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lunes, 23 de febrero de 2026

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la humanidad y de toda la creación. Porque nuestro país y nuestra comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano






martes, 17 de diciembre de 2019

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la Creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la Humanidad y de toda la creación. Porque nuestro País y nuestra Comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano







sábado, 22 de octubre de 2016

EL CAMBIO NECESARIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la Creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la Humanidad y de toda la creación. Porque nuestro País y nuestra Comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano







viernes, 11 de diciembre de 2015

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la Creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la Humanidad y de toda la creación. Porque nuestro País y nuestra Comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano