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martes, 21 de diciembre de 2021

ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

 





Como celebrar el espíritu de la navidad

Cuenta la leyenda, según el Arcángel Uriel, que el espíritu llegó al planeta proveniente de una galaxia lejana y se instaló en la región del Norte, en lo que hoy se conoce como la Península Escandinava.

El Espíritu de la Navidad es concebido no como una persona de carne y hueso, a pesar de que la leyenda así lo describe, sino como una energía que viene desde del centro de nuestro sistema estelar y que, llega año tras año, para repartir más que cosas materiales, aquello de lo cual los seres humanos no podemos prescindir: PAZ, AMOR, ARMONÍA Y ALEGRÍA.

Para celebrar esta fecha muchas personas hacen rituales y magia blanca, pero personalmente pienso que las cosas del alma, las cosas del espíritu, se caracterizan por la sencillez, aquello que nos complica y nos llena de exigencias pierde valor en sí mismo, por lo que lo más importante en este día es que abramos nuestro corazón, haciendo las cosas que nos hacen sentir bien, y que personalmente tienen un significado especial.

Algunas sugerencias para hacer de este un día especial son las siguientes:


Preparación de la casa

El 21 de diciembre por la mañana limpia bien la casa, puedes puedes encender tu esencia favorita, sino tienes una de tu preferencia usa de mandarina.

Coloca una estrella, la que consideres más bonita, ya sea comprada o elaborada por ti, y puedes ponerla en tu árbol de Navidad, en la puerta, en la pared, en el pesebre o donde lo desees. Ella representa la radiación del Espíritu de la Navidad. Al ubicar dicha estrella en nuestro hogar pedimos que, tanto la casa como las personas que allí habitan, sean siempre iluminados con su luz sagrada y pedimos que nuestros angeles nos acompañen compartiendo la luz de Dios y llenando de amor cada lugar de nuestras casas. Quizás quieras ambientar la casa con olores de pino y con decorados navideños. Puedes encender velas para representar la chispa divina, la luz de Dios, que también brilla en ti.

Debes saber que estas son solo sugerencias, no es obligatorio, debes hacer solo lo que tu corazón desee, es solo que hacerlo hace que seamos mas positivos, y unirnos para agradecer a Dios y recordar el privilegio que tenemos de estar vivos, es simplemente hermoso.


Tu preparación personal

Puedes tomar un baño con sales o esencias.

Puedes realizar una cena en tu casa en honor al Espíritu de la Navidad, dándole la bienvenida. Comparte con familiares y amigos,  expresa con ellos gratitud (verbal o escrita)  por las cosas buenas y, también por las no tan buenas, que han vivido este año y escriban sus deseos o buenos propósitos para el año que está por venir. Guarden bien sus deseos para que puedan durante el transcurso del año ver cuales se han hecho realidad.  Pide por el mundo, por la familia, por tus amigos y por ti. Cuando todos hayan terminado de hacer sus peticiones, pueden decir la siguiente oración:

"Querido Dios hoy le damos la bienvenida al Espíritu de la Navidad para que descienda con su energía para que todos los deseos de los que aquí estamos reunidos sean concedidos, llenándonos de abundancia, amor, paz y prosperidad". Amen

Luego, enciende una vela y pide bendiciones diciendo: En el nombre de Dios, en  compania de sus angeles y en compañía del amado Espíritu de la Navidad, bendigo la perfección contenida en estas peticiones de todos y cada uno de nosotros, para que se manifiesten en nuestra vida y en nuestro mundo, para el bien nuestro y el de toda la humanidad. ¡Gracias!". Amen

Este tipo de procedimientos, amorosos, cuidados, conectados con la mejor energía y la invitación al agradecimiento, pueden ir acompañados con oraciones, canciones, bailes alegres entre amigos y familiares, y todo aquello que invite a la alegría y la conexión con tan sagrado motivo de celebración . ¡Siéntete preparado para recibir armoniosamente al Espíritu de la Navidad! y durante ese día y todos los días que están por venir ten presente esta afirmación: 

"Dios quiere conceder mis deseos y sólo está esperando el mejor momento para darme una maravillosa sorpresa".

Karim Temple





martes, 14 de julio de 2020

SOBRE LA LIBERTAD





No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres”

Carlos Fuentes


En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?


Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparandose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.


@gantillano 



martes, 14 de enero de 2020

ORACION A LA DIVINA PASTORA




Oración a la Divina Pastora


Virgen Santísima, que en nuestra historia has manifestado muchas veces tu benevolencia y amor por este pueblo; te pedimos que no nos abandones en este momento. Nuestro Señor Jesucristo ha querido, quizás, darnos una buena lección debido a nuestras infidelidades, por no haber sabido aprovechar los dones que nos dió en esta tierra venezolana de una naturaleza tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y por no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra fé Cristiana. Ayúdanos, Dulce Divina Pastora, a aprender la lección y dános a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, así como la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Consíguenos el Don de la Paz, de la reconciliación, de la conversión y dános la alegría de recuperar la libertad. Amén.




El Cardenal Castillo Lara en tiempos de Pérez Jiménez dio esta oración a los fieles y 8 días después salió el dictador, difúndela y hazla con mucha fé en estos tiempos cruciales.

sábado, 21 de diciembre de 2019

ESPÍRITU DE LA NAVIDAD






Como celebrar el espíritu de la navidad

Cuenta la leyenda, según el Arcángel Uriel, que el espíritu llegó al planeta proveniente de una galaxia lejana y se instaló en la región del Norte, en lo que hoy se conoce como la Península Escandinava.

El Espíritu de la Navidad es concebido no como una persona de carne y hueso, a pesar de que la leyenda así lo describe, sino como una energía que viene desde del centro de nuestro sistema estelar y que, llega año tras año, para repartir más que cosas materiales, aquello de lo cual los seres humanos no podemos prescindir: PAZ, AMOR, ARMONÍA Y ALEGRÍA.

Para celebrar esta fecha muchas personas hacen rituales y magia blanca, pero personalmente pienso que las cosas del alma, las cosas del espíritu, se caracterizan por la sencillez, aquello que nos complica y nos llena de exigencias pierde valor en sí mismo, por lo que lo más importante en este día es que abramos nuestro corazón, haciendo las cosas que nos hacen sentir bien, y que personalmente tienen un significado especial.

Algunas sugerencias para hacer de este un día especial son las siguientes:


Preparación de la casa

El 21 de diciembre por la mañana limpia bien la casa, puedes puedes encender tu esencia favorita, sino tienes una de tu preferencia usa de mandarina.

Coloca una estrella, la que consideres más bonita, ya sea comprada o elaborada por ti, y puedes ponerla en tu árbol de Navidad, en la puerta, en la pared, en el pesebre o donde lo desees. Ella representa la radiación del Espíritu de la Navidad. Al ubicar dicha estrella en nuestro hogar pedimos que, tanto la casa como las personas que allí habitan, sean siempre iluminados con su luz sagrada y pedimos que nuestros angeles nos acompañen compartiendo la luz de Dios y llenando de amor cada lugar de nuestras casas. Quizás quieras ambientar la casa con olores de pino y con decorados navideños. Puedes encender velas para representar la chispa divina, la luz de Dios, que también brilla en ti.

Debes saber que estas son solo sugerencias, no es obligatorio, debes hacer solo lo que tu corazón desee, es solo que hacerlo hace que seamos mas positivos, y unirnos para agradecer a Dios y recordar el privilegio que tenemos de estar vivos, es simplemente hermoso.


Tu preparación personal

Puedes tomar un baño con sales o esencias.

Puedes realizar una cena en tu casa en honor al Espíritu de la Navidad, dándole la bienvenida. Comparte con familiares y amigos,  expresa con ellos gratitud (verbal o escrita)  por las cosas buenas y, también por las no tan buenas, que han vivido este año y escriban sus deseos o buenos propósitos para el año que está por venir. Guarden bien sus deseos para que puedan durante el transcurso del año ver cuales se han hecho realidad.  Pide por el mundo, por la familia, por tus amigos y por ti. Cuando todos hayan terminado de hacer sus peticiones, pueden decir la siguiente oración:

"Querido Dios hoy le damos la bienvenida al Espíritu de la Navidad para que descienda con su energía para que todos los deseos de los que aquí estamos reunidos sean concedidos, llenándonos de abundancia, amor, paz y prosperidad". Amen

Luego, enciende una vela y pide bendiciones diciendo: En el nombre de Dios, en  compania de sus angeles y en compañía del amado Espíritu de la Navidad, bendigo la perfección contenida en estas peticiones de todos y cada uno de nosotros, para que se manifiesten en nuestra vida y en nuestro mundo, para el bien nuestro y el de toda la humanidad. ¡Gracias!". Amen

Este tipo de procedimientos, amorosos, cuidados, conectados con la mejor energía y la invitación al agradecimiento, pueden ir acompañados con oraciones, canciones, bailes alegres entre amigos y familiares, y todo aquello que invite a la alegría y la conexión con tan sagrado motivo de celebración . ¡Siéntete preparado para recibir armoniosamente al Espíritu de la Navidad! y durante ese día y todos los días que están por venir ten presente esta afirmación: 

"Dios quiere conceder mis deseos y sólo está esperando el mejor momento para darme una maravillosa sorpresa".

Karim Temple






viernes, 5 de julio de 2019

LA LIBERTAD







No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres”

Carlos Fuentes


En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?


Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparandose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.


@gantillano 




sábado, 20 de abril de 2019

LA LIBERTAD







En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?


Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparandose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.


@gantillano 




jueves, 20 de abril de 2017

LA LIBERTAD







En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?


Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparandose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.


@gantillano 




lunes, 23 de enero de 2017

LA LIBERTAD








En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?


Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparandose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.


@gantillano 



sábado, 14 de enero de 2017

ORACIÓN A LA DIVINA PASTORA






Oración a la Divina Pastora


Virgen Santísima, que en nuestra historia has manifestado muchas veces tu benevolencia y amor por este pueblo; te pedimos que no nos abandones en este momento. Nuestro Señor Jesucristo ha querido, quizás, darnos una buena lección debido a nuestras infidelidades, por no haber sabido aprovechar los dones que nos dió en esta tierra venezolana de una naturaleza tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y por no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra fé Cristiana. Ayúdanos, Dulce Divina Pastora, a aprender la lección y dános a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, así como la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Consíguenos el Don de la Paz, de la reconciliación, de la conversión y dános la alegría de recuperar la libertad. Amén.




El Cardenal Castillo Lara en tiempos de Pérez Jiménez dio esta oración a los fieles y 8 días después salió el dictador, difúndela y hazla con mucha fé en estos tiempos cruciales.

sábado, 8 de octubre de 2016

CORDONAZO DE SAN FRANCISCO




El 4 de octubre se celebra la fiesta de San Francisco de Asís, ese día, a veces unos antes y a veces otros después, en varias zonas ocurre un fenómeno muy particular, un gran fogonazo atraviesa el cielo, el trueno es impresionante, hasta parece que la tierra temblara, y la lluvia cae por borbotones.

Suele suceder en Venezuela, Panamá, Colombia, parte de Brasil y parte de África. Se dice que este día, San Francisco se quita el cordón, lo llena de truenos y relámpagos y castiga con cordonazos a los habitantes del planeta que se portan mal., otros dicen que el Santo quiere jugar con las nubes y para que no lo mojen, les pega con el cordón para así quitarles toda el agua que tenían. También se dice, que San Francisco es el que administra el agua que ha de caer sobre el planeta y el 4 de octubre, cansado de estar mojado, se quita el cordón y sacude su sotana hasta que cae la última gota sobre la tierra y ese año ya no lloverá más.

Lo que si es cierto, es que ese día puede amanecer bellísimo, espléndidamente soleado y de pronto todo oscurece para dar paso a una gran tormenta eléctrica y fuertes precipitaciones. Y como guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado, salgan con paraguas porque de hoy al viernes, parece q caerá.



jueves, 12 de mayo de 2016

SOBRE LA LIBERTAD





“No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres”
Carlos Fuentes

 

En el plano cotidiano, el concepto de libertad es distinto según como lo interpretamos. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa roja o azul.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aun los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia, de la cólera y de los miedos. Las pasiones, deseos y miedos son quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.

Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?

Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparándose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.
 

@gantillano



jueves, 14 de enero de 2016

LA DIVINA PASTORA


“La Divina Pastora”
Juan Lovera / Galería de Arte Nacional de Venezuela




Oración a la Divina Pastora


Virgen Santísima, que en nuestra historia has manifestado muchas veces tu benevolencia y amor por este pueblo; te pedimos que no nos abandones en este momento. Nuestro Señor Jesucristo ha querido, quizás, darnos una buena lección debido a nuestras infidelidades, por no haber sabido aprovechar los dones que nos dió en esta tierra venezolana de una naturaleza tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y por no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra fé Cristiana. Ayúdanos, Dulce Divina Pastora, a aprender la lección y dános a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, así como la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Consíguenos el Don de la Paz, de la reconciliación, de la conversión y dános la alegría de recuperar la libertad.

Amén


lunes, 11 de enero de 2016

ORACIÓN A LA DIVINA PASTORA




Oración a la Divina Pastora


Virgen Santísima, que en nuestra historia has manifestado muchas veces tu benevolencia y amor por este pueblo; te pedimos que no nos abandones en este momento. Nuestro Señor Jesucristo ha querido, quizás, darnos una buena lección debido a nuestras infidelidades, por no haber sabido aprovechar los dones que nos dió en esta tierra venezolana de una naturaleza tan fértil y rica, de una población inteligente, trabajadora y generosa, y por no haber ayudado debidamente a los más necesitados y no haber vivido limpiamente nuestra fé Cristiana. Ayúdanos, Dulce Divina Pastora, a aprender la lección y dános a todos la claridad de la mente para conocer y evitar el peligro, así como la fuerza para superar democráticamente este momento difícil. Consíguenos el Don de la Paz, de la reconciliación, de la conversión y dános la alegría de recuperar la libertad. Amén.






El Cardenal Castillo Lara en tiempos de Pérez Jiménez dio esta oración a los fieles y 8 días después salió el dictador, difúndela y hazla con mucha fé en estos tiempos cruciales.