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miércoles, 17 de junio de 2026

DE LA ADVERSIDAD A LA ESPERANZA



La inmediatez de las dificultades que nos suceden y que pueden ocupar un amplio espectro de conflictos y sufrimientos exigen nuestro esfuerzo cotidiano, y a menudo, ocupan la mayor parte de nuestras energías y nuestro tiempo quitándonos la posibilidad de vislumbrar nuestra perspectiva de vida.


"El hombre tiene la peculiaridad de que no puede vivir si no mira al futuro" y esto reviste toda una filosofía que requiere de nosotros la mayor predisposición para afrontar el presente sin perder de vista nuestros grandes objetivos y anhelos. Que el árbol no nos impida la visión del bosque
 implica mantener la perspectiva que facilita el rumbo.

Decía Nietzche: "Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo".


Mirar el futuro a partir de nuestros proyectos, aspiraciones, anhelos o simplemente a partir de quienes nos necesitan a su lado implica infundirnos de la energía que revitaliza nuestro físico y reconforta nuestro espíritu.


El pesimismo, la falta de esperanza y la sensación que nos invade cuando no hallamos las salidas a nuestras dificultades tienen su punto de partida en
 la actitud que cada uno asuma frente a la adversidad, actitud que puede darnos la oportunidad de tomar el control de la situación y no a la inversa, asumiendo con dignidad y responsabilidad el desafío que la vida nos impone, aun cuando no haya alternativas.

"La emoción, que constituye sufrimiento, deja de serlo tan pronto como nos formamos una idea clara y precisa del mismo", decía Spinoza en su "Ética".


La vida constituye una verdadera escuela para el espíritu y cada una de sus existencias tiene por lo tanto un significado trascendente, no sólo a partir
 de nuestras realizaciones sino también de nuestras privaciones, luchas y sufrimientos.

Todo ellos nos ejercitan  en el desarrollo de aptitudes y capacidades para nuestro desenvolvimiento, compensando nuestras carencias materiales y espirituales.


No existen dos vidas iguales. Cada vida es distinta porque cada espíritu la ha forjado a partir de una historia diferente. La unicidad es lo que diferencia cada situación y cada desafío. Nadie puede ocupar nuestro lugar y somos nosotros quienes debemos encontrar el sentido a nuestro esfuerzo y a nuestra
 lucha. La llave está en nuestra actitud frente a la adversidad siendo los únicos responsables de nuestros actos, de nuestras obras, de lo que decimos y hacemos y también de lo que dejamos de hacer.

La humildad de nuestro proceder, la confianza en nuestros valores para concretar nuestros anhelos y el amor de los seres queridos son algunas de las herramientas con las que podemos contar para capitalizar nuestra experiencia de vida.



@gantillano 









martes, 12 de mayo de 2026

AUTOESTIMA, EMPATÍA E INTELIGENCIA EMOCIONAL




He sido testigo los últimos años de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


@gantillano





jueves, 7 de mayo de 2026

ESTOY BIEN





William Shakespeare decía: "Siempre me siento feliz, ¿sabes porqué?. Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima.  Los gritos son el alma de los cobardes, de los que no tienen razón. Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos. Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas. "No hay mal que por bien no venga".  Por eso, disfruta la vida que es muy corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe. Solo vive intensamente para ti y por ti. Recuerda: Antes de discutir-respira; antes de hablar-escucha; antes de escribir-piensa; antes de herir-siente; antes de rendirte-intenta; antes de morir-VIVE.  La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades. Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haber perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido. Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias¡. Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro. Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir   con una sonrisa "Estoy bien".
@gantillano






lunes, 25 de febrero de 2019

INTELIGENCIA EMOCIONAL, AUTOESTIMA Y EMPATÍA




He sido testigo el último año de las desastrosas consecuencias de las acciones de personas con bajos niveles de inteligencia emocional, se que esta es una realidad cotidiana que de alguna u otra forma, todos enfrentados. He querido rescatar, para la reflexión, algunos conceptos sobre el tema. Espero que puedan ser de ayuda para entender el comportamiento de algunas personas a nuestro alrededor y también, para analizar nuestro comportamiento frente a este tipo de personajes con notables limitaciones emocionales.

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en habituarnos a pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y auto satisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y el fututo.

La autoestima implica también conocernos a nosotros mismos, auto aceptarnos incondicionalmente, considerarnos en forma positiva y atender y cuidar nuestra salud, bienestar y desarrollo personal. A pesar de que a simple vista parezca lo contrario, la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable y la asertividad y la autoestima están muy relacionadas.

La inteligencia emocional se define como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, de la forma más satisfactoria y conveniente.

Podemos distinguir dos tipos de Inteligencia Emocional:

Inteligencia emocional intrapersonal. Es similar a lo que entendemos por autoestima aunque centrándose en los sentimientos. Debemos de darnos cuenta de nuestros propios sentimientos y deseos, de los estados de ánimo y de nuestros pensamientos, tener autocontrol de estas emociones, pero solo para mantenerlas en equilibrio y auto motivarnos.

Inteligencia emocional interpersonal. En las relaciones que mantenemos con otras personas, es la habilidad para relacionarnos de forma eficaz con nuestras emociones y las de los demás. Para esto hay que ser capaz de expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y reducir las negativas, conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a conseguir nuestras metas, a realizar nuestros deseos y experimentar el máximo posible de emociones positivas y reducir las emociones negativas.

Un factor clave en la inteligencia emocional es la empatía, que no es más que la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona y de considerar las cosas desde su punto de vista, comprendiendo también sus sentimientos, pero no es necesario compartirlos.

Las personas empáticas permanecen atentas a las señales verbales y no verbales de aquellos con quienes interactúan, siendo capaces de percibir no solo sus mensajes si no también sus deseos y sentimientos.

Para ser empáticos también tenemos que ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas para impedir que se desborden, ya que captar las emociones de los demás supone estar atentos y percibir las señales sutiles que emiten.

Por todo esto, quien es capaz de sintonizar con su propio mundo emocional está más capacitado para comprender los procesos emocionales que experimentan los otros. 


GUSTAVO ANTILLANO
@gantillano




lunes, 11 de febrero de 2019

AUTOESTIMA Y ESTUPIDEZ: EL EFECTO DUNNING-KRUGER




 “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas” 

Bertrand Russell.

El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico descrito por científicos de la Universidad de Cornell (Nueva York, EEUU) según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas. El fenómeno, rigurosamente demostrado en una serie de experimentos desarrollados por los psicólogos Justin Krugger y David Dunning publicado en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, se basa en los siguientes principios:
 1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades
2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.
Tanto Kruger como Dunning habían investigado anteriormente sobre el fenómeno conocido por los psicólogos según el cual la mayoría de la gente tiende a valorarse a sí misma muy por encima de la media, cuando es estadísticamente imposible: así, es difícilmente comprensible que el 98% de los catedráticos de Universidad, según un estudio, esté convencido de que trabaja mejor que los demás.
Siguiendo estos indicios, los profesores Krugger y Dunning diseñaron un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de individuos y pedirles una posterior evaluación. Una vez finalizados los test, los resultados fueron realmente reveladores:
 - Los estudiantes más brillantes, muy superiores a sus compañeros, estimaron que estaban por debajo.
- Los estudiantes mediocres se consideraron por encima de la media
- Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.
Así pues, los más incompetentes, según la doctora Kruger, sufrían un doble agravio: “no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello”. En todo caso, y como se ha apuntado frecuentemente, el efecto Dunning-Kruger es una especie de refrendo de la vieja máxima de Charles Darwin:

“La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.




lunes, 28 de enero de 2019

UN PROBLEMA DE AUTOESTIMA



Muchos de nosotros hemos sido testigos de cómo la condición de baja autoestima de una persona puede afectar las relaciones dentro de un equipo de trabajo, debo confesarles que aunque tengo algo de conocimiento sobre el tema, hasta este momento no entendía en toda su dimensión, la condición patológica de una persona con baja autoestima y sus consecuencias. 

Los problemas de baja autoestima tiene por lo general origen en nuestra niñez y están directamente relacionados con la necesidad de reconocimiento, cuando la necesidad de reconocimiento se convierte en algo obsesivo nos encontramos frente a un grave problema y hasta una patología, sobre todo cuando el que busca reconocimiento, siente que el resto de las personas son un impedimento para ello.

Todos necesitamos ser reconocidos. No es una cuestión de orgullo, egoísmo o inmadurez.  En absoluto, el ser humano, desde sus etapas más tempranas, necesita del respeto y el cariño de todos aquellos que le rodean, ahí donde queda implícito ese reconocimiento sincero hacia nuestra persona.

Se reconoce nuestro valor como ser humano que es querido, amado. Se reconocen nuestras virtudes y nuestras capacidades para avanzar y conseguir cosas. Para ser feliz con madurez e integridad. Bajo esta dimensión esencial se halla además la fuerza de esos vínculos de apego que nos dan confianza y que nos ayudan a crecer. Nuestros padres, nuestra familia, son el primer círculo social encargado de ofrecernos reconocimiento, respeto y cariño.

Si disponemos de este primer “sustrato”, tendremos también el privilegio de la autoestima. Ésa con la cual, ir avanzando emocional y personalmente. Más tarde, y a través de nuestras relaciones sociales, obtendremos también reconocimiento de nuestros amigos y nuestras parejas. Pero cuidado, al igual que aceptamos recibirlo, también es esencial saber ofrecer reconocimiento a los demás: “yo te valoro como persona, te aprecio y creo en ti. Sé de lo que eres capaz y te respeto por ello. Eres parte de mi vida”.

Para poder entender, reconocer y poder enfrentar las consecuencias de los problemas de autoestima, debemos ahondar en el concepto del reconocimiento. Recordemos pues, cuales son los pilares fundamentales que sustentan nuestra autoestima:

1. EL respeto hacia uno mismo: Imprescindible. Si uno mismo no se valora y se reconoce a sí mismo como persona capaz e importante, no tenemos nada. El amor siempre empieza por la propia persona. Si yo me valoro y soy capaz de ver todas mis virtudes y mi derecho a ser feliz, seré capaz casi de cualquier cosa. Sobre todo de aportarme integridad a mí mismo.

2. La autoconfianza: Soy consciente de mis capacidades y mis limitaciones. Y confío en mí  para avanzar con equilibrio y seguridad a lo largo de mi camino vital. Si no tengo confianza en mí mismo, pierdo el control de mi vida. O lo que es peor, lo dejo en el bolsillo de lo demás. Y algo así no es saludable.

3. La responsabilidad  de tener control sobre nuestra propia vida: Tú eres el capitán de tu navío. No eres un grumete ni aún menos un polizón. Es imprescindible que sepamos esto desde muy temprano para poder tomar nuestras propias decisiones. Para valorarnos más como personas y ser valientes.

4. La creencia de que somos validos: Jamás mires tu vida desde el punto de vista de la carencia, sino de la posibilidad. De la capacidad. Reconoce tus virtudes, tus fuerzas, jamás tus flaquezas. Todos somos válidos para ser felices en esta vida compleja, sólo se requiere seguridad en uno mismo y valentía. Nunca pienses que los demás son más válidos que tú, o será el momento en que empieces a levantar muros alrededor de tu vida. No caigas en ese error.

Tal y como puedes observar, alrededor de todos estos puntos, se integra la necesidad de reconocimiento. Pero ante todo el reconocimiento propio. La certeza de saber que soy una persona merecedora de logros, equilibrio y felicidad. Es posible que en los primeros años de tu vida no gozaras del respeto y el reconocimiento de tu familia. Puede que esos vínculos de apego no fueran los más apropiados en tu caso particular.

Tal vez fuera así, pero jamás te quedes anclado en ese pasado de infelicidad. Escudriña en tu interior, busca las fuerzas que todos tenemos y busca el salvavidas de ese auto-reconocimiento, ése que te dice que eres una persona valiente. Que mereces lo mejor y que el amor, siempre empieza en uno mismo.

Como puedes ver hemos estado hablando de un reconocimiento esencial que vertebra el concepto de la autoestima. Aunque también hemos de hacer un pequeño matiz. Seguro que conoces a una o varias personas que buscan siempre el reconocimiento de los demás.

El que se valore sus acciones, sus palabras, sus comportamientos, sus actitudes e incluso su físico. Cuando estas necesidades se vuelven casi obsesivas, estaríamos hablando de un reconocimiento poco saludable. Ése que busca en el exterior, lo que no encuentra en el interior.

Es decir, tal y como hemos señalado anteriormente, es primordial que el reconocimiento parta también de la propia fuerza interior. No hace falta que los demás reconozcan que soy una persona íntegra y valiente. No necesito a cada instante y a cada hora que me digan lo bien que hago las cosas. Yo también lo sé.

Bien es cierto que todos necesitamos que amigos, familia y pareja nos ofrezcan reconocimiento. Pero no de modo obsesivo y continuo. Porque entonces, lo que estaré mostrando es una clara inseguridad en mi persona. Y entonces, un pilar de mi autoestima se estará rompiendo.

El reconocimiento es vital para el ser humano. Nos ayuda a crecer con seguridad. Pero también es primordial que lo ejercitemos en nuestro interior, consiguiendo que se alce como una locomotora interna capaz de darnos confianza, fuerza y estabilidad.



Gustavo Antillano
@gantillano




DE LA ADVERSIDAD A LA ESPERANZA



La inmediatez de las dificultades que nos suceden y que pueden ocupar un amplio espectro de conflictos y sufrimientos exigen nuestro esfuerzo cotidiano, y a menudo, ocupan la mayor parte de nuestras energías y nuestro tiempo quitándonos la posibilidad de vislumbrar nuestra perspectiva de vida.


"El hombre tiene la peculiaridad de que no puede vivir si no mira al futuro" y esto reviste toda una filosofía que requiere de nosotros la mayor predisposición para afrontar el presente sin perder de vista nuestros grandes objetivos y anhelos. Que el árbol no nos impida la visión del bosque
 implica mantener la perspectiva que facilita el rumbo.

Decía Nietzche: "Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo".


Mirar el futuro a partir de nuestros proyectos, aspiraciones, anhelos o simplemente a partir de quienes nos necesitan a su lado implica infundirnos de la energía que revitaliza nuestro físico y reconforta nuestro espíritu.


El pesimismo, la falta de esperanza y la sensación que nos invade cuando no hallamos las salidas a nuestras dificultades tienen su punto de partida en
 la actitud que cada uno asuma frente a la adversidad, actitud que puede darnos la oportunidad de tomar el control de la situación y no a la inversa, asumiendo con dignidad y responsabilidad el desafío que la vida nos impone, aun cuando no haya alternativas.

"La emoción, que constituye sufrimiento, deja de serlo tan pronto como nos formamos una idea clara y precisa del mismo", decía Spinoza en su "Ética".


La vida constituye una verdadera escuela para el espíritu y cada una de sus existencias tiene por lo tanto un significado trascendente, no sólo a partir
 de nuestras realizaciones sino también de nuestras privaciones, luchas y sufrimientos.

Todo ellos nos ejercitan  en el desarrollo de aptitudes y capacidades para nuestro desenvolvimiento, compensando nuestras carencias materiales y espirituales.


No existen dos vidas iguales. Cada vida es distinta porque cada espíritu la ha forjado a partir de una historia diferente. La unicidad es lo que diferencia cada situación y cada desafío. Nadie puede ocupar nuestro lugar y somos nosotros quienes debemos encontrar el sentido a nuestro esfuerzo y a nuestra
 lucha. La llave está en nuestra actitud frente a la adversidad siendo los únicos responsables de nuestros actos, de nuestras obras, de lo que decimos y hacemos y también de lo que dejamos de hacer.

La humildad de nuestro proceder, la confianza en nuestros valores para concretar nuestros anhelos y el amor de los seres queridos son algunas de las herramientas con las que podemos contar para capitalizar nuestra experiencia de vida.



@gantillano 








jueves, 17 de enero de 2019

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ÉXITO PROFESIONAL



No a todo el mundo se le hace fácil entender el valor e importancia que las competencias emocionales tienen en el ámbito personal y, muy especialmente, aquellas relativas a las habilidades de relación social. Sin embargo, es en las áreas profesionales donde más impactantes y trascendentes se están revelando los resultados de los estudios en torno a la inteligencia emocional.

Es un hecho incontrovertible que muchas personas que han tenido notables dificultades a la hora de abordar y superar con éxito las exigencias académicas de unos estudios formales, acaban triunfando después arrolladoramente en sus carreras profesionales, convirtiéndose en importantes hombres de negocios, creadores y artistas, inventores y toda suerte de profesionales liberales.

Así mismo todos conocemos personas con brillantes expedientes académicos, que una vez alcanzada la etapa profesional no han pasado de obtener resultados mediocres en sus carreras, e incluso en no pocas ocasiones han tenido rotundos fracasos, llegando incluso a veces a un grado de ineptitud total para ganarse la vida y vivir de modo independiente y autónomo.

A lo largo del pasado siglo XX, la media del CI (Cociente Intelectual) de la población de los países desarrollados aumentó 24 puntos, en tanto que el CE (Cociente Emocional) parece haber ido en continuo descenso.

En los últimos años, diferentes investigaciones han demostrado que la correlación entre el CI y el nivel de eficacia en el desempeño profesional no supera el 25 por ciento, y análisis más rigurosos y detallados revelan que dicha correlación no llega en muchos casos ni siquiera al 4 por ciento.

En carreras tales como las ingenierías, o en los programas MBA (Maestría en administración de negocios), donde la selección profesional se basa casi exclusivamente en el CI, la inteligencia emocional se ha mostrado mucho más relevante para determinar quién acabará triunfando profesionalmente.

En relación a un concepto tan en alza hoy como la «excelencia profesional», más de cuarenta estudios realizados en empresas de diversos campos ponen claramente de manifiesto que las aptitudes emocionales representan el doble de importancia que las habilidades técnicas o intelectuales, habiéndose llegado a establecer que en el rango de la alta dirección empresarial hasta el 90 por ciento del éxito depende direc­tamente de la inteligencia emocional.

Por el contrario, en la inmensa mayoría de los directivos que fracasan, o de aquellos que no logran alcanzar puestos de responsabilidad, se suelen dar características y circunstancias tales como la falta de relaciones personales con su entorno, rigidez y falta de autocontrol emocional y de comportamientos; en definitiva, una inteligencia emo­cional escasa o nula.

 
Ejemplo de competencias emocionales profesionales


• Planificar con estrategias bien definidas; técnicas de autocontrol emocional y de comportamientos,

 
• Adquirir el autocontrol y autodisciplina necesarios para planificar, es decir, para pensar antes de actuar.

 
• Establecer relaciones de proximidad y confianza: técnicas de comunicación interpersonal (elementos de comunicación verbal y no verbal, empatía, escucha activa, retroinformación, crea­ción de un clima de confianza, técnicas para convencer).

 
• Orientarnos hacia las relaciones personales.

 
• Causar buena impresión.

 
• Buscar y descubrir intereses personales comunes.

 
• Entender e interpretar adecuadamente estilos individuales de comportamiento.

 
• Actuar de acuerdo a un estricto código ético.

 
• Aprovechar cada interacción para construir canales de comunicación con los equipos de trabajo.

 
• Demostrar habilidades como consultor eficaz y para ser percibido como tal.

 
• Ser competente y demostrarlo, de modo que se pueda confiar en nosotros.

 
• Adquirir y desarrollar recursos técnicos para influir con eficacia: asertividad (determinación de objetivos, elementos verbales y no verbales del comportamiento asertivo, técnicas asertivas).

 
• Superar las objeciones del equipo.

 
• Aprender y desarrollar habilidades de autogestión técnica y emocional.

 
• Establecimiento y consecución de metas.

 
• Gestión del tiempo y la energía.
• Delegación.

 
• Auto-control emocional:
— Frente al rechazo.
— Planificación y realización de actividades gratificantes.
— Técnicas de relajación y respiración.
— Asertividad. Mantener una actitud abierta hacia el aprendizaje y el cambio.

 
• Asumir la realidad del cambio permanente como la esencia de la «era de la información», y la adquisición de estrategias de adaptación al mismo, como objetivo fundamental de des­arrollo personal y profesional.

 
• Percepción del aprendizaje como elemento de mejora con­tinua y fuente de gratificación.

 
• Meta-aprendizaje: métodos y técnicas de aprendizaje: apren­der a aprender.

 
• Herramientas para aprender con eficiencia.

  
Inteligencia emocional y oportunidad profesional

Al hilo del boom mediático en torno a la inteligencia emocional, una auténtica pléyade de profesionales provenientes no sólo del mundo de la psicología (ámbito natural de las competencias emocionales), sino de los más variopintos rincones académicos y empresariales, ha hecho su aparición en la arena pública ofertando todo tipo de cursos, seminarios, intervenciones de coaching para directivos y ejecutivos de empresa..., con los que implícitamente se promete cubrir las carencias de la gente en materia de competencias emocionales.

De este modo, el terreno de las emociones en que se asienta el concepto ha pasado a convertirse en tópico general del que todo el mundo sabe, opina y hasta pontifica con aparente conocimiento de causa, como, por otra parte, ocurre con toda suerte de disciplinas, desde el diagnóstico médico y la prescripción farmacológica de andar por casa, hasta las estrategias futbolísticas que debería seguir tal o cual equipo o entre­nador para triunfar en los terrenos de juego.

De cualquier manera, la aparición de la inteligencia emocional en escena parece haber actuado como espoleta del inicio de un renovado y creciente interés hacia todos los temas relacionados con la psicología, la autoayuda, y el desarrollo y crecimiento personales. El interés del público en general es tan alto, que, masivamente, se ha lanzado al consumo de literatura al respecto, y está llenando los aforos de los cur­sos y seminarios de inteligencia emocional y, en muchos casos, de las consultas psicológicas.

Recuerda

La inteligencia emocional es una habilidad compleja, necesaria para gestionar adecuadamente las emociones.

La inteligencia emocional está constituida por un conjunto de competencias que todos podemos aprender y adquirir en mayor o menor medida. Dichas com­petencias son las siguientes:

• Competencia personales.
• Conciencia de uno mismo.
• Autorregulación.
• Motivación.
• Competencias sociales.
• Empatía.
• Habilidades sociales.

La inteligencia emocional se ha demostrado esencial en todos los ámbitos de la existencia de los individuos, tanto el más próximo y personal, como el relativo a la esfera profesional.

 
Precisamente en el área profesional, cada vez es más patente la importancia radical de la inteligencia emocional, llegando a considerarse hoy día como un factor mucho más determinante del éxito, que el Cociente Intelectual o inteligencia dura.

 

@gantillano

sábado, 18 de marzo de 2017

HOY HAY FIESTA EN TU VIDA






EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR 
(Love After Love - Derek Walcott)



Llegará el tiempo
en que, con alegría,
te saludarás a ti mismo al llegar
a tu propia puerta, y en tu propio espejo
cada cual sonreirá ante la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.
Amarás otra vez al extraño que fuiste.
Dale vino. Dale pan. Devuelve tu corazón
a sí mismo, al extraño que te amó

durante toda tu vida, a quién ignoraste
por otro, a quien te conoce de memoria.
Quita las cartas de amor de los estantes,

las fotos, las notas desesperadas,
Arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.




Derek Alton Walcott Poeta, dramaturgo en lengua inglesa y artista visual santaluciano, Premio Novel de Literatura en el año 1992 (Santa Lucía 23/01/1930-17/03/2017).

martes, 24 de enero de 2017

AUTOESTIMA Y ESTUPIDEZ






Autoestima y estupidez: el efecto Dunning-Kruger


 “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes 
llenos de dudas” Bertrand Russell.


El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico descrito por científicos de la Universidad de Cornell (Nueva York, EEUU) según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas. El fenómeno, rigurosamente demostrado en una serie de experimentos desarrollados por los psicólogos Justin Krugger y David Dunning publicado en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, se basa en los siguientes principios:


 1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades
2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.


Tanto Kruger como Dunning habían investigado anteriormente sobre el fenómeno conocido por los psicólogos según el cual la mayoría de la gente tiende a valorarse a sí misma muy por encima de la media, cuando es estadísticamente imposible: así, es difícilmente comprensible que el 98% de los catedráticos de Universidad, según un estudio, esté convencido de que trabaja mejor que los demás.
Siguiendo estos indicios, los profesores Krugger y Dunning diseñaron un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de individuos y pedirles una posterior evaluación. Una vez finalizados los test, los resultados fueron realmente reveladores:

 - Los estudiantes más brillantes, muy superiores a sus compañeros, estimaron que estaban por debajo.
- Los estudiantes mediocres se consideraron por encima de la media
- Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.


Así pues, los más incompetentes, según la doctora Kruger, sufrían un doble agravio: “no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello”. En todo caso, y como se ha apuntado frecuentemente, el efecto Dunning-Kruger es una especie de refrendo de la vieja máxima de Charles Darwin:


“La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.





jueves, 19 de enero de 2017

LA AUTOESTIMA DEL VENEZOLANO






“La marginalidad como status y profesión, conlleva carencia de “sí mismo”, negación de su propia experiencia, no conciencia, no contacto con sus necesidades y falta de objetivos personales. El marginal vive en la desvalorización, cultiva la pasividad y le rinde culto a la dependencia, a la amargura y a la resignación”

 


“Marginal es el desarraigado, el desubicado, el que se impide el crecimiento, el que se niega a ser lo que es, no expresando sus sentimientos y sus necesidades, el que cambia todo por cosas, artefactos, para sentirse querido y en contacto. Marginal es el que no acepta límites y se convierte en un invasor de los demás, el que responde con violencia inmediata a la necesidad y desconoce las necesidades de otros y el que utiliza a los otros como recursos, ignorando los propios; el que vive de la contingencia, sin centrarse en su aquí y ahora, vive del tal vez, del quizás, del de repente, del por si acaso, de a lo mejor, o el ya veremos. El marginal vive del accidente inesperado, de las inclemencias del tiempo, de las enfermedades hereditarias, de la traición del amigo y de los prejuicios sociales. Vive de prisa y en confusión, sin contacto. Predica la revolución, aunque jamás se haya sometido a la suya propia”



AUTOESTIMA: ECOLOGÍA o CATÁSTROFE (1987),
Manuel Barroso





“El venezolano reacciona ante un terremoto, un accidente, un evento. Inmediatamente se hace solidario. Pero se paraliza ante el irrespeto, la agresión, el desafuero, el atropello”


“Si vas en avión, “los venezolanos” se persignarán al ascenso, se echarán palos de pie durante el vuelo y aplaudirán al descenso, se pondrán de pie antes de tiempo, se molestarán si algún sobrecargo les llama la atención y dejarán que sus hijos corran a sus anchas por los pasillos de la nave, sin cuestionarse si molestan a los demás que también tienen derechos”




 “El modelo se agotó, cambiaron las necesidades, los contextos y los comportamientos. El venezolano ha quedado detenido, desatendido y desesperanzado. Hay que ser loco o iluso para creer en lo que está actualmente en oferta"

"Los líderes no existe se han ido"

"A los partidos, distraídos en interminables querellas internas pareciera no importarles lo que sucede en el país"

"Los gobiernos improvisan paquetes, proyectos, leyes, programas y misiones"
 
 



 “Las ideologías no responden. El hombre víctima de sus propios engaños ha quedado desvalorizado en su propia negación. ¿Cuáles son las alternativas?  Las propuestas: el golpe de estado, las guerrillas, el desarrollo económico, la política. Pero ellas  tienen una mentira de fondo: la persona no es importante. Hay otras cosas importantes: el dinero, el status, el poder”



“Todavía existe intacta la alternativa de Rodríguez o la de Gallegos: educar al venezolano a ser persona,  a sentirse digno y con derechos, a ser miembro de una familia, una comunidad, una organización donde lo esencial es la persona quienquiera que sea, importante y donde existan oportunidades para todos”


 
AUTOESTIMA DEL VENEZOLANO (1992),
Manuel Barroso