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martes, 12 de mayo de 2026

AUTOESTIMA, EMPATÍA E INTELIGENCIA EMOCIONAL




He sido testigo los últimos años de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


@gantillano





miércoles, 25 de febrero de 2026

INTELIGENCIA Y COMPETENCIAS EMOCIONALES







La inteligencia emocional, es la capacidad que tiene una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como internamente. Una persona con “inteligencia emocional” es capaz de conocer y controlar sus propias emociones, las de otras personas y las de un grupo de personas.

Dentro del campo de estudio de la inteligencia emocional, hay cinco “competencias” básicas que se pueden aprender, y si es así, habilitan y dan capacidades a las personas que lo hagan, para ser mejores consigo mismas y con los demás.

Según el modelo de Daniel Goleman, las competencias de la inteligencia emocional se dividen en “intra-personales” y “interpersonales”. La primera categoría se ocupa de las emociones propias de cada persona, la segunda trata de las interacciones emocionales entre dos o más personas.

Para que cada persona seamos mejor, podamos conseguir nuestros objetivos y disponer de unas mejores relaciones con las demás personas, hemos de conocer las cinco competencias de la inteligencia emocional.







AUTO-CONCIENCIA

La autoconciencia es la capacidad de centrar la atención en tu propio estado emocional en cualquier situación, así como ser capaz de procesar con eficacia este estado y usar lo que sabes para tener mejores acciones futuras. Digamos que estás enojado, si eres una persona consciente de ti misma, no sólo sabes que estás enojado, sino que también puedes determinar la causa de la ira, y así utilizar este conocimiento para decidir qué hacer, evitando una reacción descontrolada que te puede ocasionar problemas.

La autoconciencia implica reconocer los propios estados de ánimo, los recursos y las intuiciones. Las competencias emocionales que dependen de la autoconciencia son:

- Conciencia emocional: identificar las propias emociones y los efectos que pueden tener.

- Correcta autovaloración: conocer las propias fortalezas y sus limitaciones.

- Autoconfianza: un fuerte sentido del propio valor y capacidad.


AUTORREGULACIÓN

La autorregulación te da la opción de seleccionar la emoción que deseas experimentar en un momento dado, en cada situación particular. Este proceso requiere de mucha práctica y una considerable cantidad de auto-control, para tener el dominio que te permitirá conseguir tener el control de tus emociones, sin que llegues a ser víctima de acciones de otras personas.

Hay que señalar, sin embargo, que la autorregulación es más que hacer caso omiso de las emociones negativas, tratando de pasarlas por alto. Es un proceso activo que requiere un considerable entrenamiento y el enfoque necesario para poderlo llevar a cabo.

No se trata de reprimir las emociones con sus energías correspondiente, sino saberlas controlar y hacer uso de esas energías en algo bueno para la persona.

Con la autorregulación manejamos los propios estados de ánimo, impulsos y recursos. Las competencias emocionales que dependen de la autorregulación son:

- Autocontrol: mantener vigiladas las emociones perturbadoras y los impulsos.

- Confiabilidad: mantener estándares adecuados de honestidad e integridad.

- Conciencia: asumir las responsabilidades del propio desempeño laboral.

- Adaptabilidad: flexibilidad en el manejo de las situaciones de cambio.

- Innovación: sentirse cómodo con la nueva información, las nuevas ideas y las nuevas situaciones.


AUTO-MOTIVACIÓN

Auto-motivación, te permite utilizar tus emociones para lograr cambios positivos en tu vida a través de la búsqueda de tus metas, sin importar los obstáculos que vayas encontrando en tu camino. Este proceso requiere el ir enfocando las emociones, por completo, hacia la positividad, el optimismo, la confianza y la persistencia. Es esencial la liberación de la energía de las emociones negativas, reconduciendo esta desde lo que podría ser posibles reacciones emocionales negativas, hacia acciones encaminadas hacia los objetivos propuestos, para lograr de este modo la auto-motivación.

Cuando hablamos de motivación nos referimos a las tendencias emocionales que guían o facilitan el cumplimiento de las metas establecidas.

- Impulso de logro: esfuerzo por mejorar o alcanzar un estándar de excelencia laboral.

- Compromiso: matricularse con las metas del grupo u organización.

- Iniciativa: disponibilidad para reaccionar ante las oportunidades.

- Optimismo: persistencia en la persecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y retrocesos que puedan presentarse.


EMPATÍA

La empatía, en la inteligencia emocional, es la capacidad de poder sentir lo que otra persona está sintiendo, y así poder ver y sentir la vida desde la perspectiva de otro. Esto te permite darte cuenta del estado emocional de otro, de forma racional y eficaz. Es la mejor manera de poder guiar a otros, a un estado de positividad y optimismo.

Empatía implica tener conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los otros.

- Comprensión de los otros: darse cuenta de los sentimientos y perspectivas de los compañeros de trabajo.

- Desarrollar a los otros: estar al tanto de las necesidades de desarrollo del resto y reforzar sus habilidades.

- Servicio de orientación: anticipar, reconocer y satisfacer las necesidades reales del cliente.

- Potenciar la diversidad: cultivar las oportunidades laborales a través de distintos tipos de personas.

- Conciencia política: ser capaz de leer las corrientes emocionales del grupo, así como el poder de las relaciones entre sus miembros.


DESTREZAS SOCIALES

Para fomentar las relaciones se requiere poder demostrar, de forma sincera un interés emocional y entendimiento por los demás. Las acciones y palabras deben reflejar el debido respeto hacia el esfuerzo de los demás, con un objetivo de compromiso y trabajo en equipo.

Poseer destrezas sociales implica ser un experto para inducir respuestas deseadas en los otros. Este objetivo depende de las siguientes capacidades emocionales:

- Influencia: idear efectivas tácticas de persuasión.

- Comunicación: saber escuchar abiertamente al resto y elaborar mensajes convincentes.

- Manejo de conflictos: saber negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo.

- Liderazgo: capacidad de inspirar y guiar a los individuos y al grupo en su conjunto.

- Catalizador del cambio: iniciador o administrador de las situaciones nuevas.

- Constructor de lazos: alimentar y reforzar las relaciones interpersonales dentro del grupo.

- Colaboración y cooperación: trabajar con otros para alcanzar metas compartidas.

- Capacidades de equipo: ser capaz de crear sinergia para la persecución de metas colectivas.


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano




lunes, 23 de febrero de 2026

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la humanidad y de toda la creación. Porque nuestro país y nuestra comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano






sábado, 4 de enero de 2020

OPTIMISMO INTELIGENTE


¿Qué es el optimismo inteligente?




martes, 17 de diciembre de 2019

NECESITAMOS UN CAMBIO






Necesitamos un cambio, una conversión relacional radical. Convocar a la reciprocidad desde la diferenciación, desde el mutuo re-conocimiento. Exijamos la aceptación de la diferencia.

Es necesario reconocer la energía que brota de los opuestos, de la multiplicidad y de saber situar los contrarios, y dialogar con lo distinto. Es un proceso terapéutico arduo, trabajoso y gratificante a la vez, que lleva a una nueva relación más espontánea e igualitaria.

Desde las necesidades de este mundo, desde la ética y la teología comencemos a reclamar más y más la misericordia, la piedad, la fidelidad, la ternura, la vulnerabilidad, la compasión, el cuidado de la vida..., actitudes y expresiones del alma equilibrada, que apuntan a la esperanza de una posible curación relacional. El "derecho de la misericordia", "la solidaridad compasiva", "la ética de la piedad", la necesidad de unas relaciones en las que el amor y la ternura se expliciten..., expresan algo más que un vago deseo en algunos sectores minoritarios.

Soñemos una nueva era donde la sensibilidad emerge como un llamado a sustituir la agresividad competitiva por la compasión solidaria, donde el espíritu de colaboración sustituya a la orgullosa competencia.

Necesitamos un cambio espiritual y cultural que afecte profundamente a las relaciones y a la comunicación humana; una forma de interrelacionarnos cualitativamente distinta.

Es el paso de la "verticalidad" jerárquica a la vivencia más "horizontal" y solidaria de las relaciones; el paso de la "complementariedad" a la alteridad y el reconocimiento en la diferencia. Es nuestra responsabilidad individual y colectiva hacer una aportación indeclinable para el bien de toda la creación y de la humanidad completa; es, pues, necesario que nuestra voz sea escuchada y nuestra compañía aceptada y comprendida. Es necesario también entrar con humildad y valentía en ese proceso de purificación y re-creación.

Una ética realista y universal reclama un cambio básico, una conversión total de las relaciones ya muy deterioradas y empobrecidas, como primer instrumento de paz y concordia en la justicia.

Exigimos el restablecimiento de unas relaciones fraternas y justas queridas por Dios y a las que toda la Creación tiene derecho, y ofrecemos la mano de la reconciliación y cooperación. Esto es mucho más que una reivindicación interesada, es una denuncia alertadora y urgente para bien de toda la Humanidad y de toda la creación. Porque nuestro País y nuestra Comunidad necesitan una sanación física y espiritual.


@gantillano







lunes, 25 de febrero de 2019

INTELIGENCIA EMOCIONAL, AUTOESTIMA Y EMPATÍA




He sido testigo el último año de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano




jueves, 17 de enero de 2019

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ÉXITO PROFESIONAL



No a todo el mundo se le hace fácil entender el valor e importancia que las competencias emocionales tienen en el ámbito personal y, muy especialmente, aquellas relativas a las habilidades de relación social. Sin embargo, es en las áreas profesionales donde más impactantes y trascendentes se están revelando los resultados de los estudios en torno a la inteligencia emocional.

Es un hecho incontrovertible que muchas personas que han tenido notables dificultades a la hora de abordar y superar con éxito las exigencias académicas de unos estudios formales, acaban triunfando después arrolladoramente en sus carreras profesionales, convirtiéndose en importantes hombres de negocios, creadores y artistas, inventores y toda suerte de profesionales liberales.

Así mismo todos conocemos personas con brillantes expedientes académicos, que una vez alcanzada la etapa profesional no han pasado de obtener resultados mediocres en sus carreras, e incluso en no pocas ocasiones han tenido rotundos fracasos, llegando incluso a veces a un grado de ineptitud total para ganarse la vida y vivir de modo independiente y autónomo.

A lo largo del pasado siglo XX, la media del CI (Cociente Intelectual) de la población de los países desarrollados aumentó 24 puntos, en tanto que el CE (Cociente Emocional) parece haber ido en continuo descenso.

En los últimos años, diferentes investigaciones han demostrado que la correlación entre el CI y el nivel de eficacia en el desempeño profesional no supera el 25 por ciento, y análisis más rigurosos y detallados revelan que dicha correlación no llega en muchos casos ni siquiera al 4 por ciento.

En carreras tales como las ingenierías, o en los programas MBA (Maestría en administración de negocios), donde la selección profesional se basa casi exclusivamente en el CI, la inteligencia emocional se ha mostrado mucho más relevante para determinar quién acabará triunfando profesionalmente.

En relación a un concepto tan en alza hoy como la «excelencia profesional», más de cuarenta estudios realizados en empresas de diversos campos ponen claramente de manifiesto que las aptitudes emocionales representan el doble de importancia que las habilidades técnicas o intelectuales, habiéndose llegado a establecer que en el rango de la alta dirección empresarial hasta el 90 por ciento del éxito depende direc­tamente de la inteligencia emocional.

Por el contrario, en la inmensa mayoría de los directivos que fracasan, o de aquellos que no logran alcanzar puestos de responsabilidad, se suelen dar características y circunstancias tales como la falta de relaciones personales con su entorno, rigidez y falta de autocontrol emocional y de comportamientos; en definitiva, una inteligencia emo­cional escasa o nula.

 
Ejemplo de competencias emocionales profesionales


• Planificar con estrategias bien definidas; técnicas de autocontrol emocional y de comportamientos,

 
• Adquirir el autocontrol y autodisciplina necesarios para planificar, es decir, para pensar antes de actuar.

 
• Establecer relaciones de proximidad y confianza: técnicas de comunicación interpersonal (elementos de comunicación verbal y no verbal, empatía, escucha activa, retroinformación, crea­ción de un clima de confianza, técnicas para convencer).

 
• Orientarnos hacia las relaciones personales.

 
• Causar buena impresión.

 
• Buscar y descubrir intereses personales comunes.

 
• Entender e interpretar adecuadamente estilos individuales de comportamiento.

 
• Actuar de acuerdo a un estricto código ético.

 
• Aprovechar cada interacción para construir canales de comunicación con los equipos de trabajo.

 
• Demostrar habilidades como consultor eficaz y para ser percibido como tal.

 
• Ser competente y demostrarlo, de modo que se pueda confiar en nosotros.

 
• Adquirir y desarrollar recursos técnicos para influir con eficacia: asertividad (determinación de objetivos, elementos verbales y no verbales del comportamiento asertivo, técnicas asertivas).

 
• Superar las objeciones del equipo.

 
• Aprender y desarrollar habilidades de autogestión técnica y emocional.

 
• Establecimiento y consecución de metas.

 
• Gestión del tiempo y la energía.
• Delegación.

 
• Auto-control emocional:
— Frente al rechazo.
— Planificación y realización de actividades gratificantes.
— Técnicas de relajación y respiración.
— Asertividad. Mantener una actitud abierta hacia el aprendizaje y el cambio.

 
• Asumir la realidad del cambio permanente como la esencia de la «era de la información», y la adquisición de estrategias de adaptación al mismo, como objetivo fundamental de des­arrollo personal y profesional.

 
• Percepción del aprendizaje como elemento de mejora con­tinua y fuente de gratificación.

 
• Meta-aprendizaje: métodos y técnicas de aprendizaje: apren­der a aprender.

 
• Herramientas para aprender con eficiencia.

  
Inteligencia emocional y oportunidad profesional

Al hilo del boom mediático en torno a la inteligencia emocional, una auténtica pléyade de profesionales provenientes no sólo del mundo de la psicología (ámbito natural de las competencias emocionales), sino de los más variopintos rincones académicos y empresariales, ha hecho su aparición en la arena pública ofertando todo tipo de cursos, seminarios, intervenciones de coaching para directivos y ejecutivos de empresa..., con los que implícitamente se promete cubrir las carencias de la gente en materia de competencias emocionales.

De este modo, el terreno de las emociones en que se asienta el concepto ha pasado a convertirse en tópico general del que todo el mundo sabe, opina y hasta pontifica con aparente conocimiento de causa, como, por otra parte, ocurre con toda suerte de disciplinas, desde el diagnóstico médico y la prescripción farmacológica de andar por casa, hasta las estrategias futbolísticas que debería seguir tal o cual equipo o entre­nador para triunfar en los terrenos de juego.

De cualquier manera, la aparición de la inteligencia emocional en escena parece haber actuado como espoleta del inicio de un renovado y creciente interés hacia todos los temas relacionados con la psicología, la autoayuda, y el desarrollo y crecimiento personales. El interés del público en general es tan alto, que, masivamente, se ha lanzado al consumo de literatura al respecto, y está llenando los aforos de los cur­sos y seminarios de inteligencia emocional y, en muchos casos, de las consultas psicológicas.

Recuerda

La inteligencia emocional es una habilidad compleja, necesaria para gestionar adecuadamente las emociones.

La inteligencia emocional está constituida por un conjunto de competencias que todos podemos aprender y adquirir en mayor o menor medida. Dichas com­petencias son las siguientes:

• Competencia personales.
• Conciencia de uno mismo.
• Autorregulación.
• Motivación.
• Competencias sociales.
• Empatía.
• Habilidades sociales.

La inteligencia emocional se ha demostrado esencial en todos los ámbitos de la existencia de los individuos, tanto el más próximo y personal, como el relativo a la esfera profesional.

 
Precisamente en el área profesional, cada vez es más patente la importancia radical de la inteligencia emocional, llegando a considerarse hoy día como un factor mucho más determinante del éxito, que el Cociente Intelectual o inteligencia dura.

 

@gantillano

jueves, 5 de enero de 2017

COMO LIDIAR CON PERSONAS DESAGRADABLES






Lidiar con las personas desagradables sin perder tu equilibrio emocional
Jennifer Delgado


En un mundo perfecto, cada persona con la que interactuamos debería ser agradable, considerada, generosa y de mente abierta. En ese mundo perfecto deberíamos establecer unas relaciones cordiales y podríamos aprender de cada encuentro. 

Sin embargo, no vivimos en un mundo ideal, y todos los días nos vemos obligados a lidiar con actitudes que nos crispan los nervios. De hecho, es difícil que quienes pasan toda la jornada en contacto con la gente, no encuentren a personas que se comportan como camiones de basura, siempre dispuestas a descargar sobre alguien su propio hastío, tristeza, rabia o preocupación.

¿Cómo lidiar con estas personas sin enfadarse y, sobre todo, sin perder el equilibrio emocional?

1. Asume que no puedes agradarles a todos

A veces creemos ciegamente en el karma. Es decir, pensamos que porque seamos buena gente, las personas también nos tratarán bien, que recibiremos todo lo que enviemos al universo. Sin embargo, en muchos casos no es así. Pensar que esta ley se cumplirá a rajatabla es como creer que un león hambriento no nos atacará solo porque somos vegetarianos. Las personas inteligentes son conscientes de eso. 

Estas personas saben que los conflictos y los desacuerdos son el resultado de las diferencias en el sistema de valores y la forma de pensar. En realidad no se trata de algo negativo, tan solo es una constatación de que cada quien es único y no siempre es posible encontrar a personas que compartan nuestra visión de la vida. Cuando te encuentres con personas difíciles, no intentes agradarles, asume que existen diferencias y limítate a buscar los puntos en común y evitar los desencuentros.

2. Ignora lo que no te gusta y céntrate en lo positivo

A veces, ignorar implica responder con inteligencia. Es cierto que no siempre es sencillo encajar las críticas o el resentimiento gratuito con buena cara, pero se trata de una habilidad esencial si quieres mantener tu equilibrio emocional. Siempre habrá personas que intenten descargar sobre ti su mal humor. No puedes evitarlo, pero puedes decidir cómo reaccionar ante ello.

Por eso, si quieres actuar con inteligencia, simplemente aprende a ignorar las cosas que no te gustan. Asume que la persona que tienes delante no es perfecta y céntrate en sus características positivas, en los puntos que tenéis en común y que conducen al diálogo. Para lograrlo, suele ser de ayuda recordar que tampoco nosotros somos perfectos y, aún así, muchas personas nos toleran. 

3. Responde de manera civilizada

Sean cuales sean sus sentimientos hacia alguien, es conveniente que no te dejes llevar por tus impulsos sino que intentes reflexionar y encontrar la mejor solución. De hecho, si respondes con rudeza es probable que recibas lo mismo, cerrando así el canal de comunicación y generando una situación de malestar que se podía haber evitado.

Ante un ataque, no significa que no puedas defenderte, pero hazlo con inteligencia y sin alterar tu equilibrio emocional porque si te pones al nivel de la otra persona, la situación degenerará rápidamente y ninguno saldrá beneficiado. Es difícil poner buena cara al mal tiempo, pero la diplomacia y la serenidad siempre son la mejor baza.

4. Revisa tus expectativas

Solemos ir por la vida cargando expectativas poco realistas sobre los demás. Por eso, en muchas ocasiones no reaccionamos ante la situación sino que nos frustramos o enfadamos porque una persona no ha satisfecho nuestras expectativas. Las personas no van a cambiar su forma de ser solo para adecuarse a nuestras expectativas, por lo que es conveniente que de vez en cuando nos preguntemos si no estaremos esperando demasiado.

Si cada vez que te encuentras con una persona esta se comporta de cierta forma, lo más inteligente es adecuar nuestras expectativas, para que su conducta no nos vuelva a tomar por sorpresa y, sobre todo, no desate una reacción emocional negativo. No dejes que el comportamiento desagradable de alguien te arruine el día, solo porque no estabas preparado para enfrentarlo.

5. Focalízate en ti

A veces, por mucho que lo intentemos, hay personas tan desagradables que terminan haciendo que perdamos la paciencia. En ese caso, respira profundamente y, en vez de seguir escrutando la situación, vuelca tus recursos en tu interior. Recuerda que cuando algo nos molesta o irrita de alguien es porque esa característica tiene una resonancia en tu interior, puede ser un “yo repudiado”. 

La persona que te molesta no ha creado ese botón, ese “foco delirante”, hemos sido nosotros mismos, debido a la falta de tolerancia. Por eso, de vez en cuando conviene preguntarse si no seremos demasiado intransigentes. ¿Por qué un comportamiento nos molesta tanto? Identificar las causas de ese enfado podría ayudarte a responder con mayor ecuanimidad la próxima vez.








INTELIGENCIA Y COMPETENCIAS EMOCIONALES







La inteligencia emocional, es la capacidad que tiene una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como internamente. Una persona con “inteligencia emocional” es capaz de conocer y controlar sus propias emociones, las de otras personas y las de un grupo de personas.

Dentro del campo de estudio de la inteligencia emocional, hay cinco “competencias” básicas que se pueden aprender, y si es así, habilitan y dan capacidades a las personas que lo hagan, para ser mejores consigo mismas y con los demás.

Según el modelo de Daniel Goleman, las competencias de la inteligencia emocional se dividen en “intra-personales” y “interpersonales”. La primera categoría se ocupa de las emociones propias de cada persona, la segunda trata de las interacciones emocionales entre dos o más personas.

Para que cada persona seamos mejor, podamos conseguir nuestros objetivos y disponer de unas mejores relaciones con las demás personas, hemos de conocer las cinco competencias de la inteligencia emocional.







AUTO-CONCIENCIA

La autoconciencia es la capacidad de centrar la atención en tu propio estado emocional en cualquier situación, así como ser capaz de procesar con eficacia este estado y usar lo que sabes para tener mejores acciones futuras. Digamos que estás enojado, si eres una persona consciente de ti misma, no sólo sabes que estás enojado, sino que también puedes determinar la causa de la ira, y así utilizar este conocimiento para decidir qué hacer, evitando una reacción descontrolada que te puede ocasionar problemas.

La autoconciencia implica reconocer los propios estados de ánimo, los recursos y las intuiciones. Las competencias emocionales que dependen de la autoconciencia son:

- Conciencia emocional: identificar las propias emociones y los efectos que pueden tener.

- Correcta autovaloración: conocer las propias fortalezas y sus limitaciones.

- Autoconfianza: un fuerte sentido del propio valor y capacidad.


AUTORREGULACIÓN

La autorregulación te da la opción de seleccionar la emoción que deseas experimentar en un momento dado, en cada situación particular. Este proceso requiere de mucha práctica y una considerable cantidad de auto-control, para tener el dominio que te permitirá conseguir tener el control de tus emociones, sin que llegues a ser víctima de acciones de otras personas.

Hay que señalar, sin embargo, que la autorregulación es más que hacer caso omiso de las emociones negativas, tratando de pasarlas por alto. Es un proceso activo que requiere un considerable entrenamiento y el enfoque necesario para poderlo llevar a cabo.

No se trata de reprimir las emociones con sus energías correspondiente, sino saberlas controlar y hacer uso de esas energías en algo bueno para la persona.

Con la autorregulación manejamos los propios estados de ánimo, impulsos y recursos. Las competencias emocionales que dependen de la autorregulación son:

- Autocontrol: mantener vigiladas las emociones perturbadoras y los impulsos.

- Confiabilidad: mantener estándares adecuados de honestidad e integridad.

- Conciencia: asumir las responsabilidades del propio desempeño laboral.

- Adaptabilidad: flexibilidad en el manejo de las situaciones de cambio.

- Innovación: sentirse cómodo con la nueva información, las nuevas ideas y las nuevas situaciones.


AUTO-MOTIVACIÓN

Auto-motivación, te permite utilizar tus emociones para lograr cambios positivos en tu vida a través de la búsqueda de tus metas, sin importar los obstáculos que vayas encontrando en tu camino. Este proceso requiere el ir enfocando las emociones, por completo, hacia la positividad, el optimismo, la confianza y la persistencia. Es esencial la liberación de la energía de las emociones negativas, reconduciendo esta desde lo que podría ser posibles reacciones emocionales negativas, hacia acciones encaminadas hacia los objetivos propuestos, para lograr de este modo la auto-motivación.

Cuando hablamos de motivación nos referimos a las tendencias emocionales que guían o facilitan el cumplimiento de las metas establecidas.

- Impulso de logro: esfuerzo por mejorar o alcanzar un estándar de excelencia laboral.

- Compromiso: matricularse con las metas del grupo u organización.

- Iniciativa: disponibilidad para reaccionar ante las oportunidades.

- Optimismo: persistencia en la persecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y retrocesos que puedan presentarse.


EMPATÍA

La empatía, en la inteligencia emocional, es la capacidad de poder sentir lo que otra persona está sintiendo, y así poder ver y sentir la vida desde la perspectiva de otro. Esto te permite darte cuenta del estado emocional de otro, de forma racional y eficaz. Es la mejor manera de poder guiar a otros, a un estado de positividad y optimismo.

Empatía implica tener conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los otros.

- Comprensión de los otros: darse cuenta de los sentimientos y perspectivas de los compañeros de trabajo.

- Desarrollar a los otros: estar al tanto de las necesidades de desarrollo del resto y reforzar sus habilidades.

- Servicio de orientación: anticipar, reconocer y satisfacer las necesidades reales del cliente.

- Potenciar la diversidad: cultivar las oportunidades laborales a través de distintos tipos de personas.

- Conciencia política: ser capaz de leer las corrientes emocionales del grupo, así como el poder de las relaciones entre sus miembros.


DESTREZAS SOCIALES

Para fomentar las relaciones se requiere poder demostrar, de forma sincera un interés emocional y entendimiento por los demás. Las acciones y palabras deben reflejar el debido respeto hacia el esfuerzo de los demás, con un objetivo de compromiso y trabajo en equipo.

Poseer destrezas sociales implica ser un experto para inducir respuestas deseadas en los otros. Este objetivo depende de las siguientes capacidades emocionales:

- Influencia: idear efectivas tácticas de persuasión.

- Comunicación: saber escuchar abiertamente al resto y elaborar mensajes convincentes.

- Manejo de conflictos: saber negociar y resolver los desacuerdos que se presenten dentro del equipo de trabajo.

- Liderazgo: capacidad de inspirar y guiar a los individuos y al grupo en su conjunto.

- Catalizador del cambio: iniciador o administrador de las situaciones nuevas.

- Constructor de lazos: alimentar y reforzar las relaciones interpersonales dentro del grupo.

- Colaboración y cooperación: trabajar con otros para alcanzar metas compartidas.

- Capacidades de equipo: ser capaz de crear sinergia para la persecución de metas colectivas.


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano





miércoles, 4 de enero de 2017

INTELIGENCIA EMOCIONAL, AUTOESTIMA Y EMPATÍA




He sido testigo el último año de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano