar (estudió física y filosofía y luego psicología y teología en Harvard) y su esposo Ian Marshall (psiquiatra), vinculan el concepto “espiritualidad” con el de “inteligencia”.

Dicen que Inteligencia Espiritual es la “…inteligencia con la que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores; la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo; la inteligencia con que podemos determinar que un curso de acción o un camino vital es más valioso que otro. La Inteligencia Espiritual es la base necesaria para el eficaz funcionamiento tanto del Cociente Intelectual como de la Inteligencia Emocional. Es nuestra inteligencia primordial”.

También sería la capacidad de dar una respuesta a la pregunta: ¿Quién soy?, de encontrar un sentido profundo a la vida y permanecer alineado con los principios espirituales.

Las características que definen una alta Inteligencia Espiritual incluyen (entre otras):
Capacidad de ser flexible (activo y espontáneamente adaptable).

Permanecer pacifico y estable con independencia de cuáles sean las circunstancias.

Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo. Capacidad de afrontar y usar el sufrimiento para aprender y crecer.

Capacidad de afrontar y trascender el dolor.

La cualidad de ser inspirado por visiones y valores.

Concentrar la mente en pensamientos elevados.

Tener sentimientos nobles y compasivos hacia todos los seres humanos.

Marcada tendencia a preguntar “¿Por qué?” o “¿Y si?” y a pretender respuestas fundamentales.

Comprender el sentido de la obra de la vida.

Visión holística del mundo.

En la dimensión espiritual, hay cuatro niveles de conocimiento que se necesitan desarrollar para progresar:

Información: Requiere de las capacidad de escuchar, tener curiosidad e interés en aprender. Es necesario tener una mente abierta. Estar atentos. Necesitamos escuchar nuevas ideas porque de esta forma podemos desarrollar nuevas perspectivas.

Conocimiento: adquirir conocimiento espiritual significa reflexionar. Selecciono algunas de estas ideas y profundizo en su significado, ya que necesito entender. Sin entendimiento no habrá motivación para ponerlo en la práctica.

Sabiduría: Aplico las enseñanzas espirituales en mi vida. Adopto un compromiso: utilizar ese entendimiento en la acción. Aprendo a utilizarlo cuando surgen dificultades y problemas. La persona sabia sabe transformar el conocimiento en acción.  Sabe utilizar las virtudes y los valores para resolver cualquier conflicto.

Verdad: ¿qué es la verdad? La verdad es Ser. Yo soy eso. La verdad por ejemplo es vivir plenamente consciente de que soy paz, soy paciente, soy tolerante, soy compasivo. Hay algo estable que he sabido crear en mi interior, más allá de los cambios y las influencias de las situaciones externas.
Cuando pensamos en una nueva conciencia en nuestra sociedad, o de retornar a algo original, eso también significa desarrollar unos nuevos valores. Tal y como dijo el autor francés André Malraux,“El Siglo XXI será espiritual, o no será”. Uno de los problemas en el mundo actual es que los valores son excesivamente materialistas o superficiales y esto no permite que el ser humano sea feliz, pacifico y tenga un propósito en su vida.

¿Qué son los valores?

Los valores son un nivel o una ética de cómo vivir. Los valores dan una dirección a la persona o a una sociedad, y también dan un sentimiento de identidad. Los valores son muy importantes, tanto para el individuo como para los países. Hay diferentes tipos de valores: personales, sociales y espirituales. Algunas veces van los tres de la mano, pero no siempre. Los valores políticos o religiosos están englobados en la categoría de valores sociales. Lo espiritual puede estar en lo religioso  y en lo social, pero no necesariamente. Lo que sucede con los valores espirituales es que con el transcurrir del tiempo se convierten en algo rutinario, no se practican, y pasan a convertirse en una tradición, es decir, se vuelven superficiales.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de valores espirituales? Son cualidades como la tolerancia, la compasión, el respeto, el perdón o la humildad. Conocemos muchas de estas virtudes pero no las practicamos. Se convierten tan solo en un valor social o religioso, pero no son realmente un valor espiritual en la gran mayoría de nuestra sociedad. Para que un valor sea espiritual ha de ser práctico y practicado. Lo sabemos pero no lo hacemos, lo oímos pero no lo escuchamos correctamente. Así que una nueva conciencia significa retornar al entendimiento personal y la práctica de estos valores espirituales.

La persona que ha desarrollado su inteligencia espiritual ha descubierto un nuevo lenguaje, el silencio, y se da cuenta que la vida tiene un sentido más profundo y trascendente. Experimenta su dimensión espiritual, se conecta con sus valores más auténticos, sabe reconocer la importancia de sus pensamientos y del impacto que éstos crean en su entorno. La inteligencia espiritual es aprender a mirar en nuestro interior y crear paz y silencio en la mente. A través del silencio podemos conocernos en profundidad, y conocer mejor a los demás. También me permite saber quién soy, clarificar mi identidad espiritual y el propósito de mi existencia.

@gantillano 









miércoles, 17 de junio de 2026

DE LA ADVERSIDAD A LA ESPERANZA



La inmediatez de las dificultades que nos suceden y que pueden ocupar un amplio espectro de conflictos y sufrimientos exigen nuestro esfuerzo cotidiano, y a menudo, ocupan la mayor parte de nuestras energías y nuestro tiempo quitándonos la posibilidad de vislumbrar nuestra perspectiva de vida.


"El hombre tiene la peculiaridad de que no puede vivir si no mira al futuro" y esto reviste toda una filosofía que requiere de nosotros la mayor predisposición para afrontar el presente sin perder de vista nuestros grandes objetivos y anhelos. Que el árbol no nos impida la visión del bosque
 implica mantener la perspectiva que facilita el rumbo.

Decía Nietzche: "Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo".


Mirar el futuro a partir de nuestros proyectos, aspiraciones, anhelos o simplemente a partir de quienes nos necesitan a su lado implica infundirnos de la energía que revitaliza nuestro físico y reconforta nuestro espíritu.


El pesimismo, la falta de esperanza y la sensación que nos invade cuando no hallamos las salidas a nuestras dificultades tienen su punto de partida en
 la actitud que cada uno asuma frente a la adversidad, actitud que puede darnos la oportunidad de tomar el control de la situación y no a la inversa, asumiendo con dignidad y responsabilidad el desafío que la vida nos impone, aun cuando no haya alternativas.

"La emoción, que constituye sufrimiento, deja de serlo tan pronto como nos formamos una idea clara y precisa del mismo", decía Spinoza en su "Ética".


La vida constituye una verdadera escuela para el espíritu y cada una de sus existencias tiene por lo tanto un significado trascendente, no sólo a partir
 de nuestras realizaciones sino también de nuestras privaciones, luchas y sufrimientos.

Todo ellos nos ejercitan  en el desarrollo de aptitudes y capacidades para nuestro desenvolvimiento, compensando nuestras carencias materiales y espirituales.


No existen dos vidas iguales. Cada vida es distinta porque cada espíritu la ha forjado a partir de una historia diferente. La unicidad es lo que diferencia cada situación y cada desafío. Nadie puede ocupar nuestro lugar y somos nosotros quienes debemos encontrar el sentido a nuestro esfuerzo y a nuestra
 lucha. La llave está en nuestra actitud frente a la adversidad siendo los únicos responsables de nuestros actos, de nuestras obras, de lo que decimos y hacemos y también de lo que dejamos de hacer.

La humildad de nuestro proceder, la confianza en nuestros valores para concretar nuestros anhelos y el amor de los seres queridos son algunas de las herramientas con las que podemos contar para capitalizar nuestra experiencia de vida.



@gantillano 









martes, 12 de mayo de 2026

AUTOESTIMA, EMPATÍA E INTELIGENCIA EMOCIONAL




He sido testigo los últimos años de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


@gantillano





viernes, 24 de abril de 2026

SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA...





“Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada”
Sócrates



Si usted no sabe que sabe, cree que no sabe. Por otro lado, si cree que sabe y no sabe, actúa como si supiese. Esto puede provocar graves consecuencias.
Todos somos ignorantes, pero en temas diferentes. Al ser humano le es imposible saberlo todo. Reconocer la ignorancia en alguna cosa es ya un conocimiento, porque abre la puerta del aprendizaje.
Nuestra mayor ignorancia es no saber que no sabemos. La arrogancia es ceguera cognitiva. Es volverse ciego al conocimiento.
Todo lo que aprendemos en la vida pasa por cuatro fases, y la ignorancia es la primera fase del aprendizaje.
En la fase de la ignorancia, no saber cuánto no sabemos. Cuanto llegamos a saber que no sabemos, es que ya estamos aprendiendo y entramos en la segunda fase.
La segunda fase es tener una buena información sobre alguna cosa, es decir, cuanto sabemos y cuánto no sabemos.
La tercera fase es la del conocimiento. Es cuando sabemos cuánto sabemos. ¿De qué modo comienza la fase de conocimiento? Con la confusión. Al pasar de la fase (estar informados) a la tercera (conocimiento), hay que cruzar el territorio de la confusión. Cuando llegamos a  este punto, muchos abandonan el proceso de aprendizaje, ya que no soportan atravesar la confusión. Si supiéramos y entendiésemos  la importancia que tiene esta etapa del conocimiento, el aprendizaje sería mucho mejor. Pero esto no es lo que sucede, Las personas temen la confusión (Dios mío, no entienden nada. No lo consigo. Es demasiado difícil para mi cabeza!), porque no quieren abandonar la zona de comodidad.
Si usted se siente un poco confundido al leer este artículo, eso es una buena señal. Quiere decir que está dispuesto incorporar nuevos conocimientos.
Si ante nuestros ojos apareciera algo completamente nuevo, que nunca hubiéramos visto antes, nuestra primera percepción parecería confusa (¿qué es eso?). Pero nuestro cerebro tiene la capacidad de procesar informaciones, siempre y cuando estemos abiertos para que eso ocurra, y tarde lo que era confuso se volverá familiar, y lo que incomprensible se volverá obvio. Como ya he dichos arrogancia (el orgullo, la soberbia), es ceguera cognitiva. Asumir una pose de sabelotodo significa cerrar los canales al conocimiento. Para llegar al conocimiento, necesario abrirse a lo nuevo y tener voluntad para aprender, para, sin miedo (¡al contrarío!), penetrar en lo desconocido. Solamente de esta manera es posible superar dificultades y atravesar la confusión.
En la plenitud del conocimiento (que no significa saberlo todo, sino saber bien lo que se sabe), se llega a la cuarta fase del aprendizaje: la sabiduría. Nuestro cerebro ha conseguido asimilar de tal manera ese conocimiento que ya no necesitamos prestarle atención, está en nosotros, forma parte de nuestra estructura mental. En esta fase, la persona no sabe cuánto (o cómo) sabe.
El bebé nace sin saber caminar. Al principio, ni siquiera sabe que no sabe. Más tarde, cuando ve a otras personas andando, desea también caminar, y entonces se da cuenta de que no sabe. Al tomar conciencia de su ignorancia, comienza a aprender. Después realiza las primeras tentativas y al principio no consigne ningún resultado, pero ya se da cuenta de lo que debe hacer. Entonces comienza a probar con más ahínco, da dos o tres pasos y se cae. Lo intenta de nuevo y se cae. Se siente confundido y lo intenta nuevamente. Y continúa cayéndose, pero no renuncia, hasta que aprende. Pasado algún tiempo, aquello que le había exigido tanto es fuerzo para aprenderlo se convierte en algo tan simple que ni siquiera se da cuenta de que está caminando.
Somos inconscientemente incompetentes en la primera fase, conscientemente incompetentes en la segunda, conscientemente competentes en la tercera, e inconscientemente competentes en la cuarta. Así es el proceso de aprendizaje.

Gustavo Antillano 
@gantillano



lunes, 6 de abril de 2026

EL PODER DE LAS PALABRAS



La pobreza se ha metido en nuestras conversaciones...la pobreza nos habla al oído. Una mujer recibió un dinero y lo puso sobre la mesa de su sala. Su hijo, de 7 años, tomó los billetes y ella le dijo: "deja allí que esa plata es para pagar..." He observado que esa mujer siempre que recibe dinero dice lo mismo: " es para pagar..." Sin saberlo, esa mujer está programando su mente para creer que el dinero es para pagar. En consecuencia, su vida económica, esencialmente, se reduce a eso: a estar pagando. Ella le está diciendo a su mente: "la plata es para pagar." "la plata es para pagar." Entonces su mente le cree y empieza a trabajar para que así sea: crea deudas y se hace de gastos innecesarios. Por qué? ¡Porque el dinero es para pagar!




EL VOCABULARIO DE LA POBREZA


"POCO A POCO"
 
Una de las expresiones más usadas es "poco a poco." Cuando las personas empiezan algo, exclaman: "vamos a avanzar poco a poco"

 
La palabra poco significa <escaso>.


¿Qué imagen ve usted cuándo escucha la palabra 'poco´?
 
Preste atención a esto:

 
"Lo haremos poco a poco" VS "Lo haremos paso a paso."

 
La segunda expresión es más edificante, construye un cuadro mental de más fuerza.



"NECESITO" 

Otra expresión usada con mucha frecuencia es "NECESITO." Esa palabra significa CARENCIA. ¿Qué ves o que sientes cuando escuchas la palabra "necesito."?
 
"necesito un trabajo."
"necesito dinero."
"necesito mejorar."
"necesito apoyo."
"me falta cambiar."

 
Cambie su lenguaje. Diga:

 
"quiero dinero"
"quiero mejorar."
"quiero apoyo."
"quiero cambiar."

 
El solo hecho de pronunciar las palabras desde una posición ACTIVA, desde una posición de VOLUNTAD, ya cambia tus cuadros mentales.



"VOY A TRATAR"
 
Otra expresión muy usada es "voy a tratar."

 
Tratar es intentar. Alguien decía: "estamos cansados de los tratadistas." Se precisa gente que lo HAGA. Es tan simple decir: "lo haré." y Si no puedes o no quieres hacerlo, sencillamente di: "no lo haré." El mundo no se viene abajo...el mundo sigue su curso: no pruebes suerte, no lo hagas para ver cómo te va.

 
Ganadores creen que si algo va a pasar, es porque ellos hacen que pase. 
Así que cada vez que dices voy a "tratar", estás acostumbrando a tu mente a "intentar", a "negociar." No negocies con tu mente: Solo dale las ordenes. La mente obedece.
 
  
"VALE LA PENA" 

Otra expresión del vocabulario de la pobreza es "vale la pena." Pena es tristeza. Pena es dolor. Pena es angustia.
 
Lo que vas a hacer no vale la pena, vale el esfuerzo. Vale la alegría.
 

Hay que prestarle atención a las palabras...





EL PODER DE LAS PALABRAS
 
Una palabra es un pensamiento hablado. Un pensamiento es una palabra en silencio.
Las palabras crean ideas...l
Las palabras crean sensaciones: lo que escuchas puede determinar lo que sientes.

 
Las palabras crean cuadros mentales..
Un consejo popular dice: "piensa antes de hablar." La verdad, no obstante, es que nadie puede hablar sin pensar. Cuando alguien dice algo "sin pensarlo", en realidad lo pensó sin darse cuenta: fue un proceso que ocurrió en su subconsciente y que pasa inadvertido. Es casi automático...

 
Del mismo modo que nadie puede dar lo que no tiene, nadie puede expresar lo que no piensa... Incluso el acto de mentir exige un nivel de pensamiento.

 
Las palabras tiene poder porque cuando son escuchadas la mente, tanto del que las escucha como del que las pronuncia, las convierte en imágenes.Cada palabra la hemos asociado a una imagen y a una determinada sensación.

 
Por ejemplo, cuando usted escucha la palabra AVIÓN...lo más probable es que su mente vea un avión y que incluso lo vea volando.

 
Cuando escuchas la palabra MANZANA, ves una manzana..

 
Las palabras crean imágenes y esas figuras mentales amplifican lo que somos. Tienden a acentuar nuestros sentimientos más básicos: recuerde, las palabras son decretos...

 
Está en el libro de Proverbios, escrito por el Rey Salomón: "La muerte y la vida están en poder de la lengua,
Y el que la ama comerá de sus frutos." Otra traducción dice: "Quien habla del bien, del bien se nutre."

 
Cuando usted escucha con detenimiento el vocabulario de la mayoría de personas, lo que encontrará son palabras de escasez. Al ser pronunciadas constantemente, esas palabras son semillas de pobreza.

 
"ojalá"
"vamos a ver"
"hay que probar suerte"
"Dios quiera"

 
Pobreza mental, pobreza en el vocabulario, cambia tu chip y tu vida cambiará. Dicen las escrituras: "de la abundancia del corazón habla la boca."




miércoles, 25 de febrero de 2026

INTELIGENCIA Y COMPETENCIAS EMOCIONALES







La inteligencia emocional, es la capacidad que tiene una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como internamente. Una persona con “inteligencia emocional” es capaz de conocer y controlar sus propias emociones, las de otras personas y las de un grupo de personas.

Dentro del campo de estudio de la inteligencia emocional, hay cinco “competencias” básicas que se pueden aprender, y si es así, habilitan y dan capacidades a las personas que lo hagan, para ser mejores consigo mismas y con los demás.

Según el modelo de Daniel Goleman, las competencias de la inteligencia emocional se dividen en “intra-personales” y “interpersonales”. La primera categoría se ocupa de las emociones propias de cada persona, la segunda trata de las interacciones emocionales entre dos o más personas.

Para que cada persona seamos mejor, podamos conseguir nuestros objetivos y disponer de unas mejores relaciones con las demás personas, hemos de conocer las cinco competencias de la inteligencia emocional.







AUTO-CONCIENCIA

La autoconciencia es la capacidad de centrar la atención en tu propio estado emocional en cualquier situación, así como ser capaz de procesar con eficacia este estado y usar lo que sabes para tener mejores acciones futuras. Digamos que estás enojado, si eres una persona consciente de ti misma, no sólo sabes que estás enojado, sino que también puedes determinar la causa de la ira, y así utilizar este conocimiento para decidir qué hacer, evitando una reacción descontrolada que te puede ocasionar problemas.

La autoconciencia implica reconocer los propios estados de ánimo, los recursos y las intuiciones. Las competencias emocionales que dependen de la autoconciencia son:

- Conciencia emocional: identificar las propias emociones y los efectos que pueden tener.

- Correcta autovaloración: conocer las propias fortalezas y sus limitaciones.

- Autoconfianza: un fuerte sentido del propio valor y capacidad.


AUTORREGULACIÓN

La autorregulación te da la opción de seleccionar la emoción que deseas experimentar en un momento dado, en cada situación particular. Este proceso requiere de mucha práctica y una considerable cantidad de auto-control, para tener el dominio que te permitirá conseguir tener el control de tus emociones, sin que llegues a ser víctima de acciones de otras personas.

Hay que señalar, sin embargo, que la autorregulación es más que hacer caso omiso de las emociones negativas, tratando de pasarlas por alto. Es un proceso activo que requiere un considerable entrenamiento y el enfoque necesario para poderlo llevar a cabo.

No se trata de reprimir las emociones con sus energías correspondiente, sino saberlas controlar y hacer uso de esas energías en algo bueno para la persona.

Con la autorregulación manejamos los propios estados de ánimo, impulsos y recursos. Las competencias emocionales que dependen de la autorregulación son:

- Autocontrol: mantener vigiladas las emociones perturbadoras y los impulsos.

- Confiabilidad: mantener estándares adecuados de honestidad e integridad.

- Conciencia: asumir las responsabilidades del propio desempeño laboral.

- Adaptabilidad: flexibilidad en el manejo de las situaciones de cambio.

- Innovación: sentirse cómodo con la nueva información, las nuevas ideas y las nuevas situaciones.


AUTO-MOTIVACIÓN

Auto-motivación, te permite utilizar tus emociones para lograr cambios positivos en tu vida a través de la búsqueda de tus metas, sin importar los obstáculos que vayas encontrando en tu camino. Este proceso requiere el ir enfocando las emociones, por completo, hacia la positividad, el optimismo, la confianza y la persistencia. Es esencial la liberación de la energía de las emociones negativas, reconduciendo esta desde lo que podría ser posibles reacciones emocionales negativas, hacia acciones encaminadas hacia los objetivos propuestos, para lograr de este modo la auto-motivación.

Cuando hablamos de motivación nos referimos a las tendencias emocionales que guían o facilitan el cumplimiento de las metas establecidas.

- Impulso de logro: esfuerzo por mejorar o alcanzar un estándar de excelencia laboral.

- Compromiso: matricularse con las metas del grupo u organización.

- Iniciativa: disponibilidad para reaccionar ante las oportunidades.

- Optimismo: persistencia en la persecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y retrocesos que puedan presentarse.


EMPATÍA

La empatía, en la inteligencia emocional, es la capacidad de poder sentir lo que otra persona está sintiendo, y así poder ver y sentir la vida desde la perspectiva de otro. Esto te permite darte cuenta del estado emocional de otro, de forma racional y eficaz. Es la mejor manera de poder guiar a otros, a un estado de positividad y optimismo.

Empatía implica tener conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los otros.

- Comprensión de los otros: darse cuenta de los sentimientos y perspectivas de los compañeros de trabajo.

- Desarrollar a los otros: estar al tanto de las necesidades de desarrollo del resto y reforzar sus habilidades.

- Servicio de orientación: anticipar, reconocer y satisfacer las necesidades reales del cliente.

- Potenciar la diversidad: cultivar las oportunidades laborales a través de distintos tipos de personas.

- Conciencia política: ser capaz de leer las corrientes emocionales del grupo, así como el poder de las relaciones entre sus miembros.


DESTREZAS SOCIALES

Para fomentar las relaciones se requiere poder demostrar, de forma sincera un interés emocional y entendimiento por los demás. Las acciones y palabras deben reflejar el debido respeto hacia el esfuerzo de los demás, con un objetivo de compromiso y trabajo en equipo.

Poseer destrezas sociales implica ser un experto para inducir respuestas deseadas en los otros. Este objetivo depende de las siguientes capacidades emocionales:

- Influencia: idear efectivas tácticas de persuasión.

- Comunicación: saber escuchar abiertamente al resto y elaborar mensajes convincentes.

- Manejo de conflictos: saber negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo.

- Liderazgo: capacidad de inspirar y guiar a los individuos y al grupo en su conjunto.

- Catalizador del cambio: iniciador o administrador de las situaciones nuevas.

- Constructor de lazos: alimentar y reforzar las relaciones interpersonales dentro del grupo.

- Colaboración y cooperación: trabajar con otros para alcanzar metas compartidas.

- Capacidades de equipo: ser capaz de crear sinergia para la persecución de metas colectivas.


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano




lunes, 23 de febrero de 2026

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la humanidad y de toda la creación. Porque nuestro país y nuestra comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano






lunes, 3 de noviembre de 2025

30 COSAS QUE DEBES DE DEJAR DE HACERTE A TI MISMO

 


“Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.” - See more at: http://www.lauraribas.com/30-cosas-que-debes-dejar-de-hacerte-a-ti-mismo/#sthash.lI0vO0MH.dpuf

“Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.” 


“Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.” - See more at: http://www.lauraribas.com/30-cosas-que-debes-dejar-de-hacerte-a-ti-mismo/#sthash.lI0vO0MH.dpuf

Como Mary Robinson dijo una vez: “Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final.” Nada podría estar más cerca de la verdad. Pero antes de poder iniciar este proceso de transformación tienes que dejar de hacer las cosas que te han estado deteniendo.

Aquí tienes algunas ideas para comenzar:


1. Deja de gastar el tiempo con las personas equivocadas. La vida es demasiado corta para pasar tiempo con personas que te quitan la felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti. No deberías tener que luchar por un lugar. Nunca, nunca insistas en alguien que constantemente pasa por alto tu valor. Y recuerda, no es la gente que está a tu lado en tu mejor momento, sino los que están a tu lado en tu peor momento, tus verdaderos amigos. Como dijo John Fitzgerald Kennedy: “el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano”.

2. Deja de huir de tus problemas. Enfréntalos con la cabeza en alto. No, no será fácil. No hay persona en el mundo capaz de manejar a la perfección cada golpe que le arrojan. No se supone que somos capaces de resolver problemas al instante. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, ponernos tristes, sentir dolor, tropezar y caer. Porque ese es todo el propósito de la vida: enfrentar los problemas, aprender, adaptarse y resolverlos en el transcurso del tiempo. Esto es lo que en última instancia, nos convierte en la persona que llegaremos a ser.

3. Deja de mentirte a ti mismo. Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestras vidas mejoran solamente cuando tomamos las oportunidades. Y la primera y más difícil oportunidad que podemos tomar es ser honestos con nosotros mismos.

4. Deja de poner tus propias necesidades en un segundo plano. La cosa más dolora es perderte a ti mismo en el proceso de amar a alguien demasiado (tu pareja, tus padres, tus hijos, tus hermanos) y olvidar que también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si alguna vez hubo un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importe a ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres. Uno de los mayores desafíos en la vida es ser tú mismo en un mundo que está tratando de hacerte igual a todos. Siempre habrá alguien más guapo, siempre habrá alguien más inteligente, siempre habrá alguien más joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y a las personas correctas les encantará el verdadero tú.

6. Deja de aferrarte al pasado. No puedes comenzar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el último.

7. Deja de tener miedo a cometer un error. Hacer algo y hacerlo mal es por lo menos diez veces más productivo que hacer nada. Cada éxito tiene una estela de fracasos detrás de él y cada fracaso está conduciendo hacia el éxito. Terminas lamentando las cosas que no hiciste mucho más que las cosas que hiciste.

8. Deja de reprenderte por los errores del pasado. Se puede amar a la persona equivocada y llorar por las cosas equivocadas, pero no importa cómo las cosas van mal. Una cosa es segura, los errores nos ayudan a encontrar a la persona y las cosas que son perfectas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos luchas e incluso lamentamos las cosas en nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus luchas y estás aquí AHORA con el poder de dar forma a tu día y tu futuro. Cada cosa que ha ocurrido en tu vida te está preparando para un momento que está por venir.

9. Deja de intentar comprar la felicidad. Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que realmente nos satisfacen son totalmente gratis: el amor, la risa y el trabajo en nuestras pasiones.

10. Deja de mirar exclusivamente a los demás para ser feliz. Si no estás feliz con lo que eres por dentro, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con alguien. Tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirla con alguien más.

11. Deja de ser inactivo. No pienses demasiado o crearás un problema que ni siquiera estaba allí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma medidas decisivas. No puedes cambiar lo que te rehúsas a confrontar. Avanzar implica un riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base con el pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo. Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad. Las oportunidades más grandes en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio.

13. Deja de involucrarte en relaciones por las razones equivocadas. Las relaciones deben ser elegidas con prudencia. Es mejor estar solo que estar mal acompañado. No hay necesidad de precipitarse. Y esto se puede trasladar a todo tipo de relación, ya sea personal, laboral o profesional. Si hay algo que está destinado a ser, va a suceder en el momento adecuado, con la persona adecuada y por la mejor razón. Enamórate cuando estés listo, no cuando estés solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones sólo porque las antiguas no funcionaban. En la vida te darás cuenta de que hay un propósito para todos los que conoces. Algunos te pondrán a prueba, algunos te utilizarán y algunos te enseñarán. Pero lo más importante, algunos sacan lo mejor de ti.

15. Deja de intentar competir contra todos los demás. No te preocupes por lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en vencer tus propios records cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo solamente.

16. Deja de estar celoso de los demás. Los celos son el arte de contar las bendiciones de otra persona en lugar de las tuyas propias. Pregúntate lo siguiente: “¿Qué es algo que yo tengo y que todos los demás quieren?”.

17. Deja de quejarte y sentir lástima por ti mismo. Las curvas de la vida existen por una razón: para cambiar tu trayectoria en una dirección que está destinada para ti. No puedes ver o entender todo lo que ocurre en un momento y puede ser difícil. Sin embargo, reflexiona sobre las curvas negativas lanzadas sobre ti en el pasado. A menudo verás que con el tiempo te llevaron a un mejor lugar, persona, estado de ánimo o situación. Así que ¡sonríe! Que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y lo serás.

18. Deja de guardar rencores. No vivas tu vida con odio en tu corazón. Vas a terminar perjudicándote a ti mismo más que a la gente que odias. El perdón no está diciendo: “Lo que me hicieron está bien.”, está diciendo: “Yo no voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad por siempre”. El perdón es la respuesta… deja ir, encuentra la paz, libérate a ti mismo. Y recuerda, el perdón no es sólo para otras personas, es para ti también. Si debes perdonarte a ti mismo, sigue adelante y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel. Niégate a bajar tus estándares para dar cabida a aquellos que se niegan a elevar los suyos propios.

20. Deja de perder el tiempo explicando a los demás. Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no van a creer de todos modos. Sólo haz lo que sabes en tu corazón que es correcto.

21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin descanso. El momento para tomar un profundo respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás recibiendo. A veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con claridad.

22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos. Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día puedes mirar hacia atrás y descubrir que eran las cosas grandes. La mejor parte de tu vida serán los pequeños momentos, aquellos que pasas riendo con alguien que te importa.

23. Deja de intentar hacer las cosas a la perfección. El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, premia a las personas que logran terminar las cosas.

24. Deja de seguir el camino de menor resistencia. La vida no es fácil, especialmente cuando se piensa en lograr algo que vale la pena. No tomes el camino más fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo está bien si no lo está. Está bien desmoronarse por un rato. No siempre tienes que pretender ser fuerte, y no hay necesidad de demostrar constantemente que todo va bien. No debes preocuparte de lo que piensan los demás. Llora si es necesario. Es saludable derramar tus lágrimas. Cuanto antes lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo.

26. Deja de culpar a otros por tus problemas. La medida en que puedes alcanzar tus sueños depende de la medida en que tomas la responsabilidad de tu vida. Al culpar a otros de lo que está pasando, niegas tu responsabilidad, le das a otros poder sobre esa parte de tu vida.

27.  Deja de intentar ser todo para todos. Hacerlo así es imposible y al intentarlo sólo te quemarás. Sin embargo, hacer sonreír a una persona puede cambiar el mundo. Tal vez no a todo el mundo, pero sí su mundo. Así que afina tu objetivo.

28. Deja de preocuparte tanto. Preocuparte no te liberará de las cargas de mañana, sino que te alejará de la alegría que tiene el día de hoy. Una forma de comprobar si hay algo sobre lo que vale la pena reflexionar es hacerte la siguiente pregunta: “¿Este asunto importará dentro de un año? ¿Tres años? ¿Cinco años?”. Si no, entonces no vale la pena preocuparse.

29. Deja de centrarse en lo que no quieres que suceda. Concéntrate en lo que sí quieres que suceda. El pensamiento positivo está a la vanguardia de cada gran historia de éxito. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida hoy, y prestas mucha atención, a menudo te darás cuenta de que tienes razón.

30. Deja de ser ingrato. No importa cuán bien o mal lo pasas, despierta cada día agradecido por tu vida. Alguien más en algún lugar está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te estás perdiendo, trata de pensar en todo lo que tú tienes y que los demás se están perdiendo.




ORIGINAL POST WRITTEN BY: MARC CHERNOFF
30 Things to Stop Doing to Yourself
Escrito por Cristian Illanes - weikap.com y tomado de: El Arte de Saber Vivir


jueves, 30 de octubre de 2025

LOS PILARES DE LA FELICIDAD


Los Pilares de la Felicidad 


La felicidad no es un estado permanente ni un ideal inalcanzable, sino una práctica diaria basada en tres “pilares” esenciales, el disfrute, la satisfacción y el sentido.

Estos tres elementos forman el esqueleto de la felicidad humana, el aprender a cultivarlos conscientemente puede transformar la manera en que vivimos. Son las cosas en las que debemos fijarnos y mejorar. No se trata de ser feliz todo el tiempo, sino de entender qué alimenta nuestro bienestar y cómo equilibrar esos tres pilares en la vida cotidiana.


El disfrute, está vinculado con los placeres sencillos y con la  capacidad de aprender de lo que ya tenemos. No es el hedonismo sin límites, sino la apreciación consciente de lo que nos rodea como una conversación agradable, un paseo, un buen café o la risa con alguien querido. El disfrute no depende de la suerte, depende de prestar atención.


La satisfacción, por su parte, tiene que ver con la sensación de logro, con el impulso de avanzar y con la alegría que proviene de esforzarse y conseguir algo valioso. Sin embargo, hay que advertir que perseguir la satisfacción por sí sola puede ser engañoso ya que el placer de alcanzar una meta tiende a desvanecerse rápidamente si no se combina con propósito. La satisfacción se alcanza en los pequeños logros de cada día.


El tercer componente, el sentido, es quizás el más profundo. Se refiere a la conexión con algo que trasciende al propio yo como una relación, una vocación, una fe, una causa y que da coherencia a nuestras acciones. El sentido actúa como un hilo conductor que une los momentos de disfrute y satisfacción, dándoles dirección y valor.


Tengamos presente que nadie es excelente en estos tres aspectos de la vida, y eso es algo bueno. La felicidad perfecta, no solo es imposible, sino indeseable. Si no tuviéramos emociones y experiencias negativas, estaríamos muertos. La presencia de dificultades y emociones dolorosas es lo que da contraste a los momentos felices y nos permite valorarlos.


La felicidad perfecta no existe, pero la felicidad real sí, cuando uno busca de forma intencionada estas tres partes de la vida cada día. La clave está en la intención, en reconocer qué área necesita más atención y actuar en consecuencia.


@gantillano