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martes, 7 de abril de 2020

LA PASIÓN SEGÚN LORCA







CRUCIFIXIÓN



La luna pudo detenerse al fin [por] la curva blanquísima de los caballos.

Un rayo de luz violeta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.

La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.

Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.

Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.

Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.

Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a las tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera [por] los vidrios de la ventana.

Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.

¡Oh Cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxiden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.

Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:

Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.

La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el co[razón]
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el marttllo de los carpinteros.

Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.

Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de laguna sobre las paredes del templo.

Se supo el momento preciso de la salvacion de nuestra vida
porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.

[Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del río.]

Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.

Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.

Nueva York, 18 de octubre de 1929


Federico García Lorca

POETA EN NUEVA YORK (1929-1930)







Al igual que las personas, a veces los poemas tienen extraños destinos. Este poema que Lorca consideraba fundamental para su "Poeta en Nueva York", no fue incluido en las ediciones del libro por una serie de extravíos y de desencuentros. Hasta 1950 no vió la luz en una revista de poesía. Ya en 2007 su manuscrito original fue subastado en Londres. 

Lorca lo consideraba imprescindible en el libro. En una carta de Lorca a Miguel Benítez, su editor:

"Queridísimo Miguel. Estoy poniendo a máquina mi libro de Nueva York para darlo a la prensa el próximo mes de octubre; te ruego encarecidamente me mandes a vuelta de correo el poema Crucifixión puesto que tú eres el único que lo tienes y yo me quedé sin copia. Desde luego irá en el libro dedicado a ti. Por primera vez en mi vida dicto una carta que está escrita por mi secretario. Miguel, ten la bondad de ser bueno y mandarme ese poema, porque es de los mejores que llevará el libro".

Como bien escribieron unos periodistas en su crónica: 
El día en que Federico García Lorca emborronó un papel con los versos de Crucifixión, supo que le habían alumbrado todas las musas. Fue en Nueva York, abrumado por las "vacas con tetas llenas de perdigones" y por "temblorosos ríos de polilla"(La Crucifixión según Lorca. R.Torres-Ruiz Mantilla. El Pais 27-11-07)  




viernes, 14 de abril de 2017

DIOS...



NO ES LA CRUZ...





VÍA CRUCIS



EL CAMINO DE LA CRUZ



I Estación
Jesús es condenado a muerte



Señor, haz que los que tienen poder libren de las condenas injustas con que tanta gente inocente ha sido condenada.


II Estación
Jesús carga con la cruz



Señor, sólo te pido una cosa: que me ayudes a mirar la tuya, cuando las fuerzas me fallen, para poder intentar seguir viviendo con la poca esperanza que me queda.


III Estación
Jesús cae por primera vez




Señor, sólo te pido una cosa: una nueva oportunidad. Haz que alguien me ayude a salir de este infierno, porque quiero seguir caminando.


IV Estación
Jesús encuentra a su madre




Señor, tengo que decirte que ellos son mi padre y mi madre. Gracias por habérmelos encontrado en el camino de mi vida.


V Estación
El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz



Señor, aquí me sigues teniendo para echar una mano y seguir ayudando a llevar algunas de esas cruces tan pesadas y dolorosas que existen en nuestro mundo.


VI Estación
La Verónica limpia el rostro de Jesús




Señor, engendra "verónicas" que se apresten a limpiar tantos rostros desfigurados.


VII Estación
Jesús cae por segunda vez




Señor, aunque me resulta duro, poco a poco lo voy consiguiendo. Gracias por la fe que un día me diste y que es el mejor soporte para mis momentos más duros.


VIII Estación
Jesús consuela a las hijas de Jerusalén




Señor, gracias porque, a pesar de todo, Tú continúas enviando personas con manos suaves que acarician nuestros rostros y nos dirigen palabras de amor y de cariño.


IX Estación
Jesús cae por tercera vez




Señor, no quiero seguir cayendo, al menos de la manera en que lo he hecho hasta ahora. Pero sabes muy bien que solo no puedo. Dame tu ayuda y pon en medio de mi camino personas que, si caigo, me ayuden a levantarme.


X Estación
Jesús es despojado de sus vestiduras




Señor, sabes muy bien lo que duele cuando a uno le despojan de lo único que le queda. Por eso, no te pedimos ningún milagro especial. Sencillamente, que ayudes a ver y a darse cuenta a los que más tienen y a los que más pueden lo mucho que vale lo poco que tienen los más pobres.


XI Estación
Jesús es clavado en la cruz




Señor, ayúdame y ayúdanos a encontrar un poco de alivio para mitigar el dolor tan fuerte que nos produce la cruz en la cual nos encontramos clavados.


XII Estación
Jesús muere en la cruz




Señor, no más muertes en ningún tipo de cruz, ni antigua ni moderna. Para ello, más justicia y más amor que las eviten.


XIII Estación
Jesús es puesto en los brazos de su madre




María, tú que eres la reina de la paz, intercede para que acabe la violencia y, con ella, el dolor que provoca.


XIV Estación
Jesús es sepultado




Señor: impregna nuestras vidas de la fuerza y el vigor necesarios para romper aquellas ataduras que nos impiden proclamar tu Verdad.



Jesús vence la muerte, resucita y continúa vivo

Señor, yo también quiero ser testigo de tu Resurrección. Infunde en mi corazón el coraje que necesito para ello.